Sarasibar: “Si no tenemos una planificación, no sabemos hacia dónde vamos y por qué”
:format(webp):quality(40)/https://ecosdiarioscdn.eleco.com.ar/media/2023/05/sarasibar-1.jpg)
El martillero insistió en que hay que modificar la ordenanza de usos y zonificaciones para responder a las nuevas demandas y opinó que hay que vender el casino y el Jardín de Rocas. Sobre la gestión actual, dijo que “se están haciendo cosas, pero no lo importante”
Julieta Moreno
de la redacción
“Si no tenemos una planificación y no sabemos hacia dónde vamos y por qué, difícilmente podamos responder a las distintas demandas”, opinó Sebastián Sarasibar al pensar en la situación de “estancamiento” que atraviesa Necochea. Para él, “el Estado tiene que estar un paso adelante”, para ordenar e impulsar el desarrollo.
Sebastián Sarasibar nació en la Ciudad de Buenos Aires, pero a los 4 años ya estaba viviendo en Necochea. Cursó sus estudios en el ex Colegio Nacional y luego hizo dos años de la carrera de contador público en Mar del Plata. Regresó a nuestra ciudad y comenzó a trabajar como empleado administrativo. En forma simultánea, en determinado momento, comenzó a estudiar para martillero público y, cuando se recibió, se metió de lleno en la actividad. Actualmente lleva 13 años en la profesión y próximamente abrirá su nueva oficina. Además, desde los 20 años milita en el radicalismo y hace unos años fundó su propio espacio llamado “Democracia radical”.
En diálogo con Ecos Diarios, dio su punto de vista. Habló de la necesidad de actualizar la ordenanza de usos y zonificaciones para responder a las nuevas demandas de la avenida 10, la 42, la ribera del río, la costa de Quequén y consideró que tanto el casino como el Jardín de Rocas deberían venderse. Explicó que es necesario avanzar en un plan urbano y dijo que, si el municipio no puede hacerlo, debería contratar, a través de una licitación, a un estudio de arquitectura para que diseñe la planificación. Ese plan – además- debería marcar el rumbo de acá a 20 o 30 años.
Usos y zonificaciones
“Desde hace 12 años veo la ciudad sin un norte en lo que hace a la planificación urbana”, fue lo primero que dijo Sebastián Sarasibar, al pensar en el principal problema que –según él- tiene Necochea. “El Plan Urbano Ambiental (PUA) que debería haber sido la columna vertebral, no fue tenido en cuenta por las gestiones posteriores a 2011”, explicó y agregó que además tampoco tuvo ni continuidad ni actualizaciones.
Esta falta de planificación hace que el desarrollo de la ciudad se siga rigiendo con normativas que han quedado desactualizadas. En este sentido, explicó que en lo que respecta a usos y zonificaciones, “estamos con una ordenanza que tiene 42 años y que evoca una ciudad que es otra”.
“Estamos hablando de usos que no se corresponden con la demanda actual y con indicadores urbanísticos que en distintas zonas hay que modificarlos, al igual que las densidades que pasan de un extremo a otro con una cuadra diferencia”.
Para ejemplificar esta situación, explicó que en el año 1981 el frente costero no era el mismo, la ribera tampoco, al igual que la costa de Quequén. Tal es así que, en este último caso, contó que debió hacerse “una especie de parche” para que pudieran hacerse tres desarrollos inmobiliarios.
En este aspecto, advirtió que “no se hacen los cambios de fondo en la ordenanza, sino que se hace alguna modificación por una demanda puntual o se recurre a las vías de excepción a través del Concejo Deliberante”.
Según detalló, en la zona del Parque hay mucha demanda para pequeñas unidades funcionales y, en este sentido, para él, “habría que arbitrar los medios para que puedan analizarse”.
También habló de la ribera del río, que tiene una demanda distinta a la de hace 40 años, cuando se hizo la ordenanza. “Hay cabañas, departamentos y mucha población que se ha trasladado a esa zona y no tiene buenos accesos, muy pocos servicios de agua, cloacas y gas, y no hay comercios y, por eso, hay que trabajar en zonificación”.
Un plan urbano
Otro tema que también tiene que ver con la planificación y que sigue pendiente es el análisis del desarrollo de los servicios de infraestructura básicos.
“Si no tenemos una planificación y no sabemos hacia dónde vamos y por qué, difícilmente podamos responder a las distintas demandas”.
