Se alistan para la presidencia del PJ
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«Ganar no es todo,
querer ganar sí lo es »
Vince Lombardi.
Intentar descifrar qué es el peronismo, con su larga trayectoria desde aquel 17 de octubre del 45 no es simple, con los aciertos y desaciertos que le son propios y que solo la historia podrá juzgar. Hoy, un sector del movimiento obrero siguiendo la corriente verticalista que le impuso Perón le ofreció la presidencia del partido Justicialista a Alberto Fernández, como una manera motivante en momentos difíciles pero, entre la cuarentena, la crisis económica y las pocas ganas del Presidente, se diluye por algún tiempo la jefatura partidaria.
Aunque en nuestro distrito parece haberse abierto un camino de seducción para varios dirigentes de agrupaciones y unidades básicas que han comenzado a reunirse, dejando casi sin carga los celulares, muchos cafés humeantes y encuentros en casas particulares para hablar de un tema alejado totalmente del común de la gente, más aún en las circunstancias actuales, pero que comienza a perfilar interés en los militantes más activos ante la elección del año próximo para la futura conducción partidaria, prevista para el mes de diciembre del 21, ergo, a un año a la vista, cuando finalice el mandato de la actual conducción que cumplirá cuatro años, hay quienes comienzan a mostrar actitud para ponerse el rótulo de presidente del partido Justicialista de Necochea.
Tres etapas de presidenciables
Desde el 83 al presente, con 38 años de democracia, la historia del PJ registra tres formas diferentes de conducción que fueron las más de mayor poder político y movilización: se inician con Domingo Taraborelli, un peronista ortodoxo, intendente del 1983 al 1987 quien marcó una época de estilo «renovador», afianzado por Antonio Cafiero atrayendo la voluntad del afiliado y abriendo la incorporación, especialmente de jóvenes, a un a PJ dispuesto a la discusión y participación.
Los noventa tuvo la impronta de una conducción vertical y alineada al período de Miguel «Puni» García, siendo eje central de la primera etapa del intendente Municoy 1995-1999; fue senador provincial y Administrador de Puertos Bonaerenses. Como muestra de su extravagante personalidad, llegó a decir en público mientras esperaba turno en la peluquería, luego de ganarle la interna a Diana Gutiérrez: “antes le hacía los chorizos a Taraborelli, ahora me quedé con el partido, la senaduría, el puerto y la intendencia.”
La tercera etapa la de los 2000, cuando Gerónimo Venegas destronó a García en la conducción del PJ, ganando la última gran elección interna del peronismo. Siendo Venegas de fuerte personalidad, impetuoso y con capacidad de liderazgo llegó a conformar desde el gremialismo una carrera ascendente brillando con luz propia. Sin lugar a dudas el protagonista político de mayor trascendencia en los últimos 38 años, quién dejó la conducción del partido, no por oposición ni derrota, sino por elegir un camino distinto a partir del 2005, enfrentándose con el presidente de la Nación Néstor Kirchner, acrecentando la diferencia con Cristina Fernández en sus dos mandatos (2007-2015).
Estas fueron las tres etapas que más resaltaron en el PJ, en 38 años, sin olvidar otras bañadas de cierto formalismo pero sin liderazgo con notorios signos de debilidad transformados en sellos de goma del PJ.
«Pejotistas» alejados de gobiernos peronistas
Dicen que la vida nunca está libre de contradicciones, también la política y el justicialismo no escapa a ese concepto. Gobiernos municipales de suave tinte peronista, así fue como apareció en escena Horacio Tellechea, radical devenido en justicialista, entonador de la marcha y afiliado en su momento, al que nunca se lo consideró del palo, o Facundo López, peronista a su manera, que tampoco se desvivió partidariamente y que en su mandato de cuatro años ingresó tan sólo dos veces a la sede de 61 esquina 70 y, en la actualidad Arturo Rojas, quien se ha mostrado equidistante de banderas partidarias, aunque sin ocultar su origen peronista, transformando su «Nueva Necochea» en un vecinalismo que veremos hasta donde llega.
