Se ponen todos de acuerdo y juntan a la familia en una misma ciudad, desde hace 15 años
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Son de apellido González, al encuentro lo llaman “el Gonzalazo” y asisten primos de distintas ciudades. Ayer se llevó a cabo en Necochea. Recuerdos y risas
“Nos cansamos de juntarnos solamente para los velorios”, explicó lisa y llanamente Marta González, que este año fue una vez más la anfitriona del encuentro al que llaman “el Gonzalazo”.
En una curiosa iniciativa, una parte de los González ha decidido juntarse con sus primos, pese a que varios se han mudado hace años a ciudades de la zona.
Cada año, esta rama de uno de los apellidos más frecuentes del país, se junta en diferentes ciudades para hacer un almuerzo y compartir un momento con “la familia grande”.
En esta oportunidad, se cumplieron 15 años consecutivos del encuentro y lo celebraron ayer en nuestra ciudad, en un quincho de calle 55 al 3300.
Allí se juntaron más de treinta personas, de las cuales no todas eran González de apellido, ya que algunos de los primos llegaban con su familia. Marta, la anfitriona, por ejemplo, estaba con los Villaverde. “No es estricto, siempre está invitada toda la familia. Vinieron de Orense, Tres Arroyos, Brandsen y toda la zona”, contó.
La idea es siempre la misma que hace 15 años atrás. Cada miembro de la familia recibe la invitación a través de un grupo de WhatsApp en el que están todos y se define en qué ciudad se llevará a cabo la reunión anual.
Una edición especial
Este encuentro que tuvo lugar ayer fue especial porque se cumplieron nada más y nada menos que quince años. Por ese motivo se preparó una torta grande con el número del aniversario y dos tortas más, porque algunos de los invitados estaban de cumpleaños personales.
Además, la entrada del quincho se decoró con un cartel de “bienvenidos” y el interior tenía frases vinculadas a la familia y carteles el nombre del encuentro.
El horario de la comida estaba previsto para las 13.30 y todos fueron muy puntuales. Algunos llegaron temprano para aprovechar a conversar un tiempo más y otros arribaron más justos con el horario.
La parrilla llena, ensaladas, gaseosas, algún vino y ganas de disfrutar. Esos fueron los ingredientes para un encuentro en el que todos se divirtieron y volvieron a hablar recuerdos de otros tiempos y la realdad actual de sus vidas.
Quienes asistieron coincidieron en que si bien una reunión de este tipo no es habitual, podría ser una buena iniciativa para que otras familias también se animen a copiarla, y que de esta manera se vuelvan a unir con quienes decidieron cambiarse de ciudad o con aquellos que por una razón u otra no se puede frecuentar.