Distribución y venta alimentos caseros sin control
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No se cumple la cadena de frío ni en el traslado de las comidas ni en la comercialización que, en su mayoría, se hace en locales que no están habilitados para ese fin
Ya sea en forma ambulante o a través de comercios, en su mayoría almacenes, cada vez más personas se dedican a producir, distribuir y vender alimentos de elaboración casera que se hacen sin ningún control y con escasos cuidados.
Tartas, tortillas, sándwich rellenos, ensaladas, empanadas, panqueques, milanesas, se ofrecen por la calle o en los pequeños almacenes de barrio que no están habilitados para vender comidas elaboradas y se exponen en los mostradores al aire libre, cortando la cadena de frío que requieren estos alimentos para mantenerse frescos.
Sin cadena de frío
Todas las mañana andan por la ciudad los “repartidores” en camionetas o autos, entregando la mercadería. La llevan en cajas, bolsas, paquetes, pero –en general- no lo hacen con heladeras, por lo que el problema de la falta de frío viene desde la distribución y se agrava durante la exposición por varias horas en los comercios.
Cabe agregar además que dichos locales, como son los almacenes, no están habilitados para vender comida elaborada ni tampoco tienen los conocimientos necesarios para hacerlo, si se tiene en cuenta que en más de un caso, se desconoce que una tarta de verdura, por ejemplo, tiene que estar en la heladera.
Justamente en esta época, cuando aumenta la temperatura, se incrementa el riesgo de contraer enfermedades transmitidas por alimentos, debido a que por el calor y la humedad ambiente las bacterias se reproducen más rápido si se corta la cadena de frío. Sin embargo, estas cuestiones no son consideradas ni por el que elabora los alimentos en forma casera, ni por el que reparte ni por el que los vende que, en la mayoría de los casos, tiene escasos cuidados en lo que refiere a la manipulación de alimentos.
Esta situación también sucede entre los vendedores de bondiolas o choripanes, quienes tienen la mercadería muchas veces al rayo del sol. Y ni hablar de los vendedores ambulantes, que ahora con los días más lindos, andan por las calles, repartiendo ensaladas y sandwich, sin ningún recaudo de este tipo.
Por supuesto que se trata para muchas personas de una salida laboral y una forma de generarse sus propios ingresos, pero la manipulación de alimentos ejercida sin los controles necesarios y sin conocimientos, es peligrosa porque puede poner en riesgo la salud de otras personas.
La Dirección de Higiene y Bromatología del municipio realiza inspecciones periódicas en distintos comercios, pero no alcanza porque cada vez son más las personas que se dedican a producir alimentos.
Los que están habilitados
El Código Alimentario Argentino prohíbe producir alimentos en la casa. Los únicos que están habilitados para vender comidas elaboradas son aquellos que recibieron la verificación del lugar por parte de los inspectores, con la consecuente habilitación.
También es común la venta de ensaladas de verdura, pero en este caso, son varias las verdulerías, que están habilitadas para hacerlo. Hace varios años se creó un registro en Bromatología, principalmente para verdulerías, para permitirles vender ensaladas de fruta y de verduras. Oportunamente se verificó las instalaciones de estos lugares, para ver el lugar donde se elaboran, y se habilitó la venta. Las que están permitidas tienen una etiqueta que cuenta con un número de inscripción de la Provincia.
De todas maneras, no todos los que venden ensaladas tienen el permiso en regla, mucho más teniendo en cuenta lo que ha crecido la oferta sobre todo de bandejas de verduras ya preparadas. Ni hablar de la venta ambulante de ensaladas de fruta, que aparece principalmente en verano, que no tienen ningún tipo de control, ya que no está permitido, pero sí existe.