“Se piensa que es más importante el bolsillo que la persona”
El párroco Pablo Boldrini insistió en que hay que avanzar hacia “una cultura del encuentro” y reflexionó sobre la pérdida de valores
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Julieta Moreno
Redacción
“Hay que desarrollar más el turismo, ser más honestos y desarrollar una economía que favorezca la cultura del encuentro, es decir, que piense que el de al lado es mi hermano”, expresó el párroco Pablo Boldrini y reflexionó sobre la pérdida de valores que nota en la sociedad. “Hoy se piensa que es más importante el bolsillo que la persona”, lamentó.
Pablo Boldrini nació en Necochea y realizó sus estudios primarios en el Colegio de Nueva Pompeya. El nivel secundario lo cursó en el ex Colegio Industrial y lo finalizó en el Divino Maestro. Durante su juventud atravesó una etapa de discernimiento vocacional que se extendió por casi dos años, hasta que reconoció con claridad el llamado al sacerdocio.
A los 21 años ingresó al Seminario Mayor San José de la Arquidiócesis de La Plata, donde completó una formación de nueve años que incluyó los profesorados en Filosofía y Ciencias de la Educación, y posteriormente en Teología y Ciencias de la Religión. Fue ordenado sacerdote hace 31 años en la parroquia Nuestra Señora de Lourdes, comunidad a la que regresó como párroco el año pasado en abril de 2025.
A lo largo de su ministerio desarrolló una extensa tarea pastoral en distintas parroquias de la Diócesis de Mar del Plata: comenzó como vicario parroquial en la Catedral, luego fue párroco en San Antonio de Mar del Plata, estuvo casi una década en Nuestra Señora de la Merced de Quequén, y más tarde pasó por Santa María de Balcarce y San Andrés de Miramar. En varias de estas etapas también se desempeñó como representante legal de colegios parroquiales.
En diálogo con Ecos Diarios, dio su punto de vista sobre la ciudad. Consideró que hay que desarrollar más el aspecto turístico de la ciudad y cuestionó “el aprovechamiento” de varios comerciantes hacia los que nos visitan. Habló de una pérdida de valores e instó a la comunidad a avanzar hacia una cultura del encuentro, donde la persona esté por encima de los intereses económicos.
Desarrollar
el turismo
El párroco de Nuestra Señora de Lourdes, Pablo Boldrini, habló de Necochea desde el afecto, pero también desde una mirada crítica. “Siempre defendí Necochea por una cuestión de afecto”, reconoció, aunque admitió que ese cariño a veces “te quita un poco la objetividad”.
Para él, el gran valor de la ciudad no está solo en el Puerto, sino principalmente en el turismo. “Creo que lo importante de nuestra ciudad no es solamente el Puerto, sino el turismo”, afirmó.
El sacerdote destacó con orgullo el potencial natural de la costa local. “Conozco casi todas las playas de la costa argentina y creo que esta es la mejor de todas”, aseguró, recordando que históricamente se la conocía como “la playa del suave declive”. La puesta del sol, dice, es “maravillosa”. Sin embargo, advirtió que ese privilegio geográfico puede convertirse en una trampa: “El lugar geográfico termina siendo una trampa, porque no desarrollamos lo que tenemos”.
Desde esa mirada, cuestionó la falta de propuestas concretas para el visitante. “Vos estás en la playa y querés un lugar para comer pescado y no tenés”, ejemplificó. A eso sumó una crítica directa a ciertas prácticas comerciales: “También veo que terminan aprovechándose del turismo”. Comparando con Miramar -ciudad donde también fue párroco- señaló diferencias notorias en la infraestructura y el cuidado del espacio público: “La calidad de los restaurantes, el arreglo de las calles, la peatonal distinta todos los años hacen que en verano sea una ciudad preciosa”.
Detrás de la idea de “aprovechamiento de los turistas”, relató situaciones concretas: productos que aumentan considerablemente de una semana a la otra y diferencias importantes de precios en negocios que están a metros entre sí, prácticas que –según él-generan malestar. “Me parece que tratar así a la gente le hace mal a la gente”, sostuvo. Según Boldrini, el clima social es de agotamiento: “La gente está muy cansada, muy agobiada. Hoy rige el sálvese quien pueda”.
