Se pone en marcha la obra del Complejo Industrial Pesquero
Fue presentado en septiembre de 2025. Comprende los giros 7 y 8 de Puerto Quequén. Incluye un área para reparaciones navales. Habla Hugo Obregozo, integrante de la firma Manumar S.A, que preside Guillermo Soldini
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Comenzaron a realizarse recientemente los primeros movimientos de suelo en el sector de Puerto Quequén en el que se construirá el Complejo Industrial Pesquero Manumar. Los trabajos se pusieron en marcha una vez superadas todas las instancias administrativas requeridas para llevar adelante este ambicioso proyecto, que fuera presentado el 12 de septiembre de 2025 con la presencia del intendente Arturo Rojas y la entonces presidenta del consorcio portuario, Jimena López. La inversión privada prevista ronda los 10 millones de dólares.
Así lo confirmó el ingeniero naval Hugo Obregozo, integrante de la firma Manumar S.A, que preside Guillermo Soldini, empresario marplatense que es, además, uno de los tres socios propietarios del Astillero Alon Car S.A, que tiene sus instalaciones junto al Río Quequén. El restante es Sergio Vanoli.
Obregozo habló sobre este complejo industrial pesquero en el programa “El Ciudadano”, emitido por televisión en la región, que puede verse también en YouTube, donde se halla alojado desde este jueves.
Este proyecto, que comienza a ser realidad, contempla la generación de unos 350 puestos de trabajo durante su construcción. Y unos 250 empleos permanentes en el sector pesquero, una vez concluida la obra.
Se extenderá, en la margen Necochea, desde la banquina portuaria hasta los restos del Puente Ignacio Ezcurra. Por una parte, consistirá en un complejo industrial pesquero, Pero también incluirá un varadero para reparaciones navales. Además de espacios complementarios, como una plaza de almacenamiento y áreas verdes. Se prevé, también, instalar un centro de capacitación, destinado a formar mano de obra calificada en oficios vinculados con la pesca. Y permanecerán los caracoleros vendiendo sus productos, con nuevas instalaciones.
MUELLE
Obregozo subrayó que la obra “comprende la realización de un muelle corrido de 200 metros de extensión, el cual va a permitir ampliar muchísimo la capacidad de servicios a prestar, posibilitando una diversificación de la actividad naval, que ya no va a estar concentrada solamente en las reparaciones”.
A su criterio, esta inversión hará que “Necochea entre en otra etapa de lo que es la cadena de valor de la pesca, ya que comenzará a brindar servicios”.
Es un proyecto muy ambicioso, en el que se pensó hace muchos años, pudiéndose firmar el contrato correspondiente durante la gestión de Jimena López en la conducción de Puerto Quequén.
Obregozo, al igual que Guillermo Orsini, no sólo construye y repara barcos de pesca. Ambos son, también, armadores (propietarios de embarcaciones utilizadas para la captura, encargándose también de la comercialización de la misma). Conocen las necesidades del sector.
En este caso, se trata de una inversión privada, articulada con el ámbito público, habiéndose firmado un contrato con el consorcio portuario.
Hoy, satisfecho por el inicio de la obra, revela que subestimó el tiempo que implicaban las cuestiones técnicas, la aprobación del proyecto, la realización de un estudio ambiental, obtener el aval de Prefectura y otras cuestiones burocráticas ineludibles, pero necesarias, como él reconoce.
“Estoy acostumbrado a trabajar en el ámbito de la propiedad privada, donde las resoluciones se toman con mayor rapidez. Tratándose de una propiedad del Estado, los tiempos son distintos y hay mayor burocracia, lo cual es entendible”, afirmó el empresario de 65 años.
Vencer el escepticismo
“Estamos muy contentos, ya empezamos a hacer el movimiento de suelo que es muy grande”, indicó Obregozo, quien reconoce que ya comenzaba a impacientarse, dado el tiempo transcurrido desde aquel acto en el que se presentó el proyecto y se firmó el convenio correspondiente entre autoridades portuarias y la firma Manumar S.A.
Sobre todo, porque entiende el escepticismo de muchos vecinos, que durante años han escuchado muchos anuncios de proyectos que nunca se concretaron.
“Siempre he dicho que este es un proyecto netamente privado, donde el Estado brindó su apoyo oportunamente, tanto a través de Jimena López en su momento y con el del actual presidente de Puerto Quequén (Mariano Carillo). Pero si esto fracasa, fracasamos nosotros, no el Estado”, afirmó.
Obregozo es oriundo de Necochea, estuvo varios años en el sur del país dedicado a la pesca y volvió a su ciudad en los ’90. Años después, asociado con Guillermo Orsini y Sergio Vanoli, reflotó el antiguo Astillero Vanoli, ahora con el nombre Alon Car, totalmente renovado y en constante actividad, habiéndose botado varias embarcaciones construidas en base a modernos diseños, en el establecimiento ubicado sobre la margen Quequén del río.
