Sábado 11 de febrero de 1995
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Emotiva ceremonia de cierre del Liceo Naval “Carlos M. Moyano”
“Este día no es de júbilo, sino de despedida” manifestaba Jorge Marín
“Seguramente habrá un antes y un después. A partir de ahora, el Liceo Naval vivirá y será patrimonio exclusivo de sus recuerdos", afirmaba el director del establecimiento educativo, capitán de navío Jorge Marín, al haber pronunciado un discurso en la ceremonia de cierre del instituto.
El emotivo acto tuvo lugar en la Plaza de Armas del Liceo Naval Militar "Capitán de Fragata Carlos María Moyano" y fue presidido por el director de Instrucción Naval de la Armada, capitán de navío Horacio Miguel Molina Pico, en donde se contó con la asistencia de numeroso público.
El momento más emotivo se registró cuando se desplazó por última vez ante una formación militar la bandera de guerra del establecimiento, para luego ser depositada en un cofre diseñado por la artista plástica Zilda Balzategui en madera de cedro rojo tallada.
En un pasaje de la ceremonia, a la que no habían concurrido autoridades municipales (sí lo hicieron concejales), sobrevolaban el lugar dos aviones Súper Etendart de la Segunda Escuadrilla Aeronaval de Caza y Ataque, con asiento en la Base Aeronaval "Comandante Espora".
"Este día no es de júbilo, sino de despedida", manifestaba el director del Liceo Naval Militar, capitán de navío Jorge Marín, testimoniando "el agradecimiento hacia esta ciudad y su gente, que a lo largo de estos años nos acogió en su seno".
Su discurso era leído después de entonarse las estrofas del Himno Nacional Argentino y, a su comienzo, el funcionario naval historió los pasos que permitieron en febrero de 1981, que iniciara sus actividades el instituto en la ribera del Río Quequén.
"Producto de un proceso de cambios estructurales y profundas racionalizaciones de medios humanos y materiales, la Armada va buscando su nuevo perfil, acorde a las nuevas realidades estratégicas, tecnológicas y presupuestarias que debe enfrentar, producto de un mundo cada vez más interrelacionado velocidad", declaraba
Por último, mencionaba que las instalaciones permitirían el funcionamiento de cualquier tipo de establecimiento y dijo que más de 2.000 libros fueron donados a bibliotecas, hospitales y hogares de ancianos de la ciudad; elementos de laboratorios a escuelas técnicas y dos embarcaciones al Club Náutico.
Sala naval al museo
El Museo Histórico Regional del Parque Miguel Lillo recibiría diversos elementos para su sala naval como testimonio del paso de la Armada por nuestro medio.
"Nos llevamos el mejor de los recuerdos de ustedes, la ciudad y su gente. La tranquilidad institucional y personal de haber contribuido con nuestro aporte, al desarrollo educativo y cultural de la región", añadió Marín.
La corbeta “Espora”
Con motivo de la ceremoria de cierre del Liceo Naval Militar, se encontraba en nuestro puerto la corbeta tipo Meko 140 A.R.A. "Espora", al mando del capitán de fragata Carlos Oscar Figueroa. Esta nave, similar a las corbetas "Spiro" y "Parker" que habían participado en la Guerra del Golfo Pérsico, permanecería en el puerto local y podría ser visitada por el público.
En tiempos de guerra la misión de la corbeta es el ataque de blancos de superficie y submarinos, fuego naval de apoyo y defensa contra cualquier amenaza aérea. En tiempos de paz -indicó Figueroa- su tarea principal es "el patrullaje y el control del mar".
“El control abarca piratería, narcotráfico, uso incorrecto del medio ambiente; además la custodia de nuestros recursos naturales, de la ballena franca, de las especies ictícolas contra la depredación y por supuesto estar preparado para defender nuestro patrimonio o concurrir a los lugares donde el Poder Ejecutivo o el Congreso de la Nación nos envíe", añadió.
Con base en Puerto Belgrano, la corbeta "Espora" pertenecía a la Segunda División de Corbetas de la Flota de Mar de la Armada Argentina. Tiene un desplazamiento de 1680 toneladas; 86,5 metros de eslora; 11 de manga y 3,1 de calado. Está diseñada especialmente para cumplir tareas en el Atlántico Sur y actuar en operaciones de guerra química, biológica y nuclear.
Necochenses a España
Un grupo de once deportistas necochenses partirían rumbo a España, más precisamente a Madrid, lo que formaba parte del premio por haberse adjudicado la etapa provincial, disputada en Mar del Plata, de la especialidad cross country de los Torneos Juveniles Bonaerenses, edición 1994.
Las atletas integraban un grupo argentino de 367 deportistas y eran: Susana Arratia, Silvana Palma, Nerea Di Salvo, Natalia Duport, Diana Sureda, Paula Mailland, Cintia Klink, Florencia Tottene, Luján Romagnoli, Sonia Stadler y Marina Ferreiro, que fueron quienes integraron el equipo de cross country, además de Victoria Cardellino que había triunfado en salto en largo y 100 metros llanos. También viajarían Flavia Maceiro, entrenadora y Cristina Camarero, quien haría las veces de delegada municipal.
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