Salir de vacaciones con la casa a cuestas
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Cada vez más personas optan por viajar en motorhome y casas rodantes. Nuestra ciudad es el destino ideal estos turistas, pese a que desde hace algunos años existen algunas restricciones
Viajar en motorhome o con casilla rodante es una experiencia única. La independencia que proporciona moverse al “estilo caracol”, es decir, con toda la casa a cuestas, es una delicia para los más aventureros.
Además, estas “casas rodantes” liberan a sus ocupantes de las clásicas preocupaciones: dónde dormir, dónde comer, dónde descansar.
Los apasionados de las vacaciones en absoluta libertad, esos que prefieren quedarse donde les gusta un par de días más sin estar atados a rutas fijas o reservas de hoteles; los grupos de amigos que diseñan largos viajes y quieren gastar menos y las familias numerosas, son el público ideal de los motorhomes.
Y nuestra ciudad, es un destino soñado para muchos fanáticos de las vacaciones en autoportantes. El mar, el río, el parque les brindan el escenario ideal.
El ideal
“Desde que nos conocimos con mi señora, que son más de 20 años, empezamos con la experiencia de la carpa y nos gustó”, dijo Gustavo Sáenz Buruaga, de Olavarría.
“Después como todo, vas progresando, si la vida te da la oportunidad, y empezás con carpa, ves una casilla y querés llegar a esto”, señaló.
“Yo tuve suerte y pude llegar al motorhome, que es lo ideal, porque tenés toda la comodidad”, dijo Gustavo.
Ducha frío- caliente, heladera, inodoro con bidet de mano, guardarropa, pantalla táctil color, botiquín, televisor, termotanque y ducha, son algunas de las comodidades que ofrecen los modelos full.
Dan la sensación de viajar en un departamento rodante. Es importante al momento de elegir tener en cuenta la cantidad de pasajeros y necesidades que mejor se ajusten al grupo ya que las alternativas son variadas.
Hay quienes privilegian el ahorro de combustible, otros el baño y están los que prefieren las dependencias, en especial si el periplo es con niños.
“Acá no necesitás bajarte ni para ir al baño, porque tenés toda la comodidad”, agregó Gustavo.
“Tenés ducha, tenés agua caliente, agua fría, toda la comodidad en el colectivo”, dijo Gustavo.
Entrada restringida
«El placer de llegar a ninguna parte, de detenerse donde se le antoja, de volver en cualquier momento», señalaba tiempo atrás la página web del Ranchomóvil Club Argentino.
Sin embargo, hoy las libertades de los ranchomovilistas están limitadas. Muchas ciudades turísticas limitaron la circulación de casillas rodantes y motorhome, entre ellas Necochea.
A mediados de los 80 comenzó un debate en la ciudad sobre la necesidad de contar con un sector especial dedicado a los autoportantes, para limitar su circulación por la ciudad y que acamparan en cualquier lado.
Esto llevó a que primero se les designara un predio ubicado en 2 y 67 y luego que se los destinara al camping Las Grutas o le sector del actual balneario Neptuno. Finalmente el municipio habilitó el Camping Miguel Lillo.
Sebastián, hijo de Gustavo Sáenz Buruaga, señaló que su familia viajó hasta Brasil en el motorhome y allí sí tuvieron algunos inconvenientes.
“Tuvimos problemas en Brasil por el tamaño de colectivo”, explicó Sebastián. “Se sacaban fotos en el colectivo porque no conocen lo que es un motorhome”.
“Fuimos al sur brasileño y lo más lejos que llegamos fue Bombinhas. Los camping tenían las entradas muy chicas, las parcelas eran chicas, las ciudades eran chicas. Sólo en la ciudad de Torres estuvimos en un camping parecido a los de acá”, precisó.
Pero indicó que las vacaciones en motorhome son muy especiales. “En motorhome te puede llegar a salir más barato que en camping, porque uno tiene lugar para almacenar comida, ahorra en hielo. Si vos vas en carpa tenés muchos gastos que en el colectivo no”, indicó.
Ademas, dijo, “si querés cocinar, podés cocinar todo al horno. Tenés aire acondicionado”.
“No tenemos Directv, nosotros vemos películas, porque no queremos ver las noticias”, explicó su papá Gustavo.
