Se afianza la construcción
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El fuerte obstáculo que significó la pandemia de coronavirus para la vida de la gente, desde su libertad personal, como el miedo a enfermarse y el desequilibrio y “puesta contra las cuerdas” para muchas actividades económicas empieza a diluirse en algunos aspectos, más allá que la tercera ola aún no se haya retirado.
Uno de los sectores que padeció en forma contundente la parálisis provocada por la cerrada cuarentena que determinó el gobierno nacional fue el de la construcción, afectando tanto la cadena productiva de material como la propia labor de desarrolladores, profesionales de la ingeniería y la arquitectura y los distintos rubros que comprende la actividad.
Sin embargo, a medida que los embates de la pandemia fueron aflojando y se redujeron las medidas restrictivas y la actividad de la reconstrucción renació de las cenizas, a punto tal que el 2021 se transformó en el mejor de los últimos trece en materia de permisos otorgados (685) y metros cuadrados construidos (88.685,17).
La reaparición de los créditos bancarios y un dólar aún favorable para la llamada “inversión en ladrillos”, pese a la constante inflación en el costo de los materiales, ofician como alicientes para este buen presente. Asimismo muchos entienden que es uno de los espacios de renta segura, lo que ha derivado en la aparición de nuevos desarrolladores, que preferentemente eligen para edificar la zona que va desde la avenida 91 hacia el sudoeste y el sector costero de Quequén.
Los datos oficiales de la Dirección de Obras Privadas del municipio y las consultas sobre proyectos que se han producido en esa repartición en los últimos días, avizoran la continuidad del buen presente para la construcción.
El inicio de los trabajos para levantar un edificio en Diagonal San Martín, a la altura del 800, varios proyectos que entran en su recta final de los trámites pertinentes, para erigir complejos de departamentos de tres niveles en la zona costera de Quequén y un buen número de construcciones de departamentos en distintos barrios de la ciudad plantean buenos vientos para la actividad y por ende ganancias para los múltiples actores que hay en y torno a ella.
En el caso de los rubros que llevan adelante los trabajos han vuelto a poder vivir de lo que conocen – la pandemia los había obligado a reinventarse-. Aunque más allá de la buena noticia, desde hace tiempo viene escaseando la mano de obra calificada, producto en buena parte por la falta de maestros, ante el retiro de las labores de los más experimentados.///