Se homenajeó a la patrona de Quequén
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Nuestra Señora de la Merced. Hubo una caravana por las calles, encabezada por el obispo Gabriel Mestre. Manifestaciones de alegría y fe en una recorrida por todas las capillas
Ayer, en el marco de las fiestas patronales de Nuestra Señora de la Merced en Quequén, bajo el lema “¡Tu casa María, es nuestra casa de oración”, se vivió una jornada de mucha alegría, donde los fieles recibieron a la virgen con globos, aplausos y mucha emoción en cada una de las capillas que visitaron durante el recorrido de la caravana, con la presencia del obispo Gabriel Mestre.
También se contó con la participación del párroco Mario Fernández, quien dio inicio a la caravana desde la parroquia de La Merced, pasando por cada una de las comunidades.
La fila de autos decorados con globos y papeles de color blanco y amarillo, siguieron la imagen de la virgen hasta la avenida Almirante Brown, tomaron por la avenida 502 hasta llegar a la Capilla Stella Maris.
Luego retomaron por Almirante Brown hasta la calle 531, para llegar a capilla Nuestra Señora de Itati, donde la esperaban muchos niños y familias de la comunidad que estaban acompañados por la Hermana Lucía.
A continuación el recorrido siguió por la avenida Lobería hasta la capilla de Nuestra Señora de Fátima y volvieron por la misma avenida hasta la capilla de Luján por calle 519, hasta llegar a la parroquia de la Merced, donde le obispo ofició la misa.
En cada una de las paradas, Mestre saludó a los presentes, rezó y bendijo a quienes esperaron a la virgen.
En Stella Maris, el Obispo rezó por el servicio de las Hermanas y bendijo el Hogar; mientras se acercó a la virgen Stella Maris, que se encontraba en un pedestal afuera, cubierta de globos a la espera de La Merced.
En tanto, en la capilla de Itatí se acercaron muchos chicos del barrio, que Gabriel Mestre bendijo al igual que a los trabajadores del Hospital Municipal “José Irurzun”.
Los más pequeños mostraron mucho entusiasmo al ver a la virgen y la recibieron con porras de diversos colores y con los brazos en alto.
Entrega
Silvia Boidi, es una de las hermanas del Hogar Stella Maris y afirmó que esta fue su
primera vez en esta fiesta. “Es muy lindo poder compartir y nos preparamos para esperarla a su paso, seguimos en caravana y compartimos luego la misa”, señaló.
Al mismo tiempo detalló que la advocación de la virgen de La Merced tiene más de 800 años y sigue viva la congregación de los mercedarios y advocación. “Por este motivo lo que más se le pide a ella es la libertad de cualquier cautividad sea personal o espiritual, a veces uno esta prisionero de muchas cosas”.
Por su parte, Teresa Nicolosi afirmó que la virgen “es lo más importante que tenemos en Quequén, poder pasear a la virgen por la ciudad para que la conozcan y la vean en lugares donde la gente no se puede acercar a la parroquia, es muy gratificante”.
El párroco Mario Fernández apuntó que la fiesta patronal se vivió con mucha alegría y más allá de que el año pasado hicieron una caravana con motivo de la pandemia, este año volvieron a elegir esta forma porque “es muy lindo poder acercar a la virgen a diferentes barrios, ampliando el recorrido de lo que se puede hacer con una procesión”.
Fernández en su mensaje expresó “que la Virgen libere al pueblo de Quequén de todo lo que tenga, de sus angustias, miedos, que nos siga acompañando, nos abrace y nos cubra con su manto”.
Otro de los fieles, Marta Vivas expresó su fe por la Virgen, “lo vivo con mucha emoción, la virgen es mi familia, tengo un sentido muy fuerte, muy grande por ella. Nosotros no teníamos casa y nos llamaron a vivir como caseros en la parroquia y nuestra vida cambió totalmente, aprendí lo que era el servicio”.
Con el tiempo se pudieron comprar su casita y criar a seis hijos. “La Virgen es la que protege, nos deja su enseñanza y estar dispuesta para salir a ayudar a otro, le agradezco de corazón a la Virgen”, dijo.
Mónica Oliver también manifestó su amor e indicó “tiene un gran significado en mi vida, siempre le agradezco porque la vida es un regalo, todo lo que nos fue brindando a través de los años. Uno puede pedir pero dejando que sea la voluntad de Dios quien decida”.///