Seis décadas en el acopio de cereales
Juan Leoncio Iriberri tenía apenas 24 años cuando fundó su empresa. Antes había trabajado en el campo de su familia. Su hijo Juan Bautista se integró hace 20 años. Foco en la producción y exportación de cebada cervecera
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En 2026 Juan Leoncio Iriberri Sociedad en Comandita por Acciones está cumpliendo 60 años, siendo parte de la cadena agroexportadora del hinterland de Puerto Quequén, brindando servicios integrales al productor agropecuario, desde el ámbito del acopio de cereales.
En 1966, cuando fundó su empresa familiar, Juan Leoncio Iriberri tenía apenas 24 años. Pero las actividades vinculadas con el agro no le eran ajenas. Había trabajado en el campo de su padre, realizando las más diversas tareas. Y después de un viaje al exterior, en el que observó la manera en que se comercializaban los granos en otros países del mundo, evaluó que era el momento de replicarlo en Necochea y la región.
Hoy Juan Leoncio Iriberri SCA sigue siendo una empresa familiar, a la que se integró activamente su hijo Juan Bautista dos décadas atrás. Tienen su sede central y la planta operativa en la Ruta 86 al 4155.
En los últimos años fueron especializándose en cebada cervecera, siendo referentes en el sudeste bonaerense. A tal punto que en octubre de 2024 la empresa concretó su primera exportación de cebada cervecera a Paraná, estado de Brasil, destinada a una maltería instalada en Ponta Grossa. Fueron 5.259 toneladas que se enviaron desde Puerto Quequén.
La pasión por la producción y el acopio de cereales la sienten tanto el fundador de la empresa como su hijo. Y comparten, también, un fuerte apego a las instituciones, no sólo comerciales, sino también sociales, como es el caso del Centro Vasco de Necochea, en el que vienen teniendo participación desde hace años. También lo hacen en el Centro de Acopiadores Zona Puerto Quequén, del que Juan Bautista es actualmente presidente.
“Es una gran alegría, una gran razón para estar contentos, que una empresa que está cumpliendo 60 años goza de buena salud, al tiempo que su fundador está presente”, expresó Juan Bautista, al compartir una entrevista con su padre, realizada para el programa “El Ciudadano”, que se emitirá la semana próxima por televisión en la región, como así también a través de YouTube.
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-Juan Leoncio Iriberri, ¿por qué decidió, hace 60 años, fundar una empresa?
-.JLI: Debo decir que en principio era una empresa de campo. Luego surgió la idea de hacer algo para obtener mejor precio de la producción. Ser parte de la gente de campo hizo más fácil la comunicación en aquel tiempo.
-Antes de eso, usted había trabajado en el campo de su familia…
-JLI: Sí. Eso me brindó el conocimiento para sembrar, andar en tractor, todas las actividades propias del campo, en un momento en que se producían grandes cambios en el sistema de trabajo rural. Como sucede ahora. Se pasó de utilizar el caballo a tractor y la cosechadora automotriz, del cereal embolsado al granel… Aquella experiencia me ayudó mucho para tener una buena comunicación con el productor
- También fue fundamental haber viajado al exterior…
- JLI Eso me hizo dar cuenta de que estábamos atrasados 30 a 50 años con respecto a Estados Unidos y Europa en cuanto a la forma del comercio de los granos..
-Era muy joven cuando fundó la empresa
-JLI: Tenía 24 años y la experiencia que me había dado el hecho de haber desarrollado las tareas en el campo, siendo hijo del dueño del mismo. Además de haber comprendido los cambios en la forma de comercializar los granos
-Juan Bautista, vos representas ahora la siguiente generación de familia en la empresa ¿Cómo se dio el ingreso a la firma?
-JBI: Parece que no, pero ya pasaron 20 años desde que estoy acá. Empecé un poco análogamente como lo hizo mi padre. También arranqué trabajando en los campos de la familia, aprendiendo el proceso productivo. Eso posibilitó que entendiera cómo es la realidad del productor agropecuario, para pasar después a integrarme a la empresa. Cada uno va poniendo su impronta, manteniendo la tradición y la esencia con la que se fundó la empresa. Un poco de tradición y otro de innovación.
-¿Puede definirse a Juan Leoncio Iriberri SCA como una empresa de servicios?
- JBI: Si, somos una empresa que hoy se especializa en la comercialización de granos, que cuenta con una planta de acopio como un apoyo para un volumen que requiere. En los últimos años nos hemos focalizado en la cebada cervecera, un grano que no se sembraba mucho en esa zona. Se encontró una oportunidad para diferenciarse y apuntar a un nicho de mercado, haciéndolo con mucho profesionalismo.
- Pero no trabajan exclusivamente con cebada…
-JBI: No, lo hacemos con todos los granos. Pero hay acopios que ponen acento en los servicios de secado y en la venta de insumos. Nosotros, en la cebada cervecera, pero no con exclusividad. Lo que no quita que también brindemos otros servicios, teniendo en cuenta que estamos en el hinterland de Puerto Quequén, en el cual hay más de 50 acopios.
Son más de 50 empresas, muchas de las cuales tienen varias plantas, con una capacidad instalada muy importante. El hinterland de Puerto Quequén, en ese sentido, es una referencia a nivel nacional y mundial.