“Ir hacia una
cultura del encuentro”
En ese contexto, consideró que hay una “pérdida de valores” e indicó que “se piensa que es más importante el bolsillo que la persona”. Al respecto, aseguró que hay que ir hacia una “cultura del encuentro” –como decía el Papa Francisco-, “dejando de lado la cultura de lo económico”.
“Me parece que hay que desarrollar más el turismo, ser más honestos y desarrollar una economía que favorezca la cultura del encuentro, es decir, que piense que el de al lado es mi hermano y no le tengo que robar”.
En este sentido, cuestionó también los modelos vigentes a los que el Papa Francisco llamaba “economías sin rostro”. “Son economías que no piensan en la persona concreta. En los papeles y en las estadísticas estamos bárbaros, pero la gente está muy triste”.
La desigualdad, remarcó, atraviesa la vida cotidiana. “Qué lindo sería que un papá con sus hijos pueda salir una noche a comer en verano. La mayoría no lo puede hacer”, señaló. Desde la parroquia, ve situaciones dolorosas que atraviesan las personas: “He atendido jubilados bien vestidos que, con mucha vergüenza, vienen a pedir comida y me dicen: ‘Padre, trabajé toda mi vida, pero tengo hambre’”.
Como contrapartida, Boldrini destacó la solidaridad silenciosa de muchos vecinos. “También hay que destacar lo caritativa que es la gente”, afirmó. Con ese espíritu nació la “Noche de la Caridad”, una iniciativa de la parroquia de Lourdes, que busca dar la comida a quienes lo necesitan durante las noches de invierno. “Cuando empezamos, tenía miedo porque necesitaba donaciones, gente que cocinara, que hiciera de delivery, y nos sobró la comida y nos sobró la gente”. Sin embargo, aclaró: “Hay gente solidaria, pero esa solidaridad no alcanza”.
En este sentido, señaló que “la gente que más puede o de mayor poder adquisitivo tendría que ser más caritativa y más sensibles. Ni hablar de la dirigencia política. Ellos están para satisfacer las necesidades de un pueblo, de un país y de una ciudad concreta. Entonces, no pueden pasar inadvertidos a ciertos problemas” y agregó: “La gente está sufriendo y nos dicen ‘vamos a mejorar’, pero cuando la cosa se pone negra le echan la culpa al otro”.
“Explotarlo sin
estropearlo”
Al referirse al Complejo Casino, aseguró que “es una desidia” y recordó su inauguración y el contraste con el presente. “El Casino es todo un signo de lo que nos está pasando”.
En relación a la subasta, dijo que está de acuerdo que se encuentre una solución. “No sé si se puede exigir recuperarlo, pero que se le encuentre una solución, que sea inmediata y que se convierta en algo lindo”.
En cuanto al Parque Miguel Lillo, dijo que hay que preservarlo. “Es una riqueza que hace a lo que somos nosotros”, sostuvo. “Hay que cuidarlo y explotarlo sin estropearlo”, afirmó, y valoró las obras y los senderos que se han hecho que permiten disfrutarlo sin dañar la naturaleza.
Respecto de la gestión del intendente Arturo Rojas, reconoció que hace poco que está en Necochea nuevamente y no puede dar una opinión, pero rescató algunos aspectos positivos: “He visto detalles que me han gustado, como el arreglo de las plazas”, aunque también mencionó que la plaza San Martín “está un poco dejada”. Consideró que embellecer la ciudad genera bienestar y mencionó que quizás los problemas de fondo exceden al municipio y se entrecruzan con decisiones provinciales y nacionales.
A pesar de todo, Boldrini tiene fe en el futuro. “Tengo esperanza y me parece que todo tiene que servir para aprender y para crecer”, finalizó, convencido de que Necochea puede reencontrarse con una mirada más humana, donde la persona vuelva a estar por encima del bolsillo.///
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