Para Sarasibar, lo único que se hace actualmente “son soluciones espontáneas para el momento, es decir, se llevan los servicios de acuerdo a la demanda de la gente sin ninguna planificación y cuando se quiere instalar una fábrica en un lugar que no es para ese uso, se hace una vía de excepción”.
“El Estado tiene que estar un paso delante de lo que es la demanda que se está notando y para eso se necesita una planificación”.
Sobre los motivos por los que no se avanza, indicó que “las gestiones resuelven lo urgente y no lo que es importante”. Sin embargo, según su opinión, si el Ejecutivo no avanza con la planificación por cuestiones de tiempo, lo debería delegar. “Se podría llamar a licitación para que distintos estudios de arquitectura presenten un plan urbano”.
Asimismo, indicó que una vez que esté terminada esa planificación, debe haber un compromiso político para que “todos los que asuman se guíen por ese plan urbano de acá a 20 o 30 años”.
Otra posibilidad que propuso, es pulir el PUA, seguir desarrollándolo y actualizarlo. Para ello, deben participar representantes del sector político y colegios profesionales.
Ese plan –según explico- debe abarcar todas las áreas, desde el tratamiento de la basura, el manejo del Parque, el desarrollo del turismo, es decir, todos los temas que hacen al desarrollo de la ciudad. “Cada gobierno que asuma puede agregar cierta impronta, pero no salirse de esa planificación porque es hacia dónde debe apuntar la ciudad”.
Volver al Entur
Con respecto al turismo, advirtió que “el área municipal debe trabajar más cerca de Obras Públicas que de Producción” y agregó que debería volver a funcionar como Entur con la participación del sector privado.
“Yo creo que se tiene que profundizar el trabajo en turismo porque se van resolviendo algunas cuestiones de manera improvisada y no hay un plan que trascienda una gestión”, indicó.
Asimismo, cree que la convocatoria al sector privado desde el Estado debe hacerse “con más intensidad” y no sólo para consultar el porcentaje de ocupación.
Para él, Necochea está como paralizada. “No hemos evolucionado desde los 80 para acá” y cree que tiene que ver con la falta de planificación. Si bien se hizo en su momento el Plan Urbano Ambiental, advirtió que el problema es que no se continuó.
“Hay que superar esta antinomia de si el gobierno anterior fue peronista o radical. Primero está la ciudad y cuando un gobierno asume, pasa a representar a toda la gente y no a un sector político. Hay muchos encontronazos entre las distintas facciones políticas y los que quedamos en el medio somos nosotros”.
“Pensarse como un todo”
Con respecto al casino, dijo que “en la situación en la que está hoy, debe venderse” y manifestó que “debe pensarse como un todo junto con el Jardín de Rocas”. Sobre este espacio del Parque, señaló que “desde hace 30 años no se puede transitar y ha habido un abandono por parte de distintos gobiernos”.
Para él, deberían venderse ambos espacios –casino y Jardín de Rocas- y con el dinero que se obtenga, invertir “en servicios de infraestructura o en algo que nos dé beneficios a los ciudadanos”.
Al referirse al parque Miguel Lillo, consideró que hay distintos espacios “con un abandono notable y que no tienen forestación” como, por ejemplo, “sectores lindantes a Karamawi donde se podría hacer algún llamado a licitación para hacer un parador turístico o lugares de esparcimiento. No hay que caer en la grieta de no tocar nada o lotearlo”.
En este aspecto, se mostró de acuerdo en hacer distintas licitaciones adentro del Parque sin comprimirlo, para generar una mayor circulación, más servicios e iluminación. Además, dijo que de alguna forma hay que avanzar en la continuidad de la avenida 2 o la avenida 10. También habló del sector donde está el último camping hasta los molinos, que hoy está deforestando y donde, según él, podría pensarse algún proyecto de desarrollo.
Sobre el gobierno de Arturo Rojas, indicó que “se ha emprolijado la ciudad en lo que respecta a calles y plazas”, aunque se quejó del mantenimiento que se está haciendo de calles de tierra porque no dura en el tiempo.
“Se están haciendo algunas cosas, pero no lo importante”, señaló con respecto a la gestión actual y agregó que se perdió la oportunidad de hacer una planificación de la ciudad.
Para terminar, se mostró optimista y esperanzado en la política. “Yo no pierdo la esperanza que logremos esto entre los distintos partidos políticos y también con un trabajo más profundo con los legisladores”, advirtió e insistió en que lo importante es tener un plan urbano, entendiendo que es lo mejor que le podemos dejar a las generaciones futuras.///