Se cumplirán 12 años de un crimen que es símbolo de la inseguridad
:format(webp):quality(40)/https://ecosdiarioscdn.eleco.com.ar/media/2021/05/rotondo.jpg)
El 29 de mayo de 2009 apareció sin vida Rotondo Gómez
Antes de fin de mes, se cumplirán 12 años la muerte de Rotondo Gómez, un caso policial que se ha convertido en un triste símbolo de la inseguridad y de la impunidad en la que se vive en el distrito.
La aparición sin vida del jubilado en su casa de la avenida 75 se produjo en la mañana del viernes 29 de mayo de 2009. El hombre murió ahogado por una mordaza que le colocaron los delincuentes que ingresaron a la vivienda la noche anterior.
Han transcurrido casi 12 años del crimen y todavía no se sabe quién mató al joyero. Entre quienes aparecían vinculados al homicidio se encontraba un individuo que años después estuvo relacionado a otro crimen aberrante, el del joven Norberto Baio.
Indefenso
La mañana del viernes 29 de mayo de 2009, alrededor de las 11, una mujer que realizaba las tareas domésticas en la casa de Rotondo Gómez, halló al joyero sin vida en el interior de la habitación del inmueble de avenida 75 casi 18.
El crimen de Rotondo Gómez indignó a la población de Necochea y si bien hubo imputados por el hecho, la Justicia sólo imputó a uno de ellos y lo condenó por encubrimiento.
La víctima estaba atada de pies y manos y amordazada con un cinto. Dentro de la boca le habían colocado ropa interior y el indefenso jubilado de 87 años falleció por asfixia.
El cuerpo se encontraba boca arriba y vestía ropa de dormir.
Incógnita
Nunca pudo establecerse cómo ingresaron los autores del hecho a la vivienda del vecino de nuestra ciudad, ya que no había ninguna puerta o ventana forzada. Se sospechó desde un primer momento que Gómez podría haberles abierto la puerta.
Inclusive, existió una hipótesis referida con que el joyero podía conocer a alguno de los dos sujetos que luego estuvieron vinculados a la investigación y solamente uno de ellos fue imputado de “encubrimiento”.
En ese sentido, durante un allanamiento realizado en el lugar donde vivía este sospechoso, personal policial secuestró relojes y otros efectos que pertenecían a Rotondo Gómez.
Investigación
Desde un primer momento los investigadores del caso no contaron con testimonios ni pruebas que permitieran identificar a las personas que ingresaron en la casa del joyero la noche del jueves 28 de mayo de 2009, oportunidad en que sustrajeron diversos elementos de valor.
Tal los individuos eran conocidos de Gómez y éste las abrió la puerta, pero qué sucedió después en el interior del inmueble de avenida 75, es un verdadero enigma que a casi 10 años de ocurrido no se ha podido resolver.
Existieron sospechas de que pudieron ser dos hermanos los que estuvieron en ese lugar esa noche y madrugada del viernes 29, pero nadie pudo aportar algún dato concreto como para orientar la pesquisa.
Ni siquiera se obtuvieron huellas dactilares que dieran alguna pista. Tampoco vecinos de la víctima sumaron datos fehacientes acerca de las posibles relaciones personales que mantuviera el jubilado y si tuviera alguna enemistad con alguien.
El único detalle que los investigadores tuvieron como referencia fue la prenda interior que los delincuentes le colocaron en la boca a Rotondo Gómez para asfixiarlo y hacer que muriera en la cama de su habitación, donde además fue maniatado de pies y manos por quienes entraron a su casa.
Esta circunstancia llevó a los policías a sospechar acerca de los presuntos autores del hecho y los relacionaron con otro episodio ocurrido semanas antes en un complejo ubicado en el Parque Miguel Lillo, donde el sereno fue atacado por un grupo de ladrones que le pusieron una prenda íntima en la boca antes de huir y lo dejaron atado, cuadro similar al encontrado en la casa del joyero de 87 años.
Un condenado y muchas sospechas
A fines del año 2011 se realizó un juicio oral en relación a este caso y se condenó por “encubrimiento agravado” a un travesti que en un principio había sido detenido junto a su hermana por su presunta vinculación con el “homicidio” de Gómez.
Pero lo único que se le pudo probar a este individuo fue que tenía en su vivienda elementos robados en la casa de Gómez y la Fiscalía le imputó el delito de “encubrimiento”, siendo condenado por la Justicia de nuestra ciudad.
Se especuló que el hermano de este individuo estuvo vinculado al asalto en el Parque Miguel Lillo. Años después este mismo hombre fue uno de los condenados por el crimen de Norberto Baio.
Lo cierto que el crimen del joyero no pudo ser resuelto y tampoco se conocieron nuevas diligencias por parte de los investigadores, por lo que la causa continúa archivada desde hace varios años en Fiscalía.