“Ser clown me permite apelar a todos los recursos”
:format(webp):quality(40)/https://ecosdiarioscdn.eleco.com.ar/media/2018/01/stella-diaz-1.jpg)
Stella Díaz. Artista plástica y actriz, además realiza originales libros artesanales
El mundo de las artes visuales y el teatro siempre estuvieron presentes en la vida de Stella Díaz y, paralelamente a su labor como docente de nivel inicial, desarrolla sus proyectos artísticos.
En la actualidad se desempeña como maestra de nivel inicial en la sala de tres años en el Complejo Educativo Italo Argentino y en este espacio también ha tenido la oportunidad de presentar a su personaje de clown, María Milonga Muzzarella.
Paralelamente, y a través de su vinculación con la escritora María del Carmen González tuvo la oportunidad de presentar una instalación de lápices y mostrar los libros artesanales que realiza utilizando diversas técnicas, tales como reciclado, dibujo, collage y pintura y muy poco texto.
Stella se formó artísticamente en la Escuela Prilidiano Pueyrredón, en Buenos Aires, y en nuestra ciudad tomó clases con Ely Battistella y Pablo Benedini, “desarrollé algunos trabajos relacionados con artes visuales, que tienen que ver más con instalaciones”.
Se radicó en Necochea en 2003 y anteriormente vivió durante dos años en España, más precisamente en Murcia, allí trabajó como bibliotecaria y pudo presentar una obra de clown y títeres además de realizar una muestra de arte con material reutilizado.
En 2015 fue invitada a mostrar una instalación de lápices, donde cada uno contaba una historia, para lo que convocó a Susana Montolfo, Juan Pablo Santilli y Ely Battistella “ellos colaboraron con sus historias”.
Historias
Por su parte, continúa con su personaje de María Milonga Muzzarella que nació en 1998 cuando estudiaba con Walter Velásquez, en Buenos Aires y con la que participa en distintos eventos, “se fue construyendo y le agregué una serie de condimentos”, afirmó.
Milonga está inspirada en un personaje de Eduardo Galeano que es una mujer que canta y cuenta historias y usa una pollera inmensa llena de bolsillos con una historia que contar y en ese sentido afirmó que “como es clown le permite cantar, bailar y usar títeres, usa todos los recursos”.
Tiene una versión para público infantil y otra para adultas “para contar cosas que le pasan a la mujer”.
Díaz estudió teatro con Raúl Shalom y una vez en Necochea siguió con Juan Pablo Santilli y Laura Lago y el año pasado hizo un taller de dramaturgia con Velásquez y respecto a su personaje dijo que “un payaso se nutre y va creciendo con el tiempo”.y con ese objetivo tiene proyectado escribir un poco más y trabajar con Belén Stoll para salir por otros lugares.
Una forma de expresión
Díaz nació en Villa Ballester donde cursó sus estudios primarios y secundarios. Luego hizo la mitad de la carrera de arte en la Prilidiano Pueyrredón. Tuvo la posibilidad de exponer su obra en España donde vivió durante dos años y actualmente está abocada a trabajar en libros intervenidos. “son libros viejos que ya no forman parte de una biblioteca y la intervención puede ser desde la plástica”, aunque esta activa artista también fabrica libros artesanales, “de un solo ejemplar y que tienen una historia breve para contar”.
El año pasado hizo un curso de diseño gráfico y también está aplicando esta técnica a sus ejemplares, además ha realizado cajitas que se abren y cuentan una historia o son pequeñas obras de teatro.
Si bien no se considera escritora ni ilustradora entiende que esta iniciativa surgió como “una necesidad de superar el formato cuadro y el material me invita a jugar, la idea es poder venderlos en la feria de la Plaza de Quequén”, dijo la artista.
Cabe mencionar que en 2003 presentó en Himno Bar la muestra “Electropintura”, que representaba un electrocardiograma de un barrio, de una familia que no llega a fin de mes o de un barrio intervenido por la policía. Anteriormente, había trabajado con el bombo murguero atravesado por diferentes pasiones.
Tiempo atrás hizo una muestra de fotos pequeñas titulada “Partículas de Quequén”, que era un poema atravesado por fotografías que se miraban con lupa “era una metáfora de acercarse a Quequén para mirarlo”. destacó.
