Sábado 13 de enero de 1996
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Pedían modificar el destino de los fondos del Plan Trienal
Corresponde a la segunda partida de más de $2.112.000. Municoy proyectaba construir la Escuela Nº 50.
El intendente municipal, Julio Miguel Municoy, había pedido al Concejo Deliberante de Necochea modificar el destino de los fondos de la segunda parte del Plan Trienal que le correspondían a nuestro distrito. Con esta importante partida —superior a los 2.112.000 pesos— proyectaba construir la Escuela Nº 50 y aportar para la pavimentación de la villa balnearia y de la avenida 75, entre 74 y 98, con las obras de desagües pluviales. La propuesta del jefe comunal había quedado contenida en un proyecto de ordenanza que se encontraba a consideración del cuerpo deliberativo local.
Como se recordaba, la Provincia de Buenos Aires le había asignado una partida de poco más de 2.800.000 pesos a nuestro distrito, en el marco del Plan de Reconstrucción del Interior Bonaerense, para la realización de obras.
Un total de 700.000 pesos habían sido destinados al desarrollo de varias cuadras de cordón cuneta en Quequén, emprendimiento que se encontraba inconcluso.
Por la ordenanza Nº 3123, el Concejo Deliberante local había aprobado en 1994 el destino de los fondos restantes, a sugerencia de un plan de obras presentado por el ex intendente José Antonio Aloisi.
Por aquella norma, el Departamento Ejecutivo había quedado autorizado a llevar adelante el ensanche de la avenida 59 entre avenida 74 y la ruta 228; la iluminación extraordinaria en la rambla central, entre avenida 10 y la rotonda de la ruta 228; el bacheo en avenida 59 y las ramblas de estacionamientos; y la pavimentación en avenida 2, con su nueva traza en el paraje Neptuno y avenida de los Eucaliptus, en el frente costero Oeste, que incluía la construcción de veredas, el muro costanero y la iluminación extraordinaria del sector.
En la iniciativa del intendente Municoy, se le solicitaba al HCD la autorización para utilizar los “fondos correspondientes a la segunda etapa del Plan Trienal, para la concreción de las obras de pavimento de la avenida 75, entre 74 y 98, con un monto estimado de 828.000 pesos; las obras de desagües pluviales que resolverían la cuenca del sector por la suma aproximada de 932.543 pesos; y la realización de la Escuela Nº 50 (de nueve aulas), con un costo estimado de 450.000 pesos”.
El artículo 1º del proyecto de ordenanza planteaba que “quede firme la aceptación del subsidio” de la citada segunda etapa, por un monto superior a los 2.112.000 pesos.
Se preveía, además, la realización de gestiones por parte del DE para “la obtención de los fondos y (que) se informe al Ministerio de Obras Públicas sobre el cambio de las obras a realizarse de acuerdo al expediente que se cuenta en la oficina de gabinete del Ministerio, desde el 28 de noviembre de 1994”.
En los considerandos de la iniciativa, Municoy indicaba que “del análisis integral del núcleo urbano de Necochea, surge que se debe dar una pronta solución a las obras de prolongación de la avenida 75, entre 74 y 98, con las obras complementarias de los desagües hidráulicos del sector, proyectos que cuentan con presentación y visación en Vialidad y la Dirección de Hidráulica de la Provincia de Buenos Aires”.
Por otra parte, “se hacía necesario —acotaba el jefe comunal— impulsar obras en el área Educación, fundamentalmente en lo que respecta a la Escuela Nº 50, que en ese momento funcionaba en la Colonia Raimondi, en forma precaria”.
Finalizaba el Festival
Con un espectáculo al aire libre a realizarse frente al Hogar Raimondi desde las 19.30, finalizaba la edición del Festival Infantil “El niño y el mar”.
La ceremonia se llevaba a cabo en la zona del estacionamiento de la avenida 2 entre 75 y 71. Se encontraba en la ciudad un dirigible de una conocida empresa láctea que participaba en las jornadas de clausura del Festival.
Precisamente, el dirigible realizaba vuelos de 14 a 22 con invitados, despegando desde el Aeropuerto de Necochea.
La clausura resumía el espíritu del Festival con un show artístico en el que estaban presentes todos los elencos que habían hecho gozar a chicos y grandes con sus actuaciones.
Problemas con los autoportantes
La presencia de los autoportantes venía motivando quejas de residentes y turistas, quienes manifestaban su molestia por el hecho de que los rodados se estacionaran en cualquier sector de la ciudad.
Además, pese a haberse anunciado que comenzaría a ser utilizado por estos vehículos un lugar ubicado detrás del Jardín de Rocas, pudo comprobarse que los autoportantes continuaban en la avenida 2.
En el espacio asignado solamente se hallaba una casilla y los autoportantes brillaban por su ausencia.
Durante esa temporada, la mayor concentración de autoportantes se producía en las inmediaciones del paraje Neptuno, donde podía observarse a una decena de este tipo de rodados y hasta un camión estacionado.
Por las noches, era común advertir cómo ocupaban sectores más próximos al Complejo Casino, siempre sobre la misma avenida 2.
Vecinos de distintos sectores de la ciudad manifestaban sus quejas por los inconvenientes que acarreaban los autoportantes. Por caso, en la calle 77, entre 2 y 4, los residentes no ocultaban su molestia por uno de los dos vehículos que se encontraban en la vía pública, señalando que se arrojaban desperdicios a la boca de tormenta de la esquina.
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