Sacando la basura de abajo de la alfombra
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«La historia se repite,
hasta que aprendamos
las lecciones necesarias
para cambiar »
Camille Sée.
político francés
Lo que debe pagar mensualmente, según el contrato, el Estado municipal por la recolección de residuos domiciliarios es de 27 millones, con una clausula polinómica, para que a cada valor de las diferentes variables suscriptas sirvan como base de cálculo, lo que conlleva trimestralmente a una suma de números finitos multiplicados por coeficientes reales.
El servicio tuvo y tiene sus dimes y diretes, dicho con acritud y realismo, el mundo de la basura es sumamente complicado porque es compuesto por un permanente cóctel de alta graduación. Por una parte la faz empresarial, por otra el Estado municipal y el Sindicato de Camioneros.
Las deudas siempre han sido importantes, los atrasos en los pagos una moneda constante y los cambios de firmas algo repetido. Actualmente Relisa S.A es quien se encuentra a cargo del trabajo, bueno por cierto, de levantar la basura en Necochea y el interior del distrito, con un recorrido diario inusual para un presente con enormes dificultades económicas. No sucede en muchos lugares que se recoja seis días por semana, lo cual obviamente encarece todo; más camiones en la calle, gastos de reparación, combustible, personal etc. etc.
En estos momentos el Estado debe abonar 27 millones de pesos mensuales, trescientos veinticuatro millones anuales a moneda constante.
Un dirigente, de vasta trayectoria, al que los años lo colocan con mayor grado de objetividad, consultado sobre este tema decía que «al empresario Guillermo Martínez deberíamos agradecerle día a día su constancia, creo que no cualquiera aguanta esta situación, que no viene de hoy, tiene mucho tiempo esta historia que vuelve a repetirse».
Debe ser cierto aquello de que «la historia se repite”, y de ella no se aprende nada al ver a lo que nos estamos refiriendo.
Deuda elefantiásica
Estamos, anualmente hablando, de trescientos treinta millones, sería un quince por ciento del presupuesto actual cercano a los dos mil millones de pesos. Estas cifras son las de pagar por el Estado, sin embargo, del dicho al hecho un océano de diferencia.
A la empresa se le estaría adeudando una cifra cercana a los 300 millones, a los que deben sumarse intereses, cargas sociales atrasadas, cheques de pagos diferidos que no fueron cumplidos y acuerdos firmados no respetados; unos setenta millones de pesos más.
En el medio los trabajadores, la empresa sigue solventando el servicio y hay que preguntarse ¿hasta cuándo? porque la cuerda ya no puede estirarse más, está a punto de romperse con el peligro que esto conlleva. Esto viene de años, tapándose el estallido, maquillando la situación.
¿Qué ha ocurrido para que este tema siga girando en negatividad y desacuerdo?
Tal vez la falta de voluntad y diálogo concreto, gobiernos diversos que no han podido, no han querido o no han sabido resolver, suponemos lo último. Siempre fue un tirar la pelota para adelante, en un mar revuelto donde ni siquiera quedan pescadores que ganen, no ha habido sentido común, alta responsabilidad y sensatez para superar coyunturas ni diferencias desde el edificio de la calle 56.
Es necesario en esta hora clave agudizar el ingenio, el Concejo Deliberante es fundamental, 20 mentes lúcidas para aportar soluciones junto con el Ejecutivo. Y como en toda crisis es una oportunidad, a pesar del duro parto actual, puede ser la oportunidad de saltar hacía adelante en un proceso de normalización.
No sólo es sanear finanzas y concretar acuerdos duraderos, la basura puede ser un negocio importante para el Estado si se copia de otros lugares del país donde existen plantas de reciclado que convierten la basura en materia útil, incluso exportando, produciendo energía eléctrica, 100% limpia, algo que saben explicar con detalles los técnicos profesionales en la materia.
Sociedad de Estado, una propuesta para pensar
Al hablar con funcionarios o exfuncionarios de cualquier administración municipal, “off de record” todos emplean el parecido concepto “la recolección de residuos es inviable para cualquier municipio. La empresa actual Relisa, a cargo de la concesión hasta el año 2027 solicitó recientemente ante el Concejo Deliberante su urgente intervención, para que se consolide la deuda existente, según la empresa exactamente $ 366.518.238 .
Aunque no tuvo difusión la semana anterior un alto dirigente gremial del Sindicato de Camioneros ( tercero en el orden de importancia luego de Hugo y Pablo Moyano, estuvo en Necochea y fue categórico ante la pregunta de componentes del Departamento Ejecutivo en “absoluto vamos a aceptar la municipalización del servicio», así de claro y contundentes sin subterfugios fue la respuesta.
No era necesaria esa afirmación, el Intendente no piensa, al momento, en esa idea por varias razones, entre ellas dejar desprotegido al trabajador camionero, con diferencias de salarios que no estarían dispuestos a aceptar. El municipio no cuenta con camiones propios, lugares de oficina, predio para la disposición final, entre otros ítem que podríamos ampliar.
Existe un término medio, la tercera posición que surgió hace unos días y fue el título de tapa de Ecos Diarios el domingo pasado “ Crearían una sociedad de Estado para la recolección de los residuos». Una iniciativa todavía no muy clara ni entendible, ¿cuál sería el beneficio para las partes?
La idea en papeles conformar una sociedad de Estado donde se asocie el Municipio con privados (caso empresa Relisa, actual prestataria), teniendo el 51 % de las acciones el primero.
La empresa colocando su capital inicial de maquinarias, el predio y todo el personal, sin que peligre la fuente laboral de ninguno de los trabajadores. Constitución de un directorio conformado por funcionarios de la administración e integrantes del cuerpo de concejales.
El titular del área de Legal y Técnica, al respecto dijo que es una manera de «parar la pelota con un acuerdo integral, sin olvidar que está en juego la salubridad de la población». En definitiva no se entendió nada.
Una vez acordada esta imaginaria sociedad de estado, hecho que requeriría la aprobación de dos tercios del Concejo Deliberante seguiría la discusión profunda por la dirección de la misma, con la presidencia ejercida por un componente del Departamento Ejecutivo a designar, la inclusión del resto de los integrantes y de la faz empresarial, reportando costos, servicios, rentabilidad y fundamentalmente un acuerdo integral por años, lo cual significa que puede sobre esa marcha haber cambios de signos políticos. A simple vista inviable.
A veces las cosas se imaginan por necesidad imperante, este es un caso, parece acortarse los tiempos y agrandarse los inconvenientes, no sólo por la deuda millonaria actual sino por las que seguirá viniendo, aún al irse corrigiendo la actual, el dinero no se fabrica con una maquinita en una oficina municipal; definir el tema recolección de residuos urge en lo inmediato. El tiempo de la propia empresa se acota, los servicios comenzarán a resentirse y los trabajadores en estado de alerta.
Nada es más esencial en los negocios como ser expeditivos, y así lo impone el momento actual, aunque haya cierta desconfianza entre los protagonistas, solía decir Napoleón…»en los negocios prácticos de la vida lo que salva es la desconfianza».