El patio de Lobos
“Nos gusta recorrer el país, pero desde los dos años que vengo a Necochea y tengo 47”, dijo Mariana Casalanguida, quien este año vino de Lobos con su marido y dos de sus hijos.
“Hace seis o siete años. Mi papá tenía un departamento en la 79 y 2, después se vendió y nosotros empezamos a recorrer el país con el la casa rodante”, explicó. “Una amiga me preguntó, por qué no volvía a Necochea y bueno, volvimos y dejamos la casa rodante acá, en el camping, porque es como nuestra casa”.
Mariana señaló que “es tener una casa chiquita adentro del camping. Nosotros le decimos el patio de Lobos”.
“La dejamos en la parcela 31 del camping y tenemos todo”, afirmó Mariana, que está junto a su familia en Necochea desde el 22 de diciembre.
“La nena va a la colonia, mi hijo está enamorado de una necochense y tiene muchos amigos acá”, precisó. Afirmó que esta forma de pasar las vacaciones les permite socializar más. “Esto es como una gran familia porque vienen los amigos de Mendoza, los de Azul y nos encontramos todos acá. Las noches son maravillosas, porque nos reunimos de todos lados, comemos asados”.
“Disfrutamos de todo. La idea en algún momento es volver a tener algo acá en Neco”, concluyó Mariana.
Los uruguayos
“Rafa es de Olavarría y yo soy de Azul. Los de Azul les decimos uruguayos a los de Olavarría y viceversa”, dijo Enrique “Tito” Ciani, quien viene desde hace 15 años a Necochea con su esposa Lidia. Rafa es el vecino del camping Miguel Lillo, el que con su casilla ocupa la parcela de al lado.
“Empezamos con carpa. Después con carpa y comedor. Fuimos progresando…”, explicó Lidia.
“Después compramos la casilla más chiquita y ahora tenemos esta que tenemos un poquito más grande”, agregó.
“A nosotros nos gusta venir a este lugar”, dijo Tito. “Hemos estado en Colón, hemos ido al Palmar, hemos cruzado a Paysandú. Pero las vacaciones son acá”, dijeron.
“Para vacacionar venimos acá. Cuando queremos pasear vamos a otro lado. Pero acá nosotros venimos en noviembre y a fines de enero”, dijo Tito.
Una casa sobre ruedas
Antes de subirse a la casa rodante y salir –especialmente si es la primera vez que lo haces– hay que tener en cuenta algunas recomendaciones.
El agua: Los motorhomes permiten hacer vida normal durante 2 días. Este cálculo está realizado teniendo en cuenta el consumo habitual de agua para beber de cuatro personas, una ducha corta por persona y el uso cotidiano del inodoro. Pasado ese tiempo es probable que haya que pasar la noche en un camping para proveer al vehículo de agua potable y electricidad –para cargar las baterías de móviles, cámaras fotográficas o de vídeo y demás aparatos–, así como para vaciar el depósito de aguas sucias.
Fundamental: En el primer viaje que se realiza con este medio de transporte siempre se peca de novato: no se conoce con exactitud el espacio del que se dispone y no se es plenamente consciente de las necesidades que este vehículo conlleva. Por ejemplo: no hay que olvidar las almohadas.
Peajes: La recopilación de información previa antes de irse de viaje es clave. Dependiendo del lugar que visites es probable que tengas que pagar peajes.
Estacionamiento: Circular por las ciudades con el motorhome puede ser un problema. Normalmente, los cascos históricos acostumbran a estar plagados de calles estrechas y muy concurridas, por lo que es más que recomendable buscar un buen estacionamiento alejado del centro para dejar el vehículo. Si se ha pasado la noche en el camping, la mejor opción es no mover el vehículo y desplazarse hasta la ciudad en transporte público.
La comida: Una de las grandes ventajas de viajar con la casa a cuestas es la libertad de no tener que estar buscando todos los días un sitio para comer. Aunque algunos días se deje llevar por el placer de la gastronomía típica del lugar, el ahorro económico es muy alto si se consumen productos elaborados por uno mismo. El maletero de los motorhome es bastante espacioso, por lo que puedes llevar provisiones en lata o conserva de sus comidas preferidas.