Seguir trabajando por la cultura en un año inusual
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En los próximos días la Fundación La Dulce cumplirá 47 años. Por las restricciones, la entidad se ha volcado especialmente a obras en su edificio y algunas actividades bajo estricto protocolo
En unos días la Fundación Cultural La Dulce cumplirá 47 años. Lo hará, como la mayoría de las instituciones del distrito, en el marco de una situación impensada. El año pasado, con la cuarentena, la entidad tuvo sus puertas cerradas durante meses y en 2021, luego de varias décadas, por primera vez el programa La Valija Viajera se detuvo.
Creada con el objetivo de ser un centro de actividades sociales y culturales, la institución ha sufrido las restricciones y el miedo ocasionado por la pandemia.
“Abrimos la biblioteca para despachar libros, pero no pueden venir chicos a estudiar y comenzamos en forma gradual con algunos talleres, todo bajo estricto protocolo”, señaló Betina Ferrario, directora de la fundación.
No obstante, la mayor parte de las actividades educativas y culturales de la entidad siguen postergadas y no se sabe hasta cuándo.
“Por eso hemos aprovechado este tiempo para comenzar a realizar algunas refacciones y remodelaciones en el edificio”, señaló Ferrario.
Mientras tanto, se van acumulando los proyectos para cuando vuelva la normalidad. “Tenemos tres libros por presentar y tres muestras de pintura”, dijo Ferrario.
Institución con historia
La Fundación La Dulce se creó en el año 1974, luego de un trabajo preliminar en el seno de La Dulce Cooperativa de Seguros.
El objetivo era hacer un uso racional de los recursos del Fondo de Educación y Promoción Cooperativa y crear una estructura que garantizara el destino más adecuado para los asociados no sólo de la cooperativa, sino para la comunidad en general.
El 30 de mayo de 1974 en la sede de la cooperativa los pioneros (todos ellos chacareros) comenzaron la obra de aportar cultura y educación a los ámbitos rurales.
Con el paso de los años, la Fundación se convirtió en una institución ejemplar en toda la región, aportando herramientas para el acceso a la educación y la formación continua a niños, jóvenes y adultos de la localidad y la región.
A principios de este siglo fue una institución pionera en brindar acceso a Internet a la comunidad.
Mientras tanto, la biblioteca de la entidad, mediante el programa de Valijas Viajeras comenzó a llegar con libros primero a las escuelas rurales de la región y luego extendió su alcance a toda el área de influencia de la cooperativa fundadora.
Hasta 2019, el programa contaba con 220 valijas que se distribuían en las escuelas rurales, jardines o jirimm, y escuelas agropecuarias que la solicitan, en provincia de Buenos Aires, Santa Fe y Entre Ríos.
Este servicio, que comenzó en 1984, continuó durante 2020, pero este año, por primera vez desde su creación, se detuvo.
Formación en pausa
Otro programa emblemático, de la institución fue Jóvenes Rurales, mientras que en los últimos años se desarrolló un importante proyecto de formación dirigido a profesionales del agro.
El programa de posgrado para ingenieros agrónomos desarrollados con la Facultad de Ciencias Agrarias de la Universidad de Mar del Plata y profesionales del INTA, también entró en un receso.
Este año se está dictando sólo un curso de perito en granos con un estricto protocolo.
Además, hay talleres de pintura y estimulación cognitiva. Otras propuestas debieron postergarse debido a que mucha gente prefirió no inscribirse por temor al coronavirus.
Ferrario aclaró, no obstante, que las escasas actividades que se realizan, son bajo un estricto protocolo y en burbujas de hasta 10 personas.
“Pero no podemos hacer los eventos tradicionales de la entidad, como las proyecciones de cine, muestras y otros eventos”, lamentó Ferrario.
Por ello destacó los trabajos de mantenimiento que se realizan en el edificio con el objetivo de prepararse para cuando vuelva la normalidad.