Satisfacción tras haber donado células madres
:format(webp):quality(40)/https://ecosdiarioscdn.eleco.com.ar/media/2019/11/donacion.jpg)
Daniel González señaló que la intervención fue sencilla.
Un año debió esperar Daniel González, de 41 años, para dar a conocer lo que para él fue una practica sencilla y tranquila.
La historia comenzó en 2015 cuando el protagonista ve en televisión la campaña “Una medula para Lucas”, por lo cual tiempo después donó sangre y en ese momento quienes estaban realizando dicha área le consultaron si quería ser donante de medula ósea. Ahí recordó la campaña por Lucas Lemlich (quien padeció leucemia mieloide monocítica) y respondió en forma afirmativa.
Recién a principios de 2018 volvió a tener noticias de esa donación y fue cuando desde el Incucai se comunicaron con él para indicarle que podía ser compatible con un paciente pediátrico. Por lo cual le preguntaron si quería llevar adelante la donación. Nuevamente respondió que sí y así se inició el proceso.
González tuvo que hacerse unos estudios, volver a sacarse sangre, esa muestra se envió a Estados Unidos, donde confirmaron la compatibilidad en ese mismo porcentaje.
A raíz de esto efectuó una visita en la cual le informaron y evacuaron dudas sobre el procedimiento. Después de eso la convocatoria fue para el mes de noviembre al hospital Alemán de la Ciudad Autónoma de Buenos Aires.
Allí, el 15 de noviembre le aplicaron una vacuna, que ayuda a aumentar las células madre y la liberación de éstas de parte de su cuerpo por ejemplo de parte óseas y las mismas empiezan circular por la sangre.
Una vez que paso por eso, el 20 de noviembre se le practicó la extracción ( por aféresis, mediante la cual se extraen, por separado, sólo aquellos componentes –celulas madre- de la sangre que se necesitan, devolviendo el resto al donante por la misma vía de recolección.) a través de vías intravenosas en los brazos.
Este tratamiento tuvo una duración de tres horas. La intervención fue sencilla, sin dolor y es más una vez finalizado se pudo ir del hospital y esa misma noche viajó hacia nuestra ciudad.
Sobre esta experiencia el donante aseguró que “no sentís nada, luego de la donación me hicieron unos controles y me fui caminando, no tuve ningún inconvenientes con mi salud”.
A raíz de los protocolos de donación que posee el Incucai esta persona no puede dar a conocer que realizó la donación hasta un año después de efectuada la misma. Tampoco puede conocer a quien recibió su donación, ni siquiera saber en que estado está el niño, que sería un varón de siete años al momento de recibir las células madres.
Recién ahora González, doce meses después, efectuó la consulta al citado organismo pero hasta el momento no le han dado información.
Por último el donante pidió a la comunidad que donen, “hasta que entras en esto, no te das cuenta el sufrimiento de la gente que está esperando, hay que hacerlo, además es muy fácil, sólo son unos pinchazos, la atención del Incucai es espectacular y se hacen cargo de todo. Esto es lo mejor que hice en mi vida después de tener mi hija”.
Cómo ser donantes
En nuestra ciudad la asociación “Donar Medula es dar vida” organiza todos los años campañas para concientizar sobre la importancia de donar medula y también lleva adelante operativos de donación junto al Servicio de Hemoterapia del Hospital Emilio Ferreyra.
Para ser donante se requiere estar sano, tener entre 18 y 55 años y pesar más de 50 kilos. Hay que dirigirse al centro de donantes más cercano y donar una unidad de sangre. Este centro funciona en el servicio de hemoterapia del Hospital. Un técnico informará a los donantes sobre el tema para completar su ficha de inscripción.