“No se proyecta el futuro”
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El empresario Marcos Testani consideró que Necochea está invadida por el “cortoplacismo” y destacó que los problemas de todos los días no dejan pensar en un plan a largo plazo. La falta de industrias, de trabajo y de posibilidades para los jóvenes, los temas que le preocupan
“A Necochea la veo sin futuro, sin proyectos a mediano y largo plazo. Veo que el cortoplacismo y el parche, le quitan dinero y tiempo al gobernante de turno para proyectar una ciudad a 10 o 15 años”, analizó el empresario Marcos Testani sobre la situación que atraviesa hoy nuestra ciudad.
A su entender, “se vive emparchando” y “los problemas de todos los días, no nos permiten pensar en el futuro”.
Testani nació en Necochea y aunque vivió algunos años de su niñez en Benito Juárez, regresó a la ciudad para radicarse definitivamente. Desde hace 20 años, se dedica a su empresa metalúrgica, pero también ha incursionado durante algún tiempo en el sector gastronómico y cultural. Viene de una familia de músicos, su abuela profesora de piano y su padre, pianista e integrante de una orquesta de tango, quienes le transmitieron su amor por la música, algo que también él inculcó a sus hijos.
En diálogo con Ecos Diarios, se animó a opinar sobre la ciudad y planteó entre sus principales preocupaciones, la falta de industrias y de trabajo y el éxodo permanente de jóvenes a otras ciudades por falta de oportunidades.
Falencias
El empresario enumeró una serie de falencias que tiene la ciudad, desde las más básicas hasta las que tienen que ver con los cuidados, la estética y el detalle.
La repavimentación y arreglo de las calles, la necesidad de contar con una planta de separación y tratamiento de basura y una planta de tratamiento de efluentes cloacales, el recambio de la red de agua potable, son sólo algunas de las obras de infraestructura básica, que según Testani, se necesitan. “La ciudad creció y no así el servicio de agua, se pone una bomba nueva y se rompe un caño, entonces se necesita la bomba, el caño y cobrarle el agua a los vecinos, pero para cobrarle hay primero que darle agua”, explicó sobre uno de los principales problemas que sufren algunos barrios.
Además dijo que hay que cambiar las luminarias, arreglar las veredas, mejorar la cartelería, los espacios públicos, entre otros. Sin embargo, en este punto, aclaró que no sólo las responsabilidades son del gobernante sino también de los ciudadanos.
“El ciudadano no cuida la vereda, no pone la luz en la calle, no se compromete y uno va a otras ciudades con menos recursos y el vecino es más comprometido y en el resultado final de la ciudad, los detalles se notan”. Al respecto, consideró que muchos vecinos son cómodos y piensan que la comuna le tiene que resolver todo porque paga los impuestos “, pero según él esto pasa por “un problema cultural y educativo”.
Desarrollo
Uno de los temas que, para él, frena el crecimiento de la ciudad es la falta de oportunidades a los jóvenes. “Los hijos se nos van a estudiar y no vuelven”, se lamentó, al tiempo que se preguntó: ¿Qué tiene Necochea para ofrecerle a nuestros hijos cuando se reciben en una universidad de una carrera que no sea ni abogacía, ni medicina, ni administrador?”.
“Por un montón de motivos, nuestros hijos se van y no vuelven. Un gran porcentaje de jóvenes terminan en las grandes ciudades por una cuestión de oferta laboral”, se quejó.
La falta de industrias, de producción local, de trabajo diversificado es, según Testani, una de las principales causas en este aspecto.
“La harina la traemos de afuera y consumimos un montón de pan, la leche también, cuando antes teníamos dos industrias lácteas y la materia de ambos productos está en la ciudad”, opinó. Siguiendo con su argumento, dijo que la verdura se trae de Mar del Plata, al igual que el pescado y todos los productos se terminan pagando más caros por el flete.
“El producto lácteo viene de Santa Fe o Buenos Aires, lo que significa que estamos pagando un flete de entre 500 y 800 kilómetros para poder consumir un pedazo de queso en Necochea cuando la materia prima la tenemos acá”.
“Faltan malterías, molinos, industrias lácteas, astilleros, que antes había dos y hoy se reparan barcos, pero antes se construían”, dijo Testani, sobre todo lo que se ha perdido.
Según el empresario, la industria atraviesa el mismo problema que la ciudad, la Provincia y el país, sufre de “cortoplacismo”. “Es muy difícil decir hasta las cuatro de la tarde atiendo la coyuntura y, desde esa hora en adelante, pienso en un proyecto diferente; el día a día es agotador, lo que hace que no tengas tiempo ni las neuronas frescas para pensar en un proyecto”.
Además aseguró que antes de la crisis económica, sufrimos no sólo en Necochea sino en el país una “crisis educativa y cultural”. Para él, esto queda en evidencia en las pocas ganas que hay de trabajar y ejemplificó: “Cualquier reclamo ahora termina en un paro de actividades y esto no juega a favor del crecimiento”.
La gestión municipal
Sobre la gestión del intendente Facundo López, señaló que lo ve “con muchas pilas y buenas intenciones, pero lo supera el día a día como le ha pasado a los últimos intendentes”.
“El capaz que está contento porque tapa 200 pozos, pero necesita tapar 600 que es por donde andamos”, manifestó.
“El Intendente tiene empuje, ganas y escucha al vecino que no es poca cosa, pero pasan los años y los cambios de fondo que uno quiere ver para sus hijos, no los estamos viendo”.
“Hay que demoler el Casino”
“Hay que demolerlo y hacer una obra diferente”, dijo Marcos Testani en referencia al Casino y aclaró que “si se puede reestructurar que lo arreglen rápido y lo exploten, pero si no sirve, hay que demolerlo”.
Según su visión es un “monstruo del que nadie se quiere hacer cargo por el dinero que cuesta”, pero hay que tomar una decisión por seguridad, teniendo en cuenta los desprendimientos de mampostería que ha habido.
Él estaría de acuerdo con una subasta o con una venta, porque la prioridad es que “hagan algo”.
Parque
Con respecto al parque Miguel Lillo, señaló que es una fuente de oxígeno importante y que no estaría de acuerdo con una posible intervención urbanística.
“Hay un montón de espacios libres verdes hermosos al lado del río, por lo que no hay ningún justificativa para bajar un pino de 40 años”, opinó.