Se agrava la erosión costera y hay temor por nuevos derrumbes
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El reciente temporal produjo fuertes daños en varias ciudades costeras, que vuelven a exponer la necesidad de mitigar la erosión en Bahía de los Vientos
Los duros efectos del reciente temporal que provocó el derrumbe hacia el mar de una vivienda en Mar del Tuyú y otros desmoronamientos de parte de edificios en Mar del Plata, Santa Teresita y Las Toninas, volvieron a poner sobre la mesa la necesidad imperiosa de proteger la costa de Quequén, principal punto de los embates erosivos desde hace décadas.
La erosión costera es un fenómeno que produce el desgaste de la zona de playa, profundiza acantilados, y provoca importantes zonas de fracturas en las áreas linderas al mar, que conducen al desplazamiento y desprendimiento de las rocas sedimentarias, propias de la costa bonaerense. A estos eventos peligrosos, debemos adicionarles las fuertes tormentas y temporales que periódicamente arrecian en la costa atlántica.
Lo sucedido días atrás encendió las alarmas de los defensores del medio ambiente y principalmente de los residentes en Bahía de los Vientos, que vuelven a insistir en la necesidad de que la dirigencia política de la ciudad reflexione sobre el tema y en forma mancomunada pongan a este tema en su agenda, otorgándole la prioridad que merece.
Se entiende que hay que evaluar un programa de trabajo, y el mismo debe volver a ser gestionado en la Provincia, con la celeridad que el problema requiere, para que las obras de defensa costera que se requiere sean incluidas en el próximo presupuesto provincial.
Alertas a considerar
Con la tormenta de la semana pasada hemos observado que edificaciones de otros puntos de la costa bonaerense también perdieron parte de su estructura resistente, y otros sufrieron importante daños como en el sector de Samsara Beach ubicado en la costa de Mar del Plata. También hubo importantes desmoronamientos en construcciones erigidas en otros sectores costeros de esa ciudad, como por ejemplo, en las inmediaciones del complejo La Normandina. Asimismo se observaron roturas edilicias en la Costa de Santa Teresita y en una histórica vivienda ubicada en Las Toninas, en el Partido de la Costa.
Problema muy grave
Consultado al respecto, el ingeniero Gustavo Galván indicó que la degradación costera “es un problema ambiental muy grave que lamentablemente también se hace presente en gran parte del litoral de la costa de Quequén, y que debe ser atendido con urgencia, mediante la ejecución de un programa de defensa costera para la sostenibilidad ambiental de toda la zona afectada, incluyendo las viviendas que hay implantadas en la cercanía del mar y la calle costanera”.
Tanto dicho profesional como otros colegas, residentes y quienes recorren con frecuencia el camino costero, observan como la erosión va carcomiendo el acantilado, y el mar se acerca cada vez más a muchas viviendas levantadas en Bahía de los Vientos.
La situación fue calificada de “alarmante”, quedando más expuesto en las cavernas que se van formando en el acantilado del lugar el impacto continuo del oleaje.
“La erosión de la Costa constituye un riesgo sobre el medio natural como sobre el antrópico, que puede llevarnos a la destrucción del hábitat y de los paisajes, al retroceso de suelos y a importantes pérdidas de playas, destrucción de caminos costeros, y de bienes privados, socavación y fracturas de rocas que son la base de los caminos costeros, retroceso de acantilados por el embate de las marejadas, desmoronamiento de construcciones linderas a la playa”, subrayó Galván.
Efecto escollera
Diversos y, en algunos casos añejos, relevamientos, mediciones y estudios han dejado más que claro el efecto de la escollera Sur, es un elemento implantado por el hombre que interrumpe el desarrollo natural de la corriente litoral.
La misma genera la sedimentación del material que arrastra la corriente marina, y por ello crece el aporte de arena en la zona ubicada entre la escollera y la calle 63. En paralelo, se produce un fenómeno de erosión sobre el otro lado de la escollera, es decir en la playa de Quequén, y donde más se visualiza por la forma que presenta la costa, es precisamente en Bahía de los Vientos.
La ingeniería actual dispone de diversas metodologías y técnicas avanzadas para materializar la protección de la costa, como se ha ejecutado hace unos años en sectores de Mar del Plata. Previo al análisis de alternativas y considerando el esquema de transporte litoral de la arena en el mar.
Entre las variantes a considerar surgen los enrocados de protección con piedras cuyo peso se calcula considerando la altura del oleaje; evaluar la altura promedio de oleaje y distancia media entre la rompiente y el perfil de la costa; la velocidad y la dirección de los vientos predominantes; estudio del perfil de la costa que se desea preservar y rellenos artificiales de arena.
Clausura, desvíos y un plan
La invasión que produce la erosión en la zona de Bahía de los Vientos, ha requerido de urgentes acciones del municipio al empezar a correr peligro de desmoronarse el camino costero.
Con el transcurso del tiempo ha sido necesario clausurar el camino en esa área y ganar metros tierra adentro, con nuevos desvíos en la traza. El último de ellos efectuado en junio del año pasado.
Si bien el mayor deterioro de la barranca y avance de la erosión se registra en 502 y 557, la zona con posibilidades de nuevos derrumbes alcanza un frente de unos 200 metros.
El último plan
La última novedad en cuanto a gestiones y planificación se produjo en marzo de 2020, cuando se difundió la elaboración de un plan de protección costera por parte de la Subsecretaría de Recursos Hídricos de la Provincia de Buenos Aires.
Por entonces se anticipó que el plan tendría un costo económico considerable, comprendiendo la posibilidad de hacer un refulado (proceso mediante el cual se extrae arena del mar y se la deposita sobre las playas a fin de aumentar sus dimensiones), que trasladaría este recurso desde la playa contigua a la escollera de Necochea hasta Bahía de los Vientos.
La idea era la de captar agua y arena de la zona de la escollera a través de bombas especiales, y mediante tuberías atravesar el río Quequén y llevar el material hasta el sector más afectado por la erosión, además de construir de al menos una escollera o espigón pequeño (podría ser perpendicular a la costa), que se levantaría a la altura de la calle 527, con el objeto de retener la arena de la playa y recomponerla en Bahía de los Vientos.