Sábado 6 de enero de 1996
:format(webp):quality(40)/https://ecosdiarioscdn.eleco.com.ar/media/2026/01/treinta_4.jpg)
Arrancaba el desfile inaugural del XXXV Festival Infantil
Comenzaría en horas del atardecer en Diagonal San Martín y calle 34. A la noche habría un encuentro de coros en el Anfiteatro del Parque
Bajo la consigna de “El Niño y el Mar”, se había iniciado el Festival de Espectáculos para Niños, correspondiente a la edición XXXV, y esa misma tarde se pondría en marcha el Festival de Espectáculos para Niños, con la principal intención de relacionar al chico con el mar.
El Festival se iba iniciar con el tradicional desfile de carrozas y comparsas, que partirían desde la calle 34 por Diagonal San Martín, con la consigna, en esta oportunidad, de ser puntuales.
La fiesta había comenzado con el objetivo central de relacionar al niño con el mar y en la búsqueda de que se reuniera toda la familia para disfrutar de una serie de espectáculos culturales y artísticos. Además, habían vuelto a desarrollarse en esa oportunidad, en las playas de Quequén y Necochea, los juegos en la arena, donde los pequeños podían dar rienda suelta a su creatividad y gozaban de momentos de sano esparcimiento al aire libre.
Una vez concluido el desfile, por la noche, habría un espectáculo en el Anfiteatro del Parque Miguel Lillo.
Durante su transcurso iba a tener lugar un encuentro de coros, dándose cita en el escenario las agrupaciones corales Amadeus, Pío Cantoral, Altamira, Coral Quimey y Coro de la Fundación Educacional de la Usina Popular Cooperativa; del Centro Vasco, Vocal Contemporánea, Tenor 4, Albedrío e Instituto Humboldt.
Las actividades iban a continuar al día siguiente, con renovados juegos en la arena en la playa de Quequén y frente a la rambla de la avenida 2.
En el Puerto también —desde la margen Necochea— podían efectuar visitas a los barcos de la Armada Argentina. En el mismo lugar además iban a poder observarse una exposición vinculada al mar.
Habría visitas guiadas al Museo Histórico Regional, en la casona del Parque Miguel Lillo, y al Museo de Ciencias Naturales..
Se iban a llevar a cabo distintas actividades teatrales, consistentes en títeres, mimos, magos, danzas y números musicales en el anfiteatro del Parque Miguel Lillo — que en caso de mal tiempo se trasladarían a la Escuela Nº 28—, en la ex colonia SEGBA de Quequén y en el Teatro Municipal de calle 54 casi 63.
La fiesta de clausura del Festival se haría en el estacionamiento frente a la Colonia Alejandro Raimondi. Se iba a producir la quema de un dragón gigante, además de un show musical y los participantes irían hacer distinguidos con un diploma.
Entrega de viviendas
La Cooperativa de Vivienda y Provisión “El Conductor Limitada” había hecho entrega, en un emotivo acto realizado, de 14 nuevas viviendas a sus respectivos adjudicatarios, construidas en el complejo habitacional que llevaba adelante en el Barrio Oeste de Necochea.
Además, en la ocasión, otros cinco socios habían recibido los títulos de tenencia de sus unidades. El emprendimiento se llevaba adelante con fondos del Instituto Provincial de la Vivienda. La ceremonia había sido presidida por el intendente municipal, Julio Miguel Municoy, y el subadministrador del Instituto bonaerense, Adriano Hermida Zonda.
Esta era la nómina de socios que habían recibido en la víspera las llaves y los títulos de tenencia de las viviendas, sitas en calle 69 entre 78 y 80: Alberto Ansó, Graciela Niembro, Florencia Delgue, Mario Díaz, Aníbal Farías, Miguel Maillán, Patric Yepes, Edelmiro García, Luis Alonso, Santiago Cepeda, Mauricio Ochoa, Judita Alanis, Fernando Lara, Rogelio Rodríguez, Pilar Goicochea, Norma Barbosa, Miriam Poli, Mario Almasio y Horacio Peralta.
Con esta entrega de llaves se había dado continuidad al programa de trabajo, que comprendía la ejecución de un barrio de 50 unidades habitacionales.
Avión cerca de la playa
Un avión había sobrevolado en la víspera, a baja altura, las playas céntricas de Necochea, y su fugaz presencia no había pasado inadvertida para quienes se encontraban disfrutando de una jornada de playa.
Había llamado la atención porque se trataba de una máquina de mayor tamaño que las que habitualmente se observaban en nuestro medio y, además, porque su paso había sido muy próximo a la lengua de agua.
Por lo que había podido apreciarse, el avión tenía las características de los dedicados al transporte de pasajeros, era de color blanco con otras tonalidades celestes.
Las autoridades de la Aeroestación habían dicho desconocer la presencia de esa máquina, negando que hubiera utilizado la pista del establecimiento para operar en la víspera.
Cuando los aviones volaban sobre zonas urbanas debían hacerlo a una altura no menor a los 300 metros del obstáculo más alto, mientras que cuando iban sobre el mar podían ir a nivel del agua, pero tenían que contar con autorización cuando se internaban a más de una milla en el mar.
En el caso de esa máquina, el vuelo se había producido a las 16 y aparentemente la menor altura se había verificado frente a los balnearios céntricos; se había elevado cuando se aproximaba al Casino, siempre en dirección al sur.
Por otra parte, en los últimos días había trascendido que se había comprobado que un avión, de mucho menor porte que el observado en la víspera, había estado efectuando vuelos rasantes sobre las playas de Quequén, por lo que se habían iniciado las averiguaciones del caso ante esa situación.
Para comentar, debés estar registradoPor favor, iniciá sesión