Se duplicaron las atenciones en la terapia del Hospital Ferreyra
:format(webp):quality(40)/https://ecosdiarioscdn.eleco.com.ar/media/2019/08/uti1.jpg)
La problemática actual más importante es la escasez de recurso humano y la demanda de camas. La necesidad de un tomógrafo, clave para la tarea del servicio
La Unidad de Terapia Intensiva que funciona en el Hospital Municipal de Necochea “Dr. Emilio Ferreyra” es la única que hay en todo el distrito, en el ámbito público, lo cual no es un tema menor, ya que la problemática más importante en este momento es la falta de camas, que muchas veces no alcanzan a cubrir la demanda y la escasez de recurso humano, contando con muy pocos médicos intensivistas.
En los últimos tres años la internación aumentó de 135 a 261 y 294 pacientes por año, respectivamente, factor en el que ha tenido que ver la crisis del sector privado de salud, que transforman a la UTI del Ferreyra en el centro más demandado no solo a nivel local, sino atendiendo el requerimiento de localidades cercanas como San Cayetano y Lobería.
La terapia intensiva del hospital tiene seis camas, las cuales están ocupadas continuamente y hay pacientes en espera. Dependiendo de la patología de cada persona, pueden llegar a permanecer entre 48 horas, que es lo mínimo y diez días de internación, aunque muchos permanecen 15 días, un mes e inclusive hay excepciones y han estado varios meses.
La alta demanda de camas es una problemática sin poder resolver muchas veces y los pacientes que ingresan al Hospital y están en situación crítica tienen que ser asistidos durante varias horas en el Servicio de Emergencia, porque no hay cama en terapia.
Al momento de derivar pacientes, el centro de referencia es el Hospital Interzonal General de Agudos «Dr. Oscar E. Alende» (HIGA) en Mar del Plata, aunque si los pacientes tienen obra social también pueden ser admitidos en otros sitios, pero la gran mayoría que se atiende en el servicio del hospital no tiene obra social.
En la UTI se atienden aquellos pacientes con patologías polivalentes, es decir, con problemas coronarios, neurológicos, insuficiencia respiratoria, cardíaca, renal, que tienen alguna falla de órganos, donde está en riesgo la vida.
“Son pacientes que pueden llegar a necesitar respirador, diálisis y medicación de emergencia y tienen que ser atendidas, estando monitoreados de forma permanente”, señaló la jefa del Servicio, Gabriela Salgado.
En el servicio se monitorea la frecuencia cardiaca, presión, frecuencia respiratoria, nivel de oxígeno en sangre, temperatura, cantidad de orina por hora, presión intracraneana, entre otros registros, de acuerdo a cada paciente.
En la sala hay varios monitores por donde se controlan estos parámetros y se realizan constantemente análisis de sangre, cultivos, electrocardiogramas, ecografías, etc.
Equipo humano
La UTI fue inaugurada en el año 2006 y llevado adelante por José Luis do Pico y Miguel Landa, exjefes del servicio, recientemente jubilados y gracias a su labor cuentan con residencia para la formación de médicos especialistas en Terapia Intensiva y también para la formación de enfermería especializados en cuidados críticos.
El plantel de médicos está compuesto por Gabriela Salgado, jefa de servicio; Claudio Lobato, jefe de sala; Néstor Errozarena, Pablo Badíe, Nicolás Bisciotti, Fernanda Menéndez, Liliana Figueroa, Belén Berrueta y el residente Diego Prado.
Asimismo, enfermería es el motor principal del Servicio. En este sentido, Salgado indicó que “son de altísimo nivel tanto profesional como humano. Son licenciadas y muchas tienen la especialidad”.
El equipo de enfermería está integrado por Tatiana Lemus, Sebastián De la Hera, Adriana Marum, Laura Fernández, María Raim, Soledad Ángulo, Valeria Acevedo, Lucía Quiroga, Cecilia Peternesi, Solange Dupuy, Yamil Brizuela, Leo Llanos, Flavia Ferraro y Mariana Canesa es supervisora de enfermería.
La UTI también trabaja en conjunto con el Servicio de Emergencias Médicas (guardia externa de adultos) y en interacción permanente con todas las especialidades del hospital (cardiología, neumonología, neurocirugía, entre otras).
“El médico está presente las 24 horas, todos los días de la semana y se van rotando los profesionales. Al mismo tiempo hay un equipo trasversal de trabajo que durante la mañana hace una supervisación de los pacientes, enfermeros y médicos”, detalló la jefa del servicio.
Necesidades
Al momento de puntualizar cuáles son las necesidades, el recurso humano es uno, llámese enfermeras y médicos intensivistas.
Además, desde hace muchos años el Hospital requiere de un tomógrafo, ya que es de altísima demanda y en particular de este servicio.
Salgado explicó que “todos los pacientes internados necesitan una tomografía y tienen que ser trasladados en ambulancia a centros privados y volver al Hospital, lo cual genera riesgos y, a veces, complicaciones”.
Aunque la profesional también analizó que el hecho de tener un tomógrafo propio también implica otras consecuencias económicas, porque se necesita un lugar físico donde instalarlo, el recurso humano que lo maneje, técnicos, médicos, radiólogos, etc. “En algún momento se va a poder resolver”, anheló.
También se podría pensar en generar una terapia intermedia como tienen otros hospitales, que han avanzado en este sentido, donde son derivados los pacientes que no son tan críticos y pueden ser atendidos con un requerimiento intermedio de cuidados, pero a nivel local muy complejo de ponerlo en práctica, siendo el principal obstáculo la falta de recurso humano.