Una ciudad que no ofrece servicios
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Se dispone de 1.500 camas fuera de la temporada, número que igual se considera excesivo para la cantidad de visitantes. Falta de servicios y modernización
Mal que les pese a algunos, la realidad resulta implacable para los propósitos que suelen proponerse las personas o el propio Estado, que en este caso a veces no se siente lo suficientemente acompañado.
La introducción viene a cuento con lo que ocurre en el rubro hotelero: mientras desde el municipio, a través del Entur, se viene pugnando desde hace un tiempo con romper la estacionalidad, lo cierto es que continúan cerrando establecimientos y por ende se reducen las plazas para alojar visitantes.
La imagen de varios hoteles tapiados apenas culminadas las temporadas de verano, hablan a las claras que el negocio no es rentable más todo el año.
En las últimas horas se sumó al cierre, por ahora temporal, el hotel “Perugia”, ubicado en calle 81, entre 6 y 8, que desde hace 45 años había permanecido abierto los doce meses. Desde la segunda línea de la familia propietaria no hay interés de seguir con el proyecto, en parte porque no es redituable.
A este cierre de uno de los servicios hoteleros anuales, se supo que al menos se sumarían dos establecimientos más en las próximas semanas, también con la misma causa de no poder mantener abierto el establecimiento con una escasa demanda cuando no se vive la temporada estival.
En esta falta de respuesta por parte de los visitantes influye la escasa o pobre oferta que la ciudad brinda en materia de servicios, cuestión que en el caso de los hoteles también se trasunta en tal aspecto y en la falta de modernización de lo edilicio.
Más de un 50%
La parábola de decrecimiento del mercado hotelero ha sido notable: mientras en la década del 80 había 15.000 plazas disponibles; el último verano se contó con 7.000, es decir una reducción superior al 50 por ciento.
Con el correr de los años y a medida que Necochea se “descarriló” del circuito turístico costero, empezaron a cerrar establecimientos, la mayoría en forma definitiva, transformándose varios de los ubicados en la Villa Díaz Vélez en sedes de dependencias de la Justicia.
En la actualidad, una vez terminada la temporada solo quedan disponibles unas 1.500 camas en hoteles de la ciudad, número que se considera “excesivo”, de acuerdo al fluido de pasajeros que arriban.
Los empresarios del sector están convencidos que aquél establecimiento que desaparece de la oferta anual, no vuelve a abrir sus puertas en invierno. Y como cuestión paralela significa la pérdida de empleos y de las inversiones que un hotel efectúa en otros rubros.
En tal aspecto hace un tiempo se hizo un sondeo en el mercado, que determinó que en temporada los hoteles dan trabajo a 1.200 personas en forma directa, a quienes se suman otras que lo hacen de manera indirecta, por citar algunos casos los repartidores de bebidas, vendedores de insumos de limpieza y lavanderías.
Visitantes médicos y personas que se alojan ocasionalmente por cuestiones laborales predominan en la clientela “invernal”; y el flujo que llegue en los feriados largo depende de lo tentadora que sea la propuesta en cuánto a eventos, y con el principal factor que incide en la venida de gente o no: el estado del tiempo.
Razones enfrentadas
Más allá de la realidad económica, en el sector hotelero existen varios resquemores en cuanto al accionar del Estado municipal. Si bien se reconoce que se hacen esfuerzos para montar eventos en fines de semana largos, en busca de tentar a los “visitantes de invierno”; los propietarios de los establecimientos se quejan de la presión impositiva que tienen.
La valuación fiscal de estos sitios de alojamiento es mayor, ya que están considerados por la Provincia como una propiedad “suntuosa”, ya que tiene un baño por habitación.
“No somos convocados cuando se debe tratar la Fiscal Impositiva, al menos para escucharnos, y no podemos sostenernos en el tiempo”, se escuchó de boca de un veterano empresario del sector, a la vez que resaltó que “este verano recibimos numerosas inspecciones desde el municipio, queriéndonos cobrar tasas por carteles, ploteados, dársenas y demás”.
Desde la Asociación de Hoteles hablan de una “honda preocupación”, y argumentan que no hay una renovación generacional en la mayoría de los emprendimientos, lo que certifica que la actividad está “totalmente venida a menos, y para peor no estamos ante un horizonte positivo”.
También expresan que Necochea ya “no vende más por la playa solamente”, y que ha cambiado el paradigma del turista.
“Tanto el Gobierno como la clase política en general están en otra cosa y no se dan cuenta que la ciudad no para de retroceder en la consideración del visitante”.
Más allá que los campings aparecen en la visión general como directos competidores de los hoteles; integrantes el sector apuntan como la “principal contra” al alquiler de departamentos “extra hoteleros”, una comercialización informal que ha crecido en los últimos años y que los mismos dueños hacen a través de las redes sociales.