Se conocieron en una residencia universitaria y construyeron un amor sin fronteras
En Ecos Radio, Lelu Serrano contó la historia de Jimena, una argentina que atravesó mudanzas, distancias y nuevos desafíos junto a su pareja.
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Lelu Serrano, diseñadora de indumentaria, presentó una nueva entrega de su columna “Amor sin fronteras” en el programa “Lo dije o lo pensé” de Ecos Radio. En esta oportunidad, contó la historia de Jimena, una argentina, y Giancarlo, un chileno, que se conocieron hace casi 20 años en una residencia universitaria de Santiago de Chile y construyeron una relación atravesada por la distancia, los cambios de país y los proyectos profesionales de cada uno.
Jimena estudiaba Sociología en la Universidad Nacional de La Plata y, cuando estaba cerca de recibirse, viajó a Chile para realizar un intercambio universitario. Se instaló en una residencia de estudiantes donde, según relató, la mayoría de los jóvenes aprovechaba el tiempo libre para salir. Sin embargo, ella encontró un compañero en la sala de estudio: Giancarlo, un estudiante chileno de la Universidad de Santiago.
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Una relación que comenzó en una residencia universitaria
“Ella cuenta que se vieron un par de veces y anotó en un cuaderno: ‘Hoy vi al primer chico lindo de la residencia’”, relató Lelu. A partir de esos encuentros comenzó un vínculo que, con el tiempo, se transformó en una relación.
El intercambio de Jimena duraba seis meses y, al finalizar, debía regresar a la Argentina. Giancarlo, por su parte, todavía tenía un año de carrera por delante. En 2008, cuando las comunicaciones a distancia no tenían las posibilidades actuales, decidieron continuar con la relación. “No era tan fácil la videollamada, el WhatsApp. Era como un poquito más rústico”, explicó Lelu.
Durante ese período, Jimena viajó dos veces a Chile y, luego de recibirse, decidió mudarse al país vecino. La pareja vivió allí durante dos años, hasta que Giancarlo obtuvo la posibilidad de realizar un doctorado en Estados Unidos. Jimena decidió acompañarlo, aunque no sabía inglés y debió comenzar una nueva etapa laboral y académica.
Distancia, mudanzas y proyectos compartidos
Más tarde, una beca del Estado chileno le permitió realizar un máster, con la condición de regresar a trabajar en Chile. Así, la pareja volvió a atravesar una separación temporal. “Él la acompaña a volverse a Chile, se queda unos meses y tiene que volver. Y antes de volverse ella le dice: ‘Estoy embarazada’”, contó Lelu.
Mientras Giancarlo terminaba su doctorado en Estados Unidos, Jimena regresó a Chile y atravesó parte del embarazo a distancia. Luego, él volvió, nació su primer hijo y, más tarde, ella comenzó su propio doctorado en Estados Unidos. La pareja también tuvo una segunda hija y continuó trasladándose de acuerdo con las oportunidades laborales y académicas de ambos.
“Cuando el amor está, se organiza para que cada uno pueda seguir sus sueños”, sostuvo Lelu. La pareja pasó por Pensilvania, Indiana y actualmente vive en Washington, donde ambos trabajan en una universidad.
La historia, explicó la columnista, plantea una forma de entender los vínculos en la que el amor no necesariamente implica renunciar a los proyectos personales. “Ninguno de los dos dejó de hacer nada por esa relación”, resumió. Después de casi dos décadas, Jimena y Giancarlo continúan construyendo su vida en común mientras cada uno sigue desarrollando sus propios objetivos.
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