Autopartes, el negocio continúa vigente
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Entre siete y nueve allanamientos se concretaron a lo largo del año 2017 en distintos escenarios de Necochea y Quequén. Hubo aprehendidos por “encubrimiento” pero recuperaron la libertad
El robo de vehículos y motos es una modalidad que se sostiene en lo que va del año y durante 2017, si bien no se dio a conocer una estadística oficial, hubo meses de picos más altos que otros.
Una prueba acerca del delito contra la propiedad automotor es el número de autopartes secuestradas por personal policial a lo largo de entre siete y nueve allanamientos realizados en distintos talleres clandestinos de Necochea y Quequén.
Se estima que más de 3.000 piezas y demás accesorios de vehículos fueron incautadas en el transcurso del año pasado y también hubo varios aprehendidos que luego se les imputó una causa por “encubrimiento”.
A pesar de ello, los apresados recuperaron la libertad y esas actuaciones judiciales quedaron como mero antecedente. En realidad, los individuos que son atrapados por la policía durante los procedimientos, no llegan a juicio oral, a no ser que tengan acumuladas causas por otros delitos.
El “negocio de la mafia de los desarmaderos” y la venta ilegal de autopartes continúa en plena vigencia y Necochea no escapa a lo que ocurre en otras ciudades con un volumen similar de habitantes.
Bandas organizadas
Con absoluta impunidad, en nuestro medio se mueven bandas organizadas que demuestran estar muy bien “aceitadas” al momento de generar los robos de autos, camionetas y motos.
Es indudable que hay estamentos de la sociedad que amparan a estos grupos delictivos que se distribuyen cuidadosamente la labor de sustracción de los rodados de la vía pública, el posterior ocultamiento y luego están aquellos individuos que se encargan de desarmar.
También entran en juego los que se dedican a la “comercialización ilegal” de autopartes que, lógicamente, tienen un vínculo directo con los “levantadores” (los que roban) de autos, camionetas y motos y quienes se abocan al desguace.
La red de “reducidores” de piezas y accesorios sustraídos tiene contactos fluidos con comerciantes y talleristas que se manejan en forma clandestina y reciben entonces elementos como cigüeñales, carburadores, condensadores, correas, bujías, block de motores, etcétera.
También hay que tener en cuenta que esas piezas pueden ser “más baratas” para aquellos que necesiten comprarlas en el denominado “mercado negro”, pero a ello hay que agregarle la posibilidad que dichos objetos sean además defectuosos.
Esta situación puede originar accidentes en el tránsito por las lógicas consecuencias que acarrean los elementos que no están en reales condiciones de ser utilizados entre los automotores.
Años de inacción
Detrás de los desarmaderos está el robo de vehículos, es inobjetable esta realidad que ha sacudido a la ciudad durante años. Por otra parte, el “corredor delictivo atlántico” se ha mantenido activo y esto puede corroborarse con el secuestro de autos y camionetas sustraídos en otras ciudades de la región.
“Se roba en Mar del Plata y se desarma en Necochea, o viceversa”, confió por lo bajo un experimentado oficial de la Policía bonaerense.
A ese pensamiento se puede agregar que en nuestro medio se han hallado vehículos desmantelados que fueron robados en otros lugares como Olavarría y Tandil, por mencionar dos escenarios fuera del famoso “corredor atlántico”.
Si bien se han producido durante el año pasado allanamientos en procura de “cortar” estas maniobras delictivas, es indudable que durante mucho tiempo se evidencia marcada inacción en el área investigativa para desarticular a estas bandas organizadas.
Entre las piezas secuestradas por los policías locales en los procedimientos, se mencionaron butacas, tapas de cilindro, cigüeñales, radiadores, block de motor, cajas de cambio, puertas y capot, parabrisas, entre otras.