-Esta región es propicia para la producción de cebada cervecera…
-JBI: Sí. Si uno evalúa cuáles son los mejores lugares del mundo para desarrollar cebada cervecera de alta calidad, concluye en que son el hinterland de Puerto Quequén y una zona de Canadá, ubicada a unos mil kilómetros de Vancouver. Estamos en un lugar privilegiado. Tenemos una gran calidad de producción, cerca del puerto. Y a su vez, también muy cerca a Brasil, que es un gran consumidor a nivel mundial, tanto de cebada como de malta de cerveza.
Debe aclararse que, en el caso de la cebada cervecera, se trata de un volumen pequeño del comercio internacional, si se lo copara con el maíz y el trigo.
De todos modos, para una mediana empresa como la nuestra, es un grano muy interesante para desarrollar. Es una especialidad que requiere mucho más trabajo, hay que tener en cuenta más detalles. Para la escala nuestra, es un cultivo interesante.
-¿Cuáles son los principales consumidores de cebada cervecera?
- Brasil está tercero entre los compradores, detrás de China y Estados Unidos.
-Así como hubo grandes cambios y transformaciones en el mundo, ¿los hubo en el acopio de cereales?
-JBI: Se han producido cambios, pero no han sido tan trascendentes como los que vivió mi padre en su momento. La transición del grano en bolsa al granel, por ejemplo, cambió la dinámica de gran forma.
Hay cosas que están mejor y otras peor. Antes contábamos con servicio ferroviario y ahora no. Imagino que en los próximos años, con la Inteligencia Artificial habrá procesos que se automatizarán en las plantas de acopio. El acopio es un sector que se adapta a los cambios. Los acopios nacieron en los almacenes de ramos generales que estaban frente a las estaciones de trenes, hace 100 años. Y se fueron transformando. Eso demuestra que se ha pensado continuamente en cómo adaptarse, cómo mejorar, cómo cambiar en función de los vaivenes políticos y las situaciones internacionales, que son tan variables.
La demanda va cambiando continuamente. Recordemos que la planta de lo que era Cargill en su momento, actualmente Bunge, fue creada para producir aceite de lino. En otra época se dedicó al girasol, después a la soja y ahora nuevamente al girasol. Así, también los acopios tienen que ir adaptándose a los cambios.
-JLI Hablando de cambios, obvié mencionar el impacto que tuvo el empleo de la siembra directa. Yo estaba en el campo en esa época y no podía creer que se sembrara sin labrar la tierra prácticamente. Fue algo muy bueno. El productor argentino, sobre todo el del hinterland de Puerto Quequén, se ha caracterizado por la innovación, la capacitación, manteniendo un nivel muy superior a la media nacional y mundial.
-La empresa ha tenido siempre participación en el Centro de Acopiadores de Cereales Zona Puerto Quequén.
-JBI: Papá fue presidente hace algunos años y actualmente lo soy yo. Es un honor que el sector nos sienta como representantes. Es un cargo por un período de tiempo, hay una rotación entre las empresas que forman la institución. Es una gran satisfacción, porque amamos mucho a Puerto Quequén. Y también nos gusta mucho el trabajo en el acopio.
Mi padre siempre tuvo una vocación institucional muy grande, que ha desarrollado no sólo en el Centro de Acopiadores, sino también en el Centro Vasco, en la Sociedad Rural y en la Cámara Arbitral de Cereales. En mi caso, no soy una persona que ambiciona tener cargos, Soy de perfil bajo. Pero la situación me ha ido llevando. Y también el amor que papá me transmitió por esas instituciones.
-Iriberri, ¿cómo vive este traspaso generacional que se da en las empresas e instituciones?
-JLI: Los cambios han sido rápidos, muy drásticos. Pero he tenido la suerte de tener a mi hijo, a quien no sólo le gusta la actividad, sino que hace poner todo en el primer lugar. Gracias a él hemos avanzado, adaptándonos a los cambios. Su aporte ha sido muy importante, teniendo otra mirada.
-Es habitual la realización de congresos sobre temas vinculados a la cadena agroexportadora, incluyendo al acopio
JBI: Siempre estamos participando, en Necochea, en Mar del Plata, en Buenos Aires. He acompañado a papá a congresos de acopiadores en Paraná, Entre Ríos. En mi caso, como apasionado por la cebada cervecera, he participado de congresos en Brasil, Australia, Alemania, Francia y Bélgica. Son oportunidades para aprender, para conocer. Enriquecen un poco el alma y empujan a seguir adelante.
-¿Qué mirada tienen sobre Puerto Quequén?
-JBI: Creo que tiene un buen presente. Es un puerto preparado para seguir compitiendo a nivel nacional, con buenas condiciones que tienen que ver con nuevas normativas vinculadas con la seguridad, con la sustentabilidad, la no contaminación.
Creo, también, que está un poco atrasado en cuanto a inversión. Hace falta una renovación de instalaciones que llevan tiempo con permisos precarios, Ello hace que no se pueda invertir como corresponde para que tengan, como mínimo, el doble de la capacidad actual. Considero que es el gran desafío que tiene Puerto Quequén para que siga avanzando y no se quede a mitad de camino.
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