Según lo previsto, en el Complejo Industrial Pesquero se atenderá tanto a flota destinada a la pesca, como a buques mercantes. “También se podrá trabajar con algún servicio de cabotaje, como pueden ser un remolcador o una lancha”, acotó. No así con buques de gran tamaño destinados a transportar granos, petróleo o fertilizante.
Hay plazos de obras previstos. Pero Obregozo evita fijar fechas. “Esto ya tendría que estar hecho, así que no me voy a comprometer. Pero no será menos de un año. Primero se debe hacer todo el relleno del terreno, luego vendrá el tablestacado, donde será el frente del muelle, para lo cual vendrá una empresa de Rosario.
Se ambiciona que, con estas mejoras, Puerto Quequén pueda aspirar a consolidarse como polo estratégico de la industria pesquera nacional, reduciendo tiempos logísticos y ofreciendo condiciones más competitivas para la flota.
Obregozo es consciente del desafío ante el que se encuentra junto a su socio marplatense. “Nunca he encarado una obra de esta magnitud. Es una apuesta muy grande”, manifestó. Pero, conociendo la industria naval, así como la actividad pesquera industrial, confía en que los resultados serán favorables.
El empresario siempre anheló reflotar, de alguna manera, la actividad pesquera en Necochea. Y la construcción de este Complejo Industrial Pesquero puede ser la llave para lograrlo, en forma simultánea con la potenciación del astillero Alon Car, que contará con espacio e instalaciones para incrementar su actividad.
Si tuvo algún momento de debilidad en el que su confianza decayó, fue su socio quien lo apuntaló, brindándole su apoyo, confiando, además, en la potencialidad de Puerto Quequén. “El me mantuvo la llama encendida”, afirmó refiriéndose a Guillermo Soldini. “Y también lo hizo Mario Goicoechea, quien siempre me ayudó desde sus distintos roles en el ámbito de actividades vinculadas con el ámbito portuario”, reconoció. “Ambos hicieron que no bajara los brazos, porque en alguna oportunidad estuve a punto de hacerlo”, reveló.
”Un astillero de puertas abiertas”
Unas 70 personas trabajan a diario en Alon Car S.A
En jornadas clave de cada mes, al atravesar el Puente Dardo Rocha, dirigiéndose en su automóvil desde su casa en Necochea hasta el astillero Alon Car instalado en Quequén, Hugo Obregozo evalúa si la cuenta bancaria posee los fondos necesarios para hacer los aportes patronales. Y desde hace tiempo respira tranquilidad, consciente de que los más de 70 trabajadores del establecimiento podrán cobrar sus haberes.
El complejo, que durante años fue el Astillero Vanoli, se reconvirtió, recuperó su capacidad de producción, incrementó la variedad de servicios que presta e incorporó conocimiento para construir embarcaciones basadas en modernos diseños, innovando permanentemente.
Además de cumplirse tareas en el propio astillero, también trabajan en coordinación con talleres, tornerías y establecimientos metalúrgicos a los que se contrata para hacer determinadas piezas.
“Hemos logrado cosas importantes, hay gente que le pone un valor agregado a su tarea. Somos un astillero de puertas abiertas. Trato en todo momento de que los clientes puedan ver lo que hacemos en los talleres”, afirmó Obregozo, quien confiesa haber dejado prácticamente su función de ingeniero naval, haciendo prevalecer la tarea de un empresario, ávido por la obtención de clientes, necesarios para darle continuidad al establecimiento industrial.
“Hemos logrado posicionarnos muy bien dentro de la industria naval a nivel nacional”, subrayó con orgullo, pero aclara que nunca se relaja.
“Mi finalidad es lograr que todas las mañanas, cuando llegan al astillero los empleados sientan ganas de trabajar y venir a hacer cosas. Me siento más como un director técnico, que se ocupa de buscar posibilidades para que ellos se desarrollen”, añadió.
“Soy de las personas que no se duermen en los laureles. Siempre estoy preocupado, en pie de guerra. Por más que estemos bien, uno ve que alrededor hay crisis, astilleros que están complicados. No queremos ser los próximos en estar mal. Buscamos alternativas, estamos trabajando constantemente para lo que será el año que viene. Eso me genera ansiedad y preocupación. Tenemos un plantel de personal que es muy grande. De allí la preocupación. Mi testeo de si la empresa está bien o mal, es el Formulario 931 (que los empleadores presentan ante ARCA). Si eso está pago, quiere decir que vamos bien”, concluyó.
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