El girasol se salvará de la sequía
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Los rindes de la oleaginosa serán buenos, dentro del panorama que se aguardaba. Los sembrados de maíz y soja con un panorama complicado
Una serie de particularidades marcan una primera lectura de la campaña gruesa 2017/2018 en el distrito de Necochea: pronunciada sequía, disparidad en cuanto a los registros de lluvias y un rinde que obviamente será menor a lo previsto y en el cual sólo la producción de girasol “salvará la ropa”.
Sobre el primer punto, varios productores coinciden en que se trata de la etapa menos lluviosa de 2008 a la fecha, lo que junto a otras cuestiones complicará al sector en los próximos meses.
La segunda característica es la de la lluvia, que ha sido en cuentagotas, este verano ha tenido una llamativa disparidad. “En un campo te llueve 20 milímetros y en uno cercano 2 o 3, cae agua por manchones como decimos nosotros y así es que se observan cultivos de distinto tamaño y variedad…”, apuntó a Ecos Diarios un ingeniero agrónomo con vasta experiencia.
Poco y nada
La amenazadora tormenta del atardecer del último domingo, por sus características la más contundente de todo el verano, se quedó en una promesa más y la esperada cantidad de agua cayó en muy poca medida y con disímiles registros.
Mientras en Necochea ciudad llovió apenas 2 milímetros, en Juan N. Fernández el registro fue de 10 milímetros en el pueblo y 20 en los campos lindantes. En tanto en La Dulce llovió 5 milímetros y en Energía 6.
La mayor cantidad de agua cayó sobre los campos de la zona de Lobería, con una marca de 30 milímetros, más que bienvenidos.
En el caso de nuestra ciudad, en lo que va del verano llovió apenas 14 milímetros, siendo el último registro de importancia los 33 milímetros del 9 de diciembre del año anterior.
Una contradicción respecto a nuestra zona es que en los campos de la zona de Vivoratá hubo varias marcas de 25 a 30 milímetros, pero allí prevalece la cría de ganado sobre la siembra.
Girasol, “la niña bonita”
Dentro del magro panorama en el partido de Necochea, el girasol aparece mejor ubicado que el maíz y la soja.
Al respecto se indicó que en los próximos días empezarán a levantarse los primeros lotes regulares de la oleaginosa, que califican como una especie de “niña bonita” en la actual campaña.
Los expertos citaron que en los campos costeros del distrito habrá rindes entre “buenos y muy buenos”, arriba de los 2.500 kilogramos por hectárea, fundamentalmente porque el agua cayó en el momento necesario para el desarrollo del cultivo (en enero, durante la floración). Estos suelos son franco-arenosos, es decir sin límite de profundidad.
Territorio adentro, hacia el norte donde los suelos son someros (en la zona de Lumb, la Dulce y Juan N. Fernández), la situación variará y se esperan rindes regulares, de 1.500 kilos por hectárea.
A diferencia de otros tiempos, el girasol es lo que más se sembró este año en la zona, en desmedro de la soja de primera, que era la predilecta.
El maíz sufrió más “la seca”
En lo que atañe al maíz, que se sembró en mayor medida que el año pasado, al igual que la campaña anterior sufrió la seca y los maizales de la zona tienen una situación aún más limitada que el girasol, que a diferencia de éste tiene raíces de menor penetración: 70 centímetros contra 1,50 de promedio.
Sacando las tierras cercanas a la costa, en el Norte del partido los sembradíos de maíz están “pinchados”, se afirmó.
El girasol se empezará a cosechar a partir de la segunda quincena del próximo mes de abril.
La soja muy floja
Finalmente la situación de la soja no es la mejor, pues si bien la planta se desarrolló, se explicó que con tanta sequía hubo “aborto de flores” y por ende el rinde será muy flojo.
Este cultivo fue el que más sufrió la falta de agua, a lo que se sumó las napas de agua más bajas que el año pasado.
En el caso de la soja de segunda, el rendimiento será aún más pobre y en ambos casos se las cosechará en el mes de abril.
Oscilación de precios
El bajo rinde también impactará en el valor de los cultivos: la soja y el maíz, que hasta hace poco más de un mes valían $5.000, hoy están en $6000 a $6.500, por la falta de mercadería.
En el país se estima que se cosecharán entre 10 y 12 millones menos de toneladas de lo que se aguardaba antes de la siembra, en el pasado mes de noviembre.
Un duro invierno
La realidad de la reciente cosecha fina y la gruesa que se acerca, no hace alentar demasiadas esperanzas para los próximos meses, en principio para el campo, pero a la larga para una serie de rubros que están enlazados al mismo.
“La gente común no sabe aún el invierno que nos espera…” vaticinó con cierta desolación un productor de la zona, que al profundizar afirmó que “hay vendedores locales de máquinas agrícolas que habían preparado 7 u 8 presupuestos para enero y febrero y todos se pincharon porque el comprador no sabe si le alcanzará la plata, ya que el rinde de lo que sembró no será bueno”.
Los insumos para arrancar la actividad de este año, que cotizan en dólares y por ende han subido; y el aumento de los impuestos (subió 45%) y la tasa a la hectárea (29,5%) crean un panorama inquietante.///