“Se quedaron sorprendidos con el nivel de Argentina”
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Los subcampeones del mundo compartieron su experiencia en Suecia, donde mostraron dentro de la cancha el notable trabajo que viene realizado Faddim en la última década
Dicen que en la alta competencia que de los segundos nadie se acuerda. Pero para ellos todo lo vivido será inolvidable. Lejos de la frase hecha, la selección de fútbol de la Federación Argentina de Deportes para disminuidos mentales dejó huella en su primera participación mundialista, alcanzando el subcampeonato en la lejana Suecia. Y para nuestra ciudad y la Liga Necochea de Fútbol, sentirse representado en ese logro también quedará en la historia de nuestro deporte. La final se perdió con Arabia Saudita, quien conquistó el tetracampeonato pero no les fue tan sencillo como en ediciones anteriores. “Ellos se quedaron sorprendidos con el nivel de Argentina porque ninguno les había hecho el partido que le hicimos, en ese nivel. No es lindo para el campeón que sabe que desde la primera fecha va a ganar”, compartió el director técnico del equipo nacional, el sancayetanense Gustavo Caik.
Con pasado como técnico tanto en Sportivo como en Independiente de San Cayetano, Caik ha sido el motor que ha impulsado desde el más profundo amateurismo a este grupo para llegar en una década a su máximo logro internacional. Profesionalizando con sus ideas y convicciones tanto a sus dirigidos como a los dirigentes de Faddim, que con su respaldo completaron lo necesario para este presente. Numerosos jugadores de nuestra Liga han pasado por el proceso y finalmente en la primera lista mundialista fueron cinco los jugadores que sentimos propios. Al defensor Víctor Ammirato y al arquero Diego Morales, con varias presencias internacionales previas y campeones de América el año pasado en Chile, se les sumaron los también necochenses Augusto Díaz y Rodrigo Balquín, actualmente ambos en la Primera división de la Liga Necochea. El quinteto lo completó Joel Smoulenar, sancayetanense con paso por el plantel superior de Independiente.
Desde la cancha
Ammirato no sólo fue titular toda la campaña sino que además le tocó llevar la cinta de capitán en varios partidos, entre ellos en la final. “Jugar un Mundial y tener la cinta por primera vez fue algo único. Demasiado perfecto”, reconoció Víctor. “Era mucha responsabilidad, aunque siempre la tuve dentro de la cancha llevando la cinta o no”. Al respecto, Caik resaltó que tanto “Víctor como Héctor (Luna) que es el capitán, son jugadores que hace bastante que están en el grupo y a lo que siempre les pido que cuando llega alguno nuevo que se acerquen y traten de guiarlos, de explicarles cómo deben manejarse en el grupo. No fue una elección al azar, son los referentes del plantel”.
Justamente Rodrigo Balquín fue uno de los que se sumó al grupo pocos meses antes de viajar: “Para mi fue una experiencia muy linda. Cuando me avisaron (para la convocatoria) ni me imaginaba que íbamos a ir a Suecia. Me voy a acordar toda la vida”.
Joel Smoulenar, quien ya había compartido concentraciones años atrás pero se reincorporó a tres meses del Mundial, valoró que “me adapté muy bien, rápidamente. Aunque ya había estado antes, había algunos jugadores con los que nunca había jugado”.
Abanderado
Abanderado en la ceremonia inaugural y parte del grupo desde hace una década, Diego Morales dijo estar “contento con los chicos porque dejaron todo. Y poder sumar para el grupo. Fue un Mundial espectacular en todo sentido, en la organización y en el nivel de los equipos. Nos faltó la final. Tuvimos algunos lesionados y expulsados, pero si hubiésemos estado todos hubiésemos ganado”.
La final
Sobre el partido decisivo, Caik agregó que “sabíamos que teníamos que jugar distinto a lo que veníamos jugando, no ser tan verticales. La diferencia estuvo en las jugadas de pelota parada”. Los dos goles árabes fueron con un tiro libre.
Al otro día del final del torneo, el DT tuvo la posibilidad de compartir una charla con sus rivales: “La intención fue acercarnos y a futuro poder hacer cosas juntos. Esta selección es la más popular en su país. Tienen siete ligas que generan jugadores y los que integran la selección son becados. Recorren el país haciendo exhibiciones y entrenan todas las semanas. No es como nosotros que nos juntamos cada dos meses”, resaltó sobre la diferencia de presupuesto para poder trabajar.
A lo largo de la campaña (ver aparte) la mayoría de los jugadores se quedaron como recuerdo más fuerte con el triunfo en el debut frente a Francia: “Había más ganas de jugarlo porque nos habían dejado afuera (en Rusia), había que ganarlo como sea”, compartió Smoulenar quien además ingresó y le tocó empatar el partido. Ammirato coincidió: “Lo sufrí muchísimo, hice un gol en contra y estaba de los pelos porque había que ganarlo si o sí”, entendiendo la importancia del rival, que partía como candidato en el grupo. Balquín agregó algo más contra los franceses: “Nos miraban mal y no nos hablaban. Los teníamos en el hotel así que había que ganarles sino nos iban a cargar todo el mes”. Para Morales, en cambio, la elección obvia fue el partido con Alemania, donde le tocó ingresar y además “me di el gusto de tirarle un caño a un alemán en un Mundial”, festejó.
Más allá de los resultados, Caik entendió que “voy a destacar la actitud del equipo en cualquier partido, lo destaco por sobre el juego. Cómo defiende la camiseta frente a cualquier equipo”. Así claramente se fue forjando este grupo que llevó los colores nacionales y el fútbol de la región al podio mundial.
Partido a partido
La campaña a la medalla plateada de los “Halcones” comenzó con un partido clave frente a Francia, un rival que llegaba con aspiraciones de jugar la final. Aquel 5 de agosto, la Argentina se repuso de una desventaja inicial para imponerse 4-2, con un gol de sancayetanense Smoulenar.
El resto de las presentaciones en la zona A fueron más tranquilas y con dos goleadas antes Suecia (7-0) y ante Alemania (9-0) se quedó con el primer puesto. Frente al anfitrión volvió a anotar “Yoyi” Smoulenar y frente a los teutones lo logró Víctor Ammirato en dos ocasiones.
En semifinales, se midieron con Polonia, campeón de Europa. Aunque estuvieron dos veces en ventaja, el empate final 2-2 derivó en una definición por penales, donde a Rodrigo Balquín le tocó la responsabilidad de rematar.
En la final, en un trámite parejo sobre todo en el primer tiempo, perdieron 2-0 contra Arabia Saudita.
La medalla plateada fue un premio enorme para todo el grupo de jugadores y para el cuerpo técnico, tras tantos años de esfuerzo para llegar a un Mundial. Además de Caik, el cuerpo técnico nacional lo completaron los ayudantes Luis Ducant, Federico Quintana y David Rodrigo y el kinesiólogo Fernando Zentner.