Santos inocentes: una fecha que se ha ido perdiendo con las nuevas generaciones
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Años atrás era muy común hacer bromas divertidas y de “buen humor”
Hoy, es el día de los Santos Inocentes, una fecha que años atrás invitaba a hacer bromas divertidas y de “buen humor”, donde se llamaba por teléfono inventando alguna situación, para luego del diálogo concluir con la frase “que la inocencia te valga”. Esta costumbre, se ha ido perdiendo con las nuevas generaciones, sin tener presente este día.
Sin embargo, al día de hoy, quienes vivieron esa época, lo recuerdan con cariño y siguen haciendo esas bromas pero a su círculo familiar, para no generar problemas con conocidos o amigos. El objetivo es reírse y “jorobar” un rato.
Aunque, quienes vivieron esa época saben que los tiempos cambiaron, al igual que la situación del país y el humor de la gente, notando que todos están muy susceptibles y es un tanto arriesgado hacer una broma actualmente.
Estas costumbres las vivieron con sus padres, y ellos las continuaron, como el caso de Silvia Eias, quien recordó que “este día se hacían bromas cotidianas, mentiras piadosas, era muy común entre la familia, con los mismos amigos y entre hermanos”.
Alguna de las bromas era decirle a un hermano que lo estaba esperando la persona que le gustaba en la esquina y cuando regresaba era disfrutar de decirle ¡que la inocencia te valga!.
O bien, también se usaba llamar al teléfono fijo y contarle a esa persona que le había pasado algo a “fulano” y enseguida preguntaban qué había pasado, cómo, y le respondías después de un buen rato ¡que la inocencia te valga!.
Silvia mencionó que “antes era algo informal, era de otra época, muchas veces ahora le hago esas bromas a mi nieto o a mi hermana. Me divierto, diciéndoles cualquier pavada y a veces te maldicen un rato pero es algo sin maldad”.
En tanto, Enrique Damiano, recordó que con los muchachos de la barra hacían esas bromas. “Un día a un amigo le dije que lo estaban llamando del Banco Nación porque tenia un cheque a la orden de él para cobrar”, mencionó.
Por aquella época era soltero y se cargaban con cosas cotidianas, que sucedían al instante como “cuidado que tense una abeja y te pica”.
Damiano aseguró que “era un humor muy sano, pero tal vez ahora lo toman como bullying”.
Lamentablemente el humor se ha perdido mucho y con el cambio que ha tenido la sociedad, muchas cosas que antes se decían o hacían, hoy ya no tienen cabida.
Silvia opinó al respecto que “antes había más humor, ahora con toda la situación que vive el país, a la gente ni humor le ha quedado, a lo mejor te mandan al diablo o te contestan mal. Todos están muy susceptibles”.
Por su parte, José Luis Orofino analizó que con el paso de los años uno ha ido tomando conciencia de no hacer determinadas bromas en el marco de esta fecha.
Pero se acordó de una broma que hizo 15 años atrás, cuando trabajaba en el frigorífico del matadero y entraba a las 6 de la mañana.
“Había sido reelecto hace pocos días un Intendente y le dije al presidente de la cooperativa que posiblemente vendría el Intendente con su comitiva a las 11 de la mañana a conocer las instalaciones, por lo que a las 7 de la mañana empezaron a limpiar y arreglar todo, pero llegado el momento en que no vinieron no me atreví a decirle ¡feliz día de los inocentes! Y quedó como que el intendente se había olvidado, pero actualmente no se pueden hacer estas bromas”, concluyó.
La historia del rey Herodes
En la historia del catolicismo, el Día de los Inocentes se remonta a hace dos mil años, de un trágico episodio. En el Nuevo Testamento de la Biblia, San Mateo narra la brutal historia del envidioso rey Herodes I El Grande, quien al sentirse desplazado por el nacimiento de Jesús, ordenó una gran matanza de niños, conocidos como los Santos Inocentes.
Se narra que Jesús nació en un humilde portal de Belén de Judea. Su venida al mundo fue un acontecimiento que atrajo la atención de unos reyes, quienes guiados por una estrella, llegaron desde tierras de Oriente para adorarlo, porque ese niño era el verdadero hijo de Dios y sería el rey de los judíos.
Herodes, como no sabía cuál de todos los niños era Jesús, dónde y cuándo había nacido, decidió mandar matar a todos los menores de 2 años.
De esta horrible matanza Jesús se salvó porque un ángel se le apareció a José, padre de Jesús, y le ordenó huir ante el peligro.
Cientos de niños murieron y cuenta la Biblia que sus almas inocentes volaron al cielo, por eso la Iglesia católica recuerda este día como el de los Santos Inocentes.
Aunque el suceso original fue cruel, quizás Herodes I El Grande vivió muchos años engañado, pensando que había logrado matar al niño Dios y probablemente el detalle del engaño dio origen a esta tradición.