“Se pronostica una temporada complicada en lo que respecta a los incendios forestales”
Dijo el director de Guardaparques, Julián Zugazúa, de cara al verano 2026. El área trabaja para sumar medidas preventivas
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Como cada año, una de las preocupaciones que se presenta de cara al verano es la de los potenciales incendios que se puedan producir en las casi 484 hectáreas que tenemos de Parque Miguel Lillo.
En ese sentido y dentro del trabajo diario que realizan, Julián Zugazúa, director de Guardaparques de la municipalidad de Necochea, informó que los carteles de madera, que nombran cada intersección del Parque Miguel Lillo, tienen dos aristas: “Por un lado el embellecimiento y la identificación de dichos lugares y por el otro, fundamentalmente, como herramienta de prevención para que la gente pueda ubicarse a la hora de denunciar una emergencia o plantear una inquietud”.
Mencionó que “al comienzo, los vecinos llamaban al 105 (número simplificado y de emergencia de la dependencia) y era difícil ubicar los lugares desde donde se realizaban las llamadas”. Entonces comenzaron el trabajo de investigación, observaron la nomenclatura catastral que tenía cada lugar y encontraron una ordenanza de los años 80 donde se nombran las calles del parque (hasta la calle 155).
“Es una forma de prevención, pero también que sirve para identificar la vegetación y la fauna que tenemos dentro del parque Miguel Lillo”, agregó el director del área de prevención y control.
Con respecto al verano que se aproxima, Zugazúa profundizó: “Venimos de una temporada húmeda y bastante amena en lo que respecta a la cuestión de incendios. Pero la entrante se pronostica más compleja y complicada”. En su explicación continuó: “Con una primavera en donde llovió una vez por semana, se generaron pastizales muy altos en distintos terrenos de la ciudad que cuando comiencen a secarse, se convierten en material combustible fino, lo que cualquier descuido puede provocar un foco de incendio que se propague rápidamente”.
En ese sentido es muy importante plantear diferentes estrategias de prevención, que comienzan a partir de la información y la comunicación cuerpo a cuerpo, con personal patrullando preventivamente para tener una rápida detección.
Capacitaciones
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Durante el año, participaron de capacitaciones en donde abordaron distintas estrategias de contención y de combate de fuego. Allí se le enseñó al personal y se practicó la puesta en funcionamiento de los equipos forestales, que consta de “un tanque de 500 litros, motobomba y sistema de mangueras que sirve para el primer ataque. Además, tiene herramientas con las que se aborda la problemática de forma directa o indirectamente, según la magnitud del evento”, dijo Zugazúa.
Sumó que tienen sistema de reabastecimiento propio: una red hidrante que recorre distintos puntos de Parque Miguel Lillo y permanente contacto con concesiones privadas con red hidrante.
En tal sentido, destacó la buena comunicación entre las distintas dependencias que abordan esta problemática: el área que él dirige, Defensa Civil y Bomberos. “Nosotros estamos intercomunicados de forma radial. Apretamos el pulsador de la radio y nos escuchamos, por lo cual tenemos una muy buena coordinación y trabajamos en conjunto permanentemente porque lamentablemente no siempre los servicios de emergencia cuentan con la cantidad de recurso humano o material que necesitan, entonces se suple con el trabajo en conjunto”, mencionó el responsable de Guardaparques.
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El área que él dirige tiene 5 personas por turno. “Los 2 motorizados recorren los lugares de difícil acceso. Lugares más escondidos con riesgo latente. A donde se mezcla la vegetación de tipo arbustiva con vegetación de tipo arbórea, lo que genera una escalera de fuego perfecta. Cualquier evento que allí se desarrolle puede formar fuego de copa, que es lo que tratamos de evitar”, dijo.
Reloj de sol
Agregó que, en verano, además de reforzar el personal, cuentan con un reloj de sol (ubicado en av. 10 y 105). Es un índice que mide la incidencia de los factores meteorológicos en relación al fuego. Lo cambian ellos diariamente, según la información brindada por el Servicio Meteorológico Nacional y determina que tan peligroso podría ser un incendio de acuerdo a la humedad, el viento y la temperatura. “Los días que ese reloj esta alto o extremo, se refuerza el patrullaje y no realizamos otro tipo de trabajo. Nos enfocamos en andar y tener una rápida detección de focos de incendios”, explicó.
Zugazúa comentó que hace aproximadamente un año se conformó una mesa de consenso del Parque Miguel Lillo, integrada por distintas instituciones gubernamentales y no gubernamentales, donde se consensuan diferentes acciones para mejorar, mantener y conservar el Parque.
Para finalizar el responsable de la Dirección de Guardaparques Municipal enfatizó en los puntos a tener en cuenta para evitar incendios forestales: “prender fuego únicamente en lugares habilitados. En lo posible no fumar en el parque o asegurarse de apagar el cigarrillo con agua. No prender fuego para la reducción de poda. Estacionar los vehículos fuera de los lugares con pastizales altos. No dejar basura y ante cualquier evento a donde haya humo o fuego, llamar inmediatamente al 100 (Bomberos), 103 (Defensa Civil) o 105 (Guardaparques).
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