Tal vez el «pejotismo» no ha interesado demasiado ni ha sido vital como mascarón de proa para llegar a la intendencia, recordar que en una tibia elección el actual presidente Marcelo Rivero superó por escaso margen con pocos votantes al gremialista José Luis Vidal, en diciembre del 2017.
El PJ no ha tenido gravitación en los últimos años, como tal, porque fue fagocitado por el partido Fe de Venegas, sin embargo parece como reverdecer en estos tiempos de pandemia, especulándose que será importante en la política local sin poder equiparar, infieren, aquellos espacios que dejaron Taraborelli, García o Venegas pero, pensando que para los dos últimos años del mandato de Rojas hay quienes especulán que puede ser una maquinaria necesaria si se utiliza bien como instrumento movilizador; por eso varios sectores han comenzado con pequeñas reuniones, encuentros diversos, surgiendo algunos nombres para pelear la futura presidencia, todavía son nombres, seguramente deberá surgir un proyecto que no sea solamente ganar una elección el que devendrá comenzando un proceso de nuevas afiliaciones, un poco al estilo de aquellos tiempos idos pero necesarios cuando se definen conducciones extra muros y no en toda la sociedad.
Varios nombres suenan en la carrera por el PJ el año próximo
En el año próximo cuando se renueve la conducción del partido Justicialista sin descartar al actual presidente, Rivero quien ya ha exteriorizado su idea de ir por la reelección, por cuatro años más al frente del PJ se suman
dos militantes con tradición, Antonio Vilchez, actual presidente de la Usina Popular Cooperativa, un hombre que desde la dirigencia nunca ha olvidado las bases, lo que practica diariamente desde la básica que regentea hace años enclavada en pleno corazón del barrio oeste, el otro nombre es el del empresario Alberto Sabattini, lanzado al ruedo por Roberto Gómez y su agrupación «Peronismo que Viene».
Todos ellos ya se reunieron en más de una oportunidad en los últimos meses, identificados con la idea de tener un PJ abierto, con amplitud de participación, equipos técnicos trabajando todo el año y en ambos un discurso común «no utilizar la presidencia del PJ para aspirar a cargos; el compromiso es por cuatro años dedicados enteramente a la conducción del peronismo distrital».
En la orilla de enfrente desde principio de año, la mayoría de las veces en la sede sindical del SOMU (Sindicato Obreros Marítimos Unidos, que orienta Manuel Martínez) se vienen efectuando reuniones con dos armadores, el quequenense Iván Sureda y el exfuncionario de la anterior administración municipal, Luis Pedone, como caras visibles, alentando la posibilidad del exdocente Daniel Argibay, quien no rehúsa al compromiso y afirma públicamente «quiero pelear la presidencia del justicialismo el año entrante».
Desde «La Campora» no se quedan atrás y suenan dos nombres, el de Camilo Vidal, uno de los conductores de dicha agrupación y el de la exconcejala, Ana María Asa, mientras se aprestan asimismo aparecer otros nombres antes de fin de año. La gran incógnita es el movimiento que puede hacer el intendente Rojas, que por el momento aparece alejado de estas discusiones que no son las importantes por el lugar que ocupa, pero siempre atento a lo que puede venir sin descuidar detalles, muchas miradas se posarán sobre él y su grupo político que en caso de jugar posiciones o apoyo a un candidato puede terminar inclinando la balanza.
Es cierto que en muchas oportunidades el secreto está en las ganas, esas que parecen sobrar en diversas aspiraciones, por eso en este camino que tiene un año por delante, ni apresurados ni retardatarios, todo debe ser en su medida y armoniosamente.
En carrera por el PJ hay varios anotados, podrán seguramente a la hora de la verdad confluir en una lista única o apertura a una interna que no debe dividir, sino fomentar los cimientos de un partido organizado en un presente que no es el mismo que en aquella historia pasada, sin embargo algo sigue vigente, aún sin la gravitación de otros tiempos, la seducción que supone ser el conductor del peronismo en Necochea.///