Se apunta a la emergencia y la prevención se hace a medias
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Los continuos paros en el Hospital complican la realización de estudios, controles y cirugías programadas que el paciente sufre aun cuando no tiene un cuadro grave
La situación en el hospital municipal Dr. Emilio Ferreyra sigue siendo complicada. Los insumos no sobran y los médicos siguen de paro a la espera de que se les complete el pago de sueldo, las horas extras, el arancelamiento y dos meses de retroactivo.
De todas maneras, las guardias funcionan, tanto la pediátrica como la de adultos, se atienden los distintos sectores de internación, incluida la terapia intensiva, y el área de neonatología. En este sentido, las emergencias y urgencias están cubiertas. Sin embargo, los controles de prevención lamentablemente desde hace algunas semanas se cumplen a medias porque los consultorios externos, en su gran mayoría no funcionan. Tampoco se realizan las cirugías programadas.
Hay servicios en los que se depende exclusivamente del profesional, si se adhiere al paro o no y por cuanto tiempo lo hace. En estos días, estaban faltando otorrinos, odontólogos, kinesiólogos, complicando a los pacientes que requerían la atención.
Por ejemplo, en el caso de las embarazadas, que deben hacerse controles mensuales y ecografías, más o menos se están haciendo, aunque no con la misma rapidez con la que se hacen habitualmente. A veces un ecógrafo trabaja, pero otro no lo hace y entonces el servicio se presta en forma discontinuada. En este caso, también en algunos centros de salud se hace el seguimiento de la embarazada y en otros, no.
Con relación a las mamografías, se puede decir que es uno de los pocos estudios de prevención que se siguen haciendo en el hospital Irurzun de Quequén, pese a la medida de fuerza.
En lo que respecta a los estudios que no se hacen en el Hospital y que están tercerizados, como por ejemplo colonoscopía, endoscopia, tomografía, se realizan sólo en casos de urgencia porque, en general, están suspendidos por la deuda que mantiene el municipio con los proveedores. No obstante, se confirmó que, en casos de emergencias, se hacen igual.
Más allá de lo que es la urgencia, el resto de las atenciones casi no se realizan o se hacen en forma discontinuada y lamentablemente el paciente que requiere los servicios sufre esta situación más allá de que sea grave o no el cuadro que tiene. Siempre los temas de salud generan cierto estrés o malestar para la persona que lo padece y mucho más cuando no encuentra la solución o ni siquiera puede buscarla porque no accede a la consulta con un especialista.
A veces, hay casos que no son urgentes, pero que requerirían hacer un análisis de sangre, una tomografía, una resonancia, una colonoscopía, una ecografía, un doppler para descartar ciertas patologías y, sin embargo, no se pueden hacer.
A esto se suma que un gran porcentaje de las personas que se atienden en el Hospital no tienen obra social ni tampoco posibilidades de hacerse estos estudios en forma privada porque cuestan entre $1.000 y $3.000, según el caso.
Lamentablemente desde hace varios meses, los paros están a la orden del día en el hospital porque los sueldos desde hace tiempo no se pagan en tiempo y forma. Esta situación ha hecho que el Hospital y el sector público de salud en general trabaje sobre la cobertura de la emergencia y descuide un poco la prevención, pese a que, en la teoría, todos los gobiernos insisten que hoy en día, hay que fortalecer la prevención. Sin embargo, en la práctica, esta premisa se viene cumpliendo a medias.