Se puede ver la tragicomedia “De caballos y hombres”
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Una película de contrastes donde los paisajes y colores juegan papeles preponderantes
Este viernes, a las 20, se brinda una nueva edición del ciclo “Viernes de cine”, en el Centro Cultural de Necochea, donde se proyectará primero un cortometraje sobre clásicos del humor, “El gordo y el flaco”, y luego a las 20.30 será el turno de la tragicomedia “Historias de caballos y hombres” (Islandia, 2013), de Benedikt Erlingsson.
Este filme es brillante, por la contraposición, por el duelo, por el análisis y la dualidad, por las metáforas, las comparaciones y los paralelismos a los que hecha mano el director debutante (y también actor) Benedikt Erlingsson.
Las historias son como viñetas en un territorio tan árido como el islandés.
Es una película de contrastes, y paralelismos, entre las actitudes de los dueños de los caballos y los equinos.
Hay posturas y conductas manifiestas, reñidas con toda racionalidad (un personaje desesperado, se lanza al mar helado con su caballo a la caza de un barco, para tomar vodka, más alguna otra que puede revolver el estómago).
Rodada prácticamente en exteriores, el paisaje y sus colores juegan papeles preponderantes. El blanco de la nieve y el rojo de la sangre son un dúo impactante. Erlingsson sabe ver, algo que no es común a muchos directores, qué hay, qué se esconde en las miradas de sus personajes.
Los humanos que viven en una pequeña población, tiene siempre cerca un equino y una copa o botella de alto contenido etílico. Se observan, se escudriñan, se espían, con binoculares y todo, se seducen y se desconfían.
Llegará algún personaje foráneo, un turista latino, que descompensará, en una de las historias, cierto equilibrio que ya estaba tambaleándose.
Dicen que hay pocas cosas que tengan más aroma y sentimiento, a la libertad que cabalgar en el campo. Esta conjunción de hombres y personajes de crines largas y pelo brillosos pareciera confirmarlo.
Son historias extraordinarias porque no tiene nada de ordinario o común, entrelazadas y con finales disímiles, trágicos o casi cómicos.
Premiada
Con una estela de 20 premios y 14 nominaciones, varios Edda Awards al mejor filme, director, actor, guión, en Islandia pero también en el Festival Internacional de Cine de San Sebastián, Tokio Internacional Film Festival Göteborg Film Festival, etc.
Es una película de pequeños detalles y grandes logros, que desde los títulos de crédito anuncian su originalidad.
Fotogramas silenciosos e insólitos, de hombres reflejados en el ojo del caballo y de caballos reflejados en el ojo del hombre.
Resulta curiosa la elegancia con la que arranca el filme presentando a dos de sus protagonistas, Kolveinn un jinete vestido impecablemente, preparando su yegua, mientras en casa, Solveing se arregla en espera de la visita de ambos. Y todos envueltos en una naturaleza tan instintiva como incontrolable.
Resulta sorprendente los rituales hechos rutina: un paseo una mañana de domingo y las rutinas hechas rituales: un termo de café acompañado de unos prismáticos.
Exhibicionismo, cotejo, altanería, orgullo, vacíos humanos que arrasan con cualquier tipo de ceremonia.
Resulta admirable el respeto a las tradiciones milenarias, muchas veces ligadas al cumplimiento a rajatabla de ciertos códigos para salvaguardar el honor de la afrenta, de la vergüenza y que quizá sean para el espectador, lo menos entendible o lo más incómodo.
“Historia de hombres y caballos” es una oda, con toda su poética y algo de aleccionadora, pues toda la maldad contra la naturaleza tal vez nos viene siendo devuelta.