Seducir a los no afiliados
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«En política no basta
con conquistar, hay
que aprender a seducir»
Voltaire.
Al observar tantas luchas descarnadas y viscerales con una profunda «ideologización» por sobre la razón, con interminables discusiones hastíenles más parecidas a las de otrora que al presente, significan demasiados espejos retrovisores que paralizan el tiempo y las posibilidades mostrando un escenario pétreo, encerrado, encorsetado con grupos de actores cada vez más minúsculos, fácil de observar que quien no sale de ese lugar está condenado al fracaso. El distrito de Necochea no difiere al resto de la Argentina, donde sectores tratan de cuidar lo suyo, hablan para los propios, reciben aplausos del auditórium repetido y siguen sin darse cuenta el presente en que vivimos.
No advierten que hay votantes independientes, volátiles, que suelen cortar boleta con extrema desenvoltura, algo que no comenzó hoy, lo vivimos en 1963 cuando gana el radical Arturo Umberto Illia para presidir el país y Hugo Yelpo, intransigente, la intendencia. Diez años más tarde en 1973, gana Cámpora, peronista y se repite Yelpo como ganador, tras el olvidado caso de la mesa femenina 1009 donde las inscriptas en ese padrón debieron volver a votar definiendo la elección. Como una cuenta matemática en 1983 triunfa Raúl Alfonsín y en Necochea el peronista Taraborelli. En el 2003 surge la figura de Néstor Kirchner, peronista, como presidente y Daniel Molina, radical, se alza con el triunfo en Necochea. El votante libre de ataduras es clave en todas las elecciones llevadas a cabo en el distrito, cada vez es menos influyente el voto supuestamente cautivo o hereditario.
Necochea tiene una población de cien mil habitantes; de estos setenta mil ciudadanos están en condiciones de emitir su voto y el doce por ciento, dentro de padrones no depurados, tienen afiliación al partido Justicialista 7.000 y la Unión Cívica Radical acusa 8.000. Con un detalle no menor, en ambos casos son fichas confeccionadas hace muchos años atrás.
Dentro de esa masa de afiliados muchos no militan ni militaron en el partido, otros enviaron sus cartas a los presidentes para que les den de baja pero han quedado los padrones inflados mentirosamente fruto de etapas anteriores donde los caciques y algunos indios también, hacían su negocio con la tablita de adherentes aduciendo “tengo tantas fichas” al momento de los acuerdos finales para armar la lista de candidatos.
Esto tiene valor en el micro clima de la internas pero casi nula su importancia en el contexto general de la ciudadanía a la hora de votar en la elección general, menos aún con las nuevas generaciones, que vienen viendo lo que ha dejado la política vernácula. No quieren excesivos discursos ya no importa ni Yrigoyen o Perón han pasado 100 años en el primer caso y 77 en el segundo con la particularidad histórica de este movimiento que pone la luz de giro tanto a la derecha como para la izquierda.
La Argentina no debe estar encapsulada en repeticiones comunes como que la patria pertenece solo a los militares o la república al radicalismo ni la justicia social al peronismo, la seguridad y orden a la derecha o los dueños de los humildes son las tradicionales izquierdas. Esto no es así, son únicamente repeticiones empíricas que han quedado en el común denominador de la gente.
En distritos como el nuestro las épicas jornadas de batallas ideológicas hoy representan muy poco como los términos derecha o izquierda, si bien no han dejado de existir, resultan perimidos y tienen escaso peso a la hora de elegir un intendente.
La realidad marca que se necesita ocuparse de la inseguridad, de mantener una ciudad limpia y ordenada que invite a radicarse, en la creación de fuentes de trabajo en ampliar la red cloacal en los barrios alejados y un Estado presente, en todo aquello que amerite atenderse ante el requerimiento del ciudadano.
Necesitamos un distrito con una dirigencia que vea más allá. Dirigentes con entidad y representación genuina no «populistas»; que no viajen a ver a los suyos para sacarse fotos y luego lucirlas en las redes sociales. Deben ser amplios y si tienen de verdad llegada a los centros de poder y decisión, hacer valer esa valiosa particularidad en beneficio de la ciudad.
Populismo y corrupción
El «populismo» es una versión demagógica con un discurso para endulzar oídos, algo que no distingue derecha ni izquierda. El populismo suele ser aquello que al terminar un ciclo deja más pobres, más indigentes, más inflación y permite el enriqueciendo de una élite gobernante corrupta como la que vivimos actualmente.
Lo popular es otra cosa, es terminar el ciclo de gobierno con mejor nivel de vida para la gente, modernizando cada lugar, generando empleo privado y que los dirigentes puedan ir con absoluta tranquilidad a tomar un café con un amigo en una confitería y merecer el reconocimiento o el aplauso del resto de los presentes y no ser abucheado o insultado.
Pensando en el 2023 el gran tema es poder mostrar un equipo de gobierno y un proyecto claro, no discutir ideologías por eso los diferentes espacios buscan candidatos potables y posicionamientos, con un tema indudablemente que hoy es central para cualquier político, la seducción del independiente; de ese no afiliado que no firmó una ficha, el que no comió un choripán en un acto partidario, aquel observador anónimo de lo que pasa a su lado y tiene en su mano el poder del voto en la soledad del cuarto oscuro.
Una dirigencia que abra su mente y una sociedad más participativa
La participación activa de la sociedad mejora la calidad democrática. Debe ser exigente, detallista, perseverante para no dejar avanzar a los advenedizos de siempre. No se puede pretender que todos ingresen al mundo de la política, tampoco que permanezcan como simples espectadores bajo el pretexto repetido «este no es el momento». El precio de desentenderse de la política se paga muy caro al ser gobernados por aquellos que no queremos que lo hagan. En este plano se ha avanzado ya no tiene importancia llenar una ficha de afiliación en esto la evolución ha sido notable, ahora cada vez más está la observancia sobre los dirigentes, se sabe quienes trabajan y quienes sólo hablan, los individualismos por sobre lo colectivo el falso traje que pretende enfundar lo que no es, no importa si las ciudades son súper habitadas o pequeñas, se va conociendo en el camino al andar.
No descubrimos nada nuevo ni necesitamos profundizar en un análisis para desarrollar lo que ocurre en Necochea. Hemos descripto el domingo anterior, en esta misma página, el mapa social, el laboral, el económico, el turístico, con datos actuales, radiografías para seguir encarando y cambiando las cosas para bien.
Cómo seducir a los ciudadanos no afiliados. Pregunta no simple de contestar, nunca es fácil. Las variantes para llegar al votante independiente son muchas tanto para el oficialismo como para los opositores pasa por poder concretar una mesa que unifique y que sea convocante el nombre y apellido que lidere esa mesa con el aval de lo hecho en su vida privada o pública, conformando y mostrando con antelación un equipo de gobierno que, luego de una tormenta de ideas, comunique el proyecto que no debe faltar,
El alejamiento de la atracción del voto independiente los acerca a muchos a lograr lugares, los aleja del real poder, algo que parece visible en este presente necochense, la pregunta es ¿esto puede ser modificado pensando en el año entrante, o simplemente será un remedo de lo vivido?///