“Se siente muy bien poder ayudar a otro y si es con más vida, mejor”
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Afirmó Daiana Barbieri, donante de médula a quien le comunicaron que es compatible con un paciente de España
Un acto generoso como donar sangre puede salvar vidas y así lo interpreta Daiana Barbieri, vecina de Juan N. Fernández, que se convirtió en dadora apenas cumplió la mayoría de edad y en 2015 se registró como donante de médula ósea.
Hace un par de semanas recibió un llamado del Incucai donde le comunicaron que habían hallado compatibilidad con un paciente de España y si le interesaba efectuar la donación debía someterse a un análisis serológico para determinar si había tenido alguna enfermedad infectocontagiosa entre el 2015 y la actualidad.
Daiana recibió la noticia con mucha emoción y lo compartió con familiares y amigos y algunos se han motivado para anotarse en el registro del Incucai.
En diálogo telefónico contó que “siempre doné sangre y soy dadora universal. Inclusive cuando tuve que hacer mi documento acepté donar mis órganos”.
A lo largo del tiempo ha asistido a diversas campañas de recolección pero en 2015 concurrió al Hospital municipal Dr. Emilio Ferreyra, por su sobrina Dolores Rodríguez estaba internada en Mar del Plata recibiendo plasma y tenían que reponer el banco de sangre.
En esa oportunidad, el personal sanitario le consultó si era donante de médula y le explicaron que podían tomar una muestra de la extracción que le habían realizado y luego de llenar un par de planillas, quedó registrada.
Aviso
“Hace dos semanas me llamaron de Buenos Aires, primero estuve algo dubitativa y luego de una breve charla me preguntaron si quería donar sangre porque era compatible con un paciente de España”, destacó Barbieri que el viernes pasado se realizó el análisis serólogico y está esperando se vuelvan a comunicar con ella desde el Incucai.
Según le explicaron estos casos se da uno entre 400 mil, y si aumentan donantes registrados habrá mayores posibilidades de salvar vidas, “nunca creí que podría llegar a ayudar a alguien de otra parte del mundo”.
Terminó el año con esta grata noticia y su familia le ha hecho saber lo orgullosos que están, y el proceso finalizará cuando viaje al Incucai a hacerse la extracción y en ese sentido dijo que “ojalá que todo llegue a ser como se espera, es mucha emoción porque se está salvando la vida a alguien y es nada más que un pinchazo”.
Desconoce la identidad del probable receptor y podrá intercambiar información con el paciente luego de transcurridos tres meses de recibir las células y deberá esperar un año para conocerlo.
Hasta el momento el procedimiento le ha resultado sencillo, recibió por correo electrónico un instructivo y por Whastsapp le confirmaron día y hora que debía concurrir a Hemoterapia para la serología.
“Es mínimo lo que uno tiene que hacer. Se siente muy bien poder ayudar
a otro y si es con más vida, mejor”, destacó la solidaria vecina que espera con muchas expectativas que le avisen cuando le harán la extracción de sangre para obtener las células progenitoras hemotopoyéticas (CPH) y alentó a que más personas se interioricen e inscriban en el registro del Incucai.
Registro del Incucai
Vale destacar que inscribirse en el Registro Nacional de Donantes Voluntarios de CPH es un acto solidario, voluntario y altruista que les da una oportunidad a los pacientes que no tienen donante compatible en su familia y en nuestro medio existe el grupo “Donar médula es dar vida”, las promotoras hacen periódicas campañas pero en el marco de la pandemia se sugiere visitar la página oficial del Incucai y cuando cumplen todos los requisitos pueden acercarse a Hemoterapia de nuestro hospital.
Cabe indicar que las personas que quieran ser donantes tienen que ser aptas para donar sangre y tener entre 18 y 50 años.
El registro está abierto durante todo el año y una vez registrados los pueden llamar en cualquier momento, tal como le sucedió a Daiana Barbieri, de 40 años, de Juan N. Fernández.
La donante está casada con Mauricio Igartua y es mamá de Bautista e Isabella, de nueve y siete años. Se desempeña como profesora de Técnica en gestión contable e impositiva en Claraz y Juan N. Fernández y está a cargo de un grupo de adultos de Villa Cacique, Barker.///