Rubros de los que no se habla
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Necochea ingresó definitivamente a la fase 5 con la apertura de nuevas actividades comerciales que le han dado un movimiento casi normal, aunque con algunas restricciones. Sin embargo, todavía hay varios rubros que siguen sin poder trabajar de los que ni siquiera se ha hablado.
Ya hace más de una semana que pudieron abrir las cafeterías y los restaurantes y las cervecerías, aunque sólo pueden hacerlo hasta la medianoche, lo que supone una traba importante principalmente para los restó o cervecerías que suelen tener clientes habitualmente hasta más tarde.
Se sumaron también a esta nueva apertura, los natatorios y los gimnasios. Algunos ya abrieron y otros están terminando de adaptarse a los protocolos para abrir entre mañana y principios de agosto. También en estos días, se les terminaría de dar el permiso a las canchas de futbol 5.
De esta manera, una buena parte de las actividades recreativas y deportivas ya estarían habilitadas, pero hay otras que todavía esperan y para las que no se ha hablado ni de protocolos, ni de fechas.
Hoteles, cines, teatros, boliches, salones para fiestas son los rubros de los que nadie habla. Hay preocupación entre los empresarios del sector y ni hablar del personal o del resto de las actividades que se movilizan alrededor de éstos. Sin ir más lejos, en el caso de los salones para fiestas, la incertidumbre no sólo atañe a los dueños de los lugares sino también a disc jockey, fotógrafos, realizadores de videos, cocineros, mozos, entre otros vinculados al armado de festejos sociales.
Otro tema pendiente y que tiene que ver con esta situación, son las fiestas de egresados de los jóvenes que este año terminan 6° del secundario. Las familias, en general, han pagado o siguen haciéndolo en cuotas sin saber cuándo se va a poder concretar la tradicional bajada. Los organizadores, por otro lado, esperan indicaciones de las autoridades sobre los protocolos a llevar a cabo para saber de qué forma se podrían realizar.
Se había pensado en la posibilidad de hacerlas más reducidas, sólo para la familia, pero esto es imposible porque los chicos quieren festejar con sus amigos y jóvenes de otras escuelas. De esta manera, la reunión no tendría sentido.
Las dudas alrededor del protocolo que se podría implementar son varias porque ¿cómo se garantiza el distanciamiento entre los jóvenes que lo único que quieren hacer es saltar, bailar y abrazarse con sus compañeros, a los que quizás no volverán a ver?
El tema genera incertidumbre para las familias, para los chicos y también para los organizadores de las bajadas, que por supuesto a reprogramar las fechas si es necesario y adaptarse a los protocolos que les exijan para cumplir.
Hay otros rubros más fáciles de habilitar como puede ser el cine, donde tranquilamente se podría garantizar el distanciamiento, habilitando menos butacas, aunque por supuesto, después hay que ver si llegan los estrenos para verse porque todo depende de Buenos Aires, donde todo está más complicado.
Lo peor es la incertidumbre. El no saber dónde se está parado. En muchos casos, se siguen pagando sueldos, alquileres, servicios, impuestos, sin saber cuándo se va a poder regresar. La preocupación va en aumento porque, por ahora, definiciones no hay.