Santiago Chico, entre el Karting, Monomarca y los Cuatriciclos
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El necochense recordó sus vivencias en la pista
Marcó una época en el Karting del Sudeste y luego fue dando pasos para llegar a los autos con techo en la Monomarca y de grande, como otro desafío personal, arribó a los Cuatriciclos, para cerrar su ciclo deportivo como ganador en una de las categorías del tradicional Le Touquet, en Villa Gesell y considerada la segunda carrera del mundo por la cantidad de pilotos en pista y público.
Santiago Chico con sus 63 años “frescos” y con una noticia que lo motiva aún más: Sol, su hija, está embarazada y será abuelo de Dante, cuando nazca en octubre.
“Todo lo que ocurrió allá por la década del ¨80 es difícil de igualarlo. Por la edad y porque había tantos pilotos en la Senior 125 cc. del Karting del Sudeste que había que aplicarse y mucho para ganar. Eran carreras memorables. El circuito La Calera, de Necochea y el de Ayacucho eran mis preferidos. Eramos cinco o seis los que estábamos para ganar y me di el gusto de ser campeón, compartiendo motorización con Marcelo Lasala y el tandilense Carlos Fernández”, recuerda.
Monomarca
“Luego, con el furor de la Monomarca del Sudeste fui acompañante de Alejandro Dilon y más adelante corrí solo y no pude ganar pero me saqué las ganas con algo totalmente diferente para mí. Se corría cada quince días y había mucha rivalidad en pista, algo que me agradaba. Todo el torneo se hacía en circuitos de tierra, algo que motivaba a poner a punto el auto casi de manera permanente”, destacó.
Atraído por el famoso Le Touquet, de Villa Gesell, hizo que Santiago, con un grupo de amigos, emprendiera la tarea de aplicarse para tener la posibilidad de correr allí en cuatriciclos.
“Que lindos momentos y más cuando me dijeron que había ganado en mi categorías (más de 42 años) y con quinientos cuatriciclos en pista. Fue hermoso el abrazo de mis amigos, la coronación y esa medalla que guardaré para siempre. Claro que un año después insistí pero todo salió mal. Me pegué un “palo” tremendo y quedé alejado cuando venía tercero y en aquella planilla me decretaron 69. Imaginate que de allí en adelante lo único que me propuse fue salir a endurear y nada más”, relacionó.
Acostumbra a colaborar cuando hay actividad mecánica en nuestro medio. Lo hace de banderillero y no duda un instante al llamado de los dirigentes. Anhela, como todos, que se vuelva a contar con un circuito en el núcleo urbano Necochea-Quequén.
Ahora, como todos los sábados del año, la salida desde la estación de servicio de 59 y 26 quedó a la espera. Lo único que anhela es que la cuarentena quede a un lado y redondea en que todo se olvidará cuando nazca Dante, su primer nieto.///