Se cumplieron 27 años del crimen de un hombre en la Villa Díaz Vélez
Fue asesinado a 70 metros del lugar donde meses después apareció sin vida, también apuñalado, Raúl José Alonso
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El lunes 21 de octubre de 1996 fue encontrado en 2 y 71 el cuerpo de Horacio Ibarra, un hombre de 67 años que era buscado desde hacía unos días.
El hombre era residente desde hacía varios años del Hogar Raimondi y según las primeras pericias había recibido 12 puñaladas.
Las puñaladas fueron asestadas en distintas partes del cuerpo, algunas de ellas en la espalda y otras en los muslos. Además el occiso tenía cortes en las manos, por lo que se presume que había intentado defenderse.
Ibarra se había ausentado del Hogar Raimondi el viernes 18. Su hija encontró su cuerpo cuatro días más tarde.
Por el crimen fue detenido tiempo después un hombre que permaneció largo tiempo en la cárcel, pero que al momento del juicio fue absuelto por falta de pruebas.
Pero el horror y la inquietud de los vecinos de ese sector de la ciudad pareció incrementarse unos meses más tarde, cuando se produjo otro crimen de similares características en el mismo lugar.
El cuerpo de Raúl José Alonso, de 62 años, fue encontrado entre los médanos y los tamariscos de la avenida 2 y la calle 69, el 18 de julio de 1997. Nunca se pudo identificar al autor del crimen.
Alonso estaba internado en el Hogar de Ancianos “Dr. Alejandro Raimondi” hacía un mes cuando fue asesinado.
Era muy conocido en nuestro medio porque junto a su hermano Héctor, fue propietario de la boutique The Youngs Store, que tenía locales en Mar del Plata y en nuestra ciudad.
Su comercio fue líder, en la década de los 70, en venta de ropa pret a porter.
Después Alonso se radicó en Mar del Plata, trabajando en el Shopping de tienda Los Gallegos, hasta que regresó a la ciudad.
Hacía un mes que se había internado en el Hogar Raimondi cuando desapareció. Las autoridades del hogar realizaron la denuncia.
El cuerpo de Alonso, de 62 años, fue encontrado dos días después entre las dunas. Tenía ocho puñaladas en la espalda y cuatro en el pecho.
Las primeras pesquisas se orientaron hacia el lugar de residencia de Alonso debido a lo ocurrido meses antes con Ibarra.
El cuerpo de Alonso fue encontrado a 70 metros de donde fue hallado el de Ibarra.
Luego los investigadores comenzaron a investigar el entorno de Alonso y surgieron al menos dos sospechosos. Sin embargo, el tiempo pasó y no se pudo avanzar en la investigación.
Sin pistas
Meses después del crimen de Alonso, se realizó un juicio por el homicidio de Ibarra que terminó de desorientar a los investigadores.
Por ese hecho había sido arrestado e imputado un hombre de apellido Juárez, que permaneció largo tiempo en la cárcel sin sentencia e incluso intentó quitarse la vida durante su detención.
Si bien la Fiscalía consideraba que la autoría del hecho estaba probada y pidió que se lo condenara a 9 años de prisión, finalmente Juárez fue absuelto por falta de pruebas.
El final del juicio y la imposibilidad de determinar la identidad del asesino de Ibarra hizo pensar que podía existir un criminal suelto y que podría ser el autor de ambos homicidios.
Ambos hombres fueron acribillados a puñaladas. Cada uno recibió 12 puñaladas, lo que muestra el nivel de ensañamiento del asesino.
En el caso de Alonso incluso la autopsia reveló que la primera puñalada que recibió el hombre fue fatal, lo que indicaba que las otras once fueron innecesarias, lo que ponían de relieve un ensañamiento irracional.
Tras la puñalada fatal, recibió otras tres en el pecho y habría caído al piso. Pero no conforme con ello, el asesino aún le aplicó otras ocho heridas en la espalda.///
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