Seguir nivelando para abajo
:format(webp):quality(40)/https://ecosdiarioscdn.eleco.com.ar/media/2021/03/aulas-vacias.jpg)
Sorpresivamente, aunque a esta altura de los acontecimientos y las acciones de los últimos tiempos no debería llamarnos la atención, Suteba, FEB y Sadop, los gremios docentes más grandes de la Provincia, resolvieron adherir al paro internacional de mujeres trabajadoras y mañana lunes muchos chicos no tendrán clases.
«Nuestra organización representa un colectivo de trabajo integrado mayoritariamente por mujeres», indicó el comunicado del sindicato de los docentes privados, y agregó que la medida «se da en repudio a la violencia y el maltrato en los lugares de trabajo como así también en reclamo por salarios justos y dignas condiciones de trabajo y medio ambiente laboral para todas y todos los docentes privados del país».
La decisión, más allá de los planteados, resulta polémica en el actual marco que atraviesa la educación argentina: desde hace tan solo una semana tratando de encarrilarse, tras un año ciertamente perdido por las medidas del Gobierno tomadas a causa de la pandemia de coronavirus.
El paro no solo afectará a los alumnos de los niveles Inicial y Primaria, que con entusiasmo e incertidumbre volvieron al aula tras varios meses de clases virtuales, sino a los de Secundaria, que deberían comenzar mañana.
Esta nueva decisión de no concurrir a trabajar y por ende educar, no deja de acentuar, por si alguien tenía dudas, la postura de las cúpulas sindicales: tratar de evitar la concurrencia a las escuelas, escudándose en los peligros de contagios de Covid.
Seguramente nadie dejará de valorizar a la mujer, máxime en un presente en el que predomina la violencia de género y se trasunta en femicidios. Un horror que se visibiliza constantemente a través de la condena social. Como debe ser, por otra parte. Sin embargo el no dar clases en este débil momento del sistema educativo, que seguramente hará mella futura en los niños y jóvenes en su desarrollo intelectual, aparece como algo descomedido.
¿No sería mejor tratar el tema de la desvalorización de la mujer y sus derechos en el aula? La respuesta es sí, porque permitiría instruir y educar a las niñas y jóvenes, futuros adultas, sobre la problemática.
En un tono parecido a la decisión del gremio de los docentes privados, en la primera sesión anual del Concejo Deliberante, celebrada el pasado jueves, el cuerpo aprobó por unanimidad un proyecto del interbloque del Frente de Todos-Unión Ciudadana, para que el Ejecutivo acceda a no descontar el día a aquellas empleadas que decidan sumarse a la medida de fuerza del lunes.
Obviamente que la propuesta de apoyarla resulta “simpática” pero a su vez irresponsable porque la pérdida económica pasa desapercibida para un Estado que sigue dando permisos, creando feriados o trasladando el mismo a un día hábil, si cae un fin de semana. Algo que un privado no puede hacer sin que tambaleara su economía.
Sobre el último punto, en la citada sesión del Concejo, el titular del bloque oficialista, Guillermo Sánchez, además de adherir a la medida, recordó que el año pasado el Día de la Mujer fue en domingo, y el Ejecutivo determinó no descontar la jornada a quienes decidieron no trabajar al día siguiente, algo por demás disparatado. Pero así se manejan los recursos del erario como si fuesen bienes mostrencos.
Detrás de estas, cada vez más asiduas, medidas de dejar de lado las labores para adherir a paros o manifestaciones, a lo que se suma un generoso calendario de feriados, se acentúa en las nuevas generaciones la enseñanza de que la cultura del trabajo no debe existir. Algo tan inexacto como peligroso y triste para el futuro que le asiste a una Nación que en varios aspectos, entre ellos la educación, se encuentra en caída libre desde hace varios años.///