Ser familia en la vida y en el deporte
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Historias de atletas, unidos por la sangre y la misma pasión
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En la familia encontramos muchas veces el ejemplo que educa, y otra malcría, a los más jóvenes. Un faro donde guiarse o el espejo donde buscarse para dar los primeros pasos en la vida. Y el deporte es uno de esos ejemplos y actividades donde mejor se forman las personas. Son muchos los reconocidos deportistas que han disfrutado ver cómo sus hijos los siguen en esa vida de salud, compañerismo y tantas otras satisfacciones y a la vez, algunas privaciones. Incluso eligiendo el mismo deporte que su padre. Sin embargo, por una cuestión de edad, son menos las ocasiones que padre e hijo logran coincidir en el alto rendimiento. O que hermanos logren compartir un mismo deporte sin competir. Cuando eso ocurre se genera un vínculo más especial aún. Una igualdad que cambia una relación. Historias de atletas, unidos por la sangre y la misma pasión por un deporte.
Unidos por el agua
La familia Cuenca parece estar unida por el agua. Juan Carlos, el padre, reconocido triatleta, guardavida y organizador de pruebas de aguas abiertas como la tradicional «Río-Mar” logró que sus tres hijos le siguieran los pasos, o más bien las brazadas. Danilo, de 14 años, ha competido y con buenos resultados en provinciales y nacionales en pileta; Sofía, de 12 años, se prepara entre los promocionales de la Asociación Deportiva Arenas, y Emilia, de 8, aprende junto a su padre. «Nosotros vivimos en la orilla del río, yo soy profe y desde que nacieron van a la pileta”, define el «Chino” Cuenca quien no se olvida de quien sostiene el equilibrio de la familia: su señora. «Ella (Luciana Aso), es la que prepara las mochilas, las toallas, los desayunos, los almuerzos…y está atrás de nosotros acompañándonos”. La rutina de la semana comienza a las 5 de la mañana, con el primer entrenamiento del día de Danilo para después continuar en el Colegio y volver a la pileta por la tarde. La natación está presente todo el día: «Estamos todo el día en la pileta y como estoy organizando carreras, también se habla de natación todo el día en casa. Con mis alumnos formamos un grupo de adultos que muchas veces nos vamos todos de mini vacaciones a nadar, a Baradero, a Mar del Plata…a pasear y a una carrera de natación”, apunta Cuenca quien a sus 46 años de edad ya no compite sino que le gusta participar, más como un «nadador social”.
Aunque padre e hijo ya han coincidido participando en pruebas de aguas abiertas, la primera vez que Danilo lo hizo en una de ellas en el Río Quequén, la situación fue distinta y con más nervios de lo habitual para Juan Carlos: «No quise correr la primera carrera que corrió él. Después de tantos años de estar siempre, su primera carrera la quise ver. Lo acompañé en kayak y le terminé pegando con el kayak en la cabeza”, comentó entre risas. La insólita situación generó algún intento explicación por parte de Danilo, el sorprendido agredido: «Era la primera carrera y ya me sentía cansado. Cuando estaba llegando, una correntada de viento le gira el kayak y me pega. Me frené, le dije cosas y seguí”.
Con buenos resultados, en la pileta y en el río desde que comenzó a competir hace dos años, Danilo confesó que «me gusta más la natación en la pileta”. Su padre aclaró que «Danilo hizo rugby, básquet, fútbol, pero llegó el momento en que tenía que elegir y con los amigos comenzó a entrenar en Arenas”, con Mauro Rattigan y Marcelo Quaglia. «Es una segunda escuela que los educa bárbaro, con mucho compañerismo y uno se siente tranquilo cuando tiene entrenadores que están con sus hijos de esa manera”. Pero por su experiencia, al «Chino” le cuesta moverse entre dos roles: «Yuri siempre me aconseja, actuá como papá, no como entrenador. Es complejo, porque uno trata de evitar presionarlo. El (por Danilo) tiene otros gustos y amigos, lo principal es que disfrute lo que haga”.
Que el físico aguante
La influencia familiar también parece decidió a Mariano Casaprima, hoy con 19 años, a elegir el fisicoculturismo como actividad, la misma que su madre Ana Regente practicó en torneos hace 20 años y que la tiene desde entonces como reconocida entrenadora en su gimnasio. Sin embargo, el quiebre en plena juventud tuvo otras aristas más emocionales.
«Siempre jugué al fútbol, en muchos clubes -Del Valle, Villa Díaz Vélez, Villa del Parque-, pero nunca la había visto competir o como se prepara el día a día. Ella me dijo que iba a volver a la actividad para que yo tuviera esa experiencia”, explicó Mariano, cuyo padre además es el reconocido preparador físico Jorge Casaprima. Y Ana lo hizo, en 2013, para el Torneo Metropolitano que la tuvo como ganadora, con el mayor orgullo de tener a su hijo observándola en el estadio. «El me ayudó mucho en la dieta, que es muy dura. Se cortan las grasas y los hidratos y es una dieta muy alta en proteínas, lo que hace que el sistema nervioso se altere bastante. Me ayudó mucho para yo, entonces con 50 años, volver a competir entre tanta gente joven y en una categoría fuerte como es culturismo”, explicó Ana, quien sostuvo que «él quedó enganchado con todo eso. Yo no lo convencí, el sólo busco este rumbo. Se motivó, el entonces con 16 años, al verme competir a mí. Lo impactó ese ambiente”.
Mariano no desmintió esa motivación que sintió: «Después de lo que vivimos, ir al torneo, encontrarme con otro tipo de gente, esa disciplina, me gustó. Y a partir de ese momento dejé de lado el fútbol, me puse a entrenar y cambié mis hábitos alimenticios”, aunque entre risas admitió que «no estaba tan consiente del esfuerzo que esto significa, de todo el sacrificio. Pero fui viendo los cambios”. Regente apuntó que «él se entrenó como cualquier principiante. Los cambios físicos en esta disciplina son rápidos, si a la rutina de entrenamiento la ayudás con dieta, más aún. Es un 50 y 50. La rutina la puede hacer cualquiera, el gimnasio no es sólo para musculosos. Si tenés constancia, llegás”.
Sobre la relación de ambos en el gimnasio, como alumno y entrenadora, Mariano reconoció sin vergüenza que «es soñado. Quién no quisiera tener una madre con vos”. Y más allá de las risas cómplices entre ambos que escondían algún roce lógico entre madre e hijo, él insistió con que «ella fue la que muchas veces, cuando quise dejar, me alentó y me ayudó a seguir, siempre, y eso no cualquiera lo tiene”. Ana, le puso palabras a la felicidad en su rostro: «Para mí es un orgullo. Pero todo esto lo eligió él, no lo puedo obligar a hacer lo que no quiere. La herencia es la genética, que lo aproveche”.
Por Manuel
A la hora de animarse a competir por primera vez, el punto de partida fue lamentablemente el dