Se proyecta un filme japonés ganador de la Palma de Oro
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Este viernes, en el marco del ciclo “Viernes de cine” llega una película ganadora del Festival de Cannes
Este viernes, a las 20, se realiza una nueva edición del ciclo “Viernes de cine”, organizado por Zoom Club de Cine, en el Centro Cultural de Necochea, pudiéndose observar primero una variada selección de cortos de distintas nacionalidades y temáticas y luego el filme del japonés Hirokazu Koreeda, “Manbiki kazoku”, estrenada en USA como “Shoplifters”, en España como “Un asunto de familia” y en nuestro país como “Somos una familia”.
En primer término los espectadores podrán apreciar una selección de cortos de famosos directores y de realizadores que dan sus primeros pasos tras las cámaras. Ficción, documental, animación. Será media hora dedicada a los mejores cortometrajes.
Filme
El pasado 14 de mayo, comenzó en Francia la edición 72 del Festival Internacional de Cannes, la mayor y más prestigiosa fiesta cinéfila del mundo. En la noche de hoy, se proyectará la película ganadora del premio máximo del Festival de la edición anterior.
La gran ganadora del 2018 fue la más reciente realización del japonés Hirokazu Koreeda: “Manbiki kazoku”.
Osamu y su hijo se encuentran con una niña en mitad de un frío glacial. Al principio, y después de ser reacia a albergar a la niña, la esposa de Osamu aceptará cuidarla cuando se entere de las dificultades que afronta.
Aunque la familia es pobre y apenas gana suficiente dinero para sobrevivir a través de pequeños delitos, parecen vivir felices juntos, hasta que un accidente imprevisto revela secretos ocultos, poniendo a prueba los lazos que les unen.
En concordancia con los grandes maestros del cine japonés, los últimos films de Koreeda ( “De tal padre, tal hijo”, “Nuestra hermana pequeña”, etc) han girado en torno a la idea de familia, a la importancia (o no) de los vínculos sanguíneos y a las relaciones humanas.
Detalles sutiles
Con tono dulce, con una mirada que se posa sobre pequeños detalles, Koreeda presenta a tres generaciones que conviven bajo el mismo techo: una anciana, una mujer y un hombre de mediana edad, una veinteañera y un niño, a los que pronto se les sumará una niña más pequeña. Un núcleo familiar con algunas particularidades. Por un lado, el parentesco entre ellos no está tan claro; por otro, pertenecen a una clase social que no se suele ver en el cine actual: son japoneses pobres.
Esta es una película de detalles, de gestos y diálogos sutiles que, a simple vista, pueden pasar desapercibidos o resultar banales, pero que esconden significados que Koreeda va desplegando poco a poco.
Hasta el final el espectador no comprenderá qué clase de cuento nos está relatando realmente este habilidoso cineasta.
Una película que sin dejar de ser simple aporta valiosas enseñanzas, invitando a una reflexión sobre las emociones y trasfondos del comportamiento socialmente correcto e hipócrita de cierta parte de la sociedad japonesa versus la calidez de personas excluidas y deshonestas -de corazón sensible y atento al infortunio de los demás-, unidas por la injusticia y marginación, donde el dinero escasea y algunos métodos para obtenerlo se vuelven permisibles.