Sábado 10 de diciembre de 1994
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Egresaba la última promoción del Liceo Naval de Necochea
Emotivo acto de entrega de diplomas del establecimiento
En el transcurso de lo que fue un emotivo acto que se había desarrollado en el salón auditórium del Complejo Casino de Necochea, se había hecho entrega a los diplomas y despachos a los guardiamarinas que habían egresado de la décima promoción que había culminado sus estudios en aquel año.
La ceremonia había sido presidida por el director del establecimiento educativo, capitán de Navío Jorge Marín, quien había sido acompañado por el secretario de gobierno de la municipalidad de Necochea, doctor Julio César Amat.
Entre los presentes, además de los padres y familiares de los que habían sido promocionados, se encontraban ex alumnos que se habían trasladado desde Mar del Plata, Buenos Aires y la región, especialmente para este acto, profesores y personal auxiliar.
En primer término, se habían entonado las estrofas del Himno Nacional Argentino. Más tarde, el director del establecimiento brindaba su discurso. "Esta décima promoción -dijo tiene una responsabilidad particular, la cual es mantener siempre vivo en el recuerdo el espíritu de este Liceo Naval y entonces si podremos estar seguros que, a pesar del tiempo, nunca nadie lo olvidará".
Luego al haberse dirigido a los alumnos, puntualizaba también que "en el mundo que deberán enfrentar, dominado por el materialismo, la falta de valores y de solidaridad, la lucha por la vida recomienza cada mañana".
La nómina de egresados de la décima promoción del Liceo Naval de Necochea era la siguiente: Agustín Arieu, Juan Gutiérrez, Ariel Kalibatas, Ricardo Pennisi, Juan David, Nicolás Falea, Guillermo Pomphile, Ariel González, Nicolás Curvetto, Maximiliano Blanco Río, Nicolás Ramundo, Sergio Donadio, Marcelo Ontiveros, Santiago Caviglia, Juan Trueba, Eduardo Liquín, Maximiliano Franzoni Sergio Bartorelli, Diego Tellechea, Oscar Chávez, Julio Vilchez, Damián Pérez, Juan Jiménez y Fabrizio Richinto La ceremonia prosiguió con la entrega de diplomas premios especiales, y un vino de honor que tuvo lugar en dependencias de la boite del Complejo Casino.
Cinco candidatos al título
Una jornada especial viviría el Turismo Carretera en el autódromo “Oscar Alfredo Gálvez” de la Capital Federal.
Allí más de ochenta vehículos conformarían las tandas clasificatorias y así definirían las grillas de la partida de las tres series del premio coronación
Los otros postulantes a la corona, habían quedado ubicados de la siguiente manera: segundo, Fabián Acuña, con el Ford, a veinticuatro centésimas; cuarto, Jhonny De Benedictis, a cincuenta y nueve centésimas; sexto, Walter Hernández, a setenta y cuatro centesimas y décimo cuarto, Eduardo Ramos, a un segundo noventa y tres centésimas.
Una anécdota que, con el protagonismo de Jhonny De Benedictis, quedaría en la memoria de los porteños.
El necochense había sido convocado a una emisora porteña, ubicada en la avenida Entre Ríos y, al anunciarlo, una muchedumbre se había hecho presente para poder dialogar y pedir algún obsequio.
De Benedictis había regalado gorros de una firma que lo auspiciaba y el tránsito debió cortarse para que el público disfrutase a uno de los candidatos al título. El carisma del necochense se había puesto de manifiesto, en un territorio que siempre aparecía como imposible.
Motocrosss
El necochense Ricardo Ruete hijo había culminado de manera brillante su campaña de 1994 al haberse ubicado tercero en el torneo argentino de Motocross y- además- campeón en la categoría promocional del enduro del Atlántico.
El juvenil de 14 años había retornado muy feliz desde Mendoza y a poco de su arribo había conversado con el Ecos Diarios y la charla había apuntado a su futuro dentro de este arriesgado deporte.
Desafío al Quequén Salado
En la intersección de 59 y 20, se pondría en marcha la caravana de vehículos que concretaría el Desafío al Quequén Salado, que contaba con la organización de la Agrupación Necochense Todo Terreno 4x4 y que, junto a sus pares del Club de la Aventura de Bahía Blanca, centrarían su objetivo en el sector cercano al océano Atlántico, en el balneario Marisol, en la localidad de Oriente, en el partido de Coronel Dorrego.
Habían sido muchos los preparativos que hacían a este desafío que, luego de quince años, se intentaría llevar a cabo, luego de que se aprovechase el gran momento institucional de esta agrupación local.
Además se esperaba el arribo de las unidades que formarían parte de la caravana y -segura- mente-las anécdotas se irían dando a conocer entre los cultores de este deporte al que se unía la naturaleza.
Durante toda esa jornada, el circuito de Villa Gesell recibiría a los pilotos del Enduro del Atlántico, en los preparativos de la última fecha del torneo 1994 que contaba con la fiscalización de la Federación Bonaerense de Motociclismo.///
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