Una familia y un joven que no pueden volver
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Una pareja y su pequeña hija se encuentran varados en Colombia y un joven de 18 años está en Rawson, sin poder retornar
Los jóvenes quequenenses Claudio Coronel e Ileana Cocco, junto a su hija llamada Sol, están viviendo una difícil situación a miles de kilómetros de su ciudad natal y, al igual que otros 200 argentinos que están en Colombia, quieren volver a casa.
La pareja y su pequeña hija que hoy tiene tres años salieron de Necochea hace un año y estuvieron viviendo en la comunidad española de Islas Canarias pero cuando el dinero se les terminó y no pudieron seguir pagando un alquiler, decidieron usar los ahorros que tenían para pagar un vuelo y volver al continente, siendo lo más económico llegar a Colombia.
Ellos se consideran viajeros. Personas que les gusta conocer el mundo, con sus distintas culturas. Para ello, venden postales y artesanías en cada lugar que van pisando, además de algún trabajo que los pueda ayudar a subsistir un tiempo y seguir viaje.
A Colombia llegaron hace tres meses y empezaron a bajar hacia el sur con rumbo a Necochea pero la pandemia les arruinó los planes. Actualmente están en el municipio de Dos quebradas, donde vivieron un tiempo en la casa de un chico que conocieron, pero con quien tuvieron diferencias y terminaron en la calle. «Por suerte, la familia de este pibe lo conoce y sabe que tenemos una nena de tres años así que nos brindaron un lugar y nos dejaron armar la carpa, pero estamos sintiendo que nos tenemos que ir porque estamos viviendo de prestados», contó Claudio.
Además, indicó que la Embajada les envió 300.000 pesos colombianos que «sirvieron pero es poco». «Nos estamos comunicando permanentemente con la Embajada a ver si nos pueden mandar uno de esos vuelos humanitarios, pero ahora nos dicen que los Hércules no dan para semejante viaje. Los vuelos de Aerolíneas Argentinas son incomprables, salen 600 dólares por persona, algo imposible para artesanos y artistas callejeros como nosotros», explicó Coronel.
Solo, en Chubut
Facundo Ramiro Pueblas tiene 18 años, es de Necochea y se enteró de que sería papá. Dado que no conseguía trabajo en nuestra ciudad y que había escuchado que en Chubut había una mejor oferta laboral, decidió irse un tiempo para poder trabajar y juntar dinero para su familia.
Llegó el 12 de febrero a Rawson, donde se instaló y pudo conseguir rápidamente un empleo como sereno en el puerto, pero el contexto de pandemia lo llevó a cambiar y empezar a trabajar como ayudante en un taller de mecánica naval. La falta de trabajo en el taller hizo que ese empleo también se termine y terminó rebuscándoselas vendiendo tortas fritas en la calle, lo cual tampoco pudo hacer más cuando se decretó el aislamiento.
Actualmente está viviendo en la casa de un compañero de trabajo pero tiene la necesidad de volver con su familia a Necochea.
«La verdad es que ya me tendría que haber ido hace rato. Ya no sé qué hacer, es una situación muy desesperante. Busco ayuda por todos lados y no consigo nada», contó a Ecos Diarios el joven Facundo Pueblas.///