Se logró controlar la nocturnidad, aunque no cesan los operativos
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Desde el pico registrado en diciembre, el promedio de fiestas ilegales descendió a la mitad. Los puntos de encuentro van cambiando.
El municipio continúa con los operativos nocturnos encabezados por Control Urbano y fuerzas policiales con el objeto de desarticular fiestas ilegales, que han registrado una leve merma, aunque por fin de semana se llegan a detectar entre dos o tres y no cesan los controles.
Vale recordar que estas reuniones están prohibidas para evitar la propagación del Covid-19, mientras que los bares pueden mantener abierto al público hasta las 3 AM, momento en que comienza a regir la restricción horaria.
En general los controles se hacen en respuesta a las denuncias de vecinos que se comunican a las líneas telefónicas 147 o al 911 y el pico más alto se registró en el mes de diciembre, antes de las fiestas de Fin de Año. En esa fecha se desarticuló una fiesta en una casa del barrio Parque y otra en la playa, a la que concurrieron unas 500 personas.
Con la llegada del buen tiempo y el calor la gente comenzó a salir por las noches y se detectó la presencia de grandes grupos de jóvenes en la zona de médanos de 67 y avenida 2 y en la rotonda de Pinolandia.
En todos los casos se trató de eventos de gran concentración de público que además de consumir alcohol estaban trasgrediendo un decreto presidencial que prohíbe las reuniones.
En ese sentido, desde el municipio se organizaron operativos conjuntos entre Defensa Civil, Transporte, Policía y Control Urbano, que es el área encargada de labrar las actas y proceder al secuestro de bebidas, parlantes y equipos.
Apertura
Simultáneamente, en los primeros días de diciembre, y con un estricto protocolo, se habilitó la apertura de los boliches que tuvieron que adaptarse al formato bar para poder trabajar con un 70 por ciento de su capacidad.
En una primera etapa no se sabía a ciencia cierta cómo iba a funcionar esta nueva modalidad y luego de algunos vaivenes los dueños de estos locales expresaron satisfacción por el nivel de concurrencia, particularmente los fines de semana.
En cierta forma esto influyó para que mermaran las denominadas “fiestas ilegales” pero hay un segmento que no concurre a los locales habilitados y acostumbra a reunirse en los lugares más insólitos. Por caso este fin de semana se tomó conocimiento de una reunión en una de las estaciones del Vía Crucis, camino a Las Cascadas.
Cabe mencionar, que según datos del área de Control Urbano, desde que comenzó la cuarentena se hicieron 83 actas de infracción por incumplimientos relacionados a los protocolos de las actividades comerciales y 97 actas de infracción por el desarrollo de fiestas ilegales y ruidos molestos.
Estas reuniones se empezaron a detectar a partir del mes de julio y tuvieron su pico a fines de diciembre, llegando algunas de ellas a ser multitudinarias y tener difusión en medios nacionales, dejando un poco en el olvido aquel “baby shower” que se desarrolló en pleno ASPO y que congregó a unas quince personas pero provocó varios contagios.
Tres por fin de semana
Los eventos han ido mermando paulatinamente pero se mantienen los controles, desactivando entre dos o tres por fin de semana, en muchos casos con intervención de personal policial.
Luego de las multitudinarias fiestas en la rotonda de Pinolandia y en la playa, los grupos van cambiando los lugares de encuentro, algunos eligen la Rambla, el Parque Miguel Lillo y en los últimos tiempos el camino ribereño para prolongar la noche.
Según se pudo establecer el límite horario y las restricciones lo determina el gobierno provincial según las potestades que le otorgara la Nación, de acuerdo a la evolución de los casos y el sistema de fases.///