Se conformó un equipo procurador de Cucaiba en el hospital Ferreyra
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Para este mes está programada una jornada informativa sobre donación de órganos y un taller de entrenamiento
Recientemente quedó conformado un equipo procurador de Cucaiba en el hospital municipal “Emilio Ferreyra”, con su coordinadora hospitalaria, quienes trabajan para mantener, en caso de que surja una donación, los órganos con calidad y vitalidad para luego poder ser implantados en otra persona.
El equipo de profesionales del Hospital está conformado por la coordinadora hospitalaria, Fernanda Menéndez, médica intensivista; Valeria Martínez, licenciada en enfermería; Liliana Figueroa, médica clínica e infectóloga; Alba Galli, licenciada en enfermería y Pablo Blanco, médico especialista en imágenes e intensivista.
Hace poco más de un mes, el presidente de Cucaiba, Hugo Petrone, eligió el hospital de nuestra ciudad porque había tenido varios operativos y se han llevado a cabo ablaciones en distintos pacientes, teniendo resultados positivos.
Por este motivo, los profesionales destacan la importancia de que la gente conozca más acerca de la donación de órganos y tejidos.
La coordinadora Fernanda Menéndez, explicó que la etapa de la procuración, es desde el momento en que se hace la denuncia de un paciente con muerte encefálica hasta que ingresa a quirófano.
“Cuando un paciente ingresa con diagnóstico de muerte encefálica, generalmente se trata de traumatismos craneoencefálicos o a veces con un sangrado cerebral que genera una muerte encefálica, lo que permite evaluar al paciente y analizar si puedan servir los órganos para implantarlos en otra persona”, detalló.
Cuando se trata de una muerte encefálica, se habla de procuración de órganos y cuando se trata de muerte cadavérica, se habla de procuración de tejidos, huesos y córnea.
Liliana Figueroa aclaró que “la denuncia es obligatoria desde el punto de vista médico, obviamente que es una situación muy crítica porque la familia se encuentra de un día para el otro, que el familiar falleció”.
Procuración
En primer término, el paciente se mantiene en el servicio de emergencia o en la terapia intensiva, con el diagnóstico de muerte cerebral tras confirmar con el Doppler transcraneal, declarándoselo fallecido.
Se comunica la denuncia del operativo a Cucaiba, se evalúa la funcionalidad de los órganos y se envía la serología a Cucaiba para buscar la compatibilidad del órgano.
Se le coloca un respirador artificial a la persona para que siga bombeando la sangre a los diferentes órganos y se mantienen para una mejor optimización.
Teniendo un diagnóstico tan serio, se corre el riesgo de que haya un paro cardíaco y se hace ablación con corazón batiente y se utiliza el quirófano.
Teniendo en cuenta la selección de los órganos que se pueden donar, Cucaiba hace el entrecruzamiento de datos, buscando el receptor más compatible y
maneja el tiempo, ya que cada órgano tiene un tiempo distinto de duración cuando se retira del cuerpo y los minutos son cruciales. Vienen profesionales de Cucaiba a buscar los órganos y generalmente el traslado es aéreo en avión o en helicóptero.
Menéndez señaló que “cuando no estaba conformado el equipo procurador tenía que venir gente de Cucaiba, desde La Plata, tardaban hasta 7 horas viajando por tierra y han fallecido pacientes antes de que ablacionaran los órganos”.
Cabe señalar que en pacientes jóvenes se pueden salvar entre 7 y 10 órganos, salvando la vida de 7 o 10 personas.
Los profesionales del equipo coinciden en que es necesario campañas de concienciación, que la gente se informe y entienda la importancia de poder donar órganos y tejidos.
En nuestro país existe la Ley del Donante Presunto, la cual indica que toda persona es donante excepto que exprese lo contrario. Sin embargo es fundamental que la persona manifieste por escrito y converse con sus familiares y amigos acerca de su decisión, porque el fallecimiento de un ser querido es un momento traumático y es importante que dentro de ese proceso todos tengan en claro cuál era la última voluntad que la persona manifestó en vida.
Al respecto, la coordinadora aclaró que “algunas familias han hablado el tema de la donación de órganos y acceden y otros dudan o nos han dicho que no”.
Ahora con media sanción del Senado la “Ley Justina” avanza, y tras su aprobación todas las personas mayores de 18 años serán donantes, de no expresar la negativa por escrito.
La decisión de hacerse donante es personal y privada, pero es fundamental conversar el tema con los familiares y amigos.
Para el corriente mes está programada una jornada informativa y un taller de entrenamiento a cargo de profesionales de Cucaiba en el Hospital Ferreyra.
Menéndez destacó que “nuestra idea es poder hacer este trabajo en el hospital y con la comunidad. Donando órganos se pueden salvar muchas vidas, sólo es cuestión de cambiar la óptica con que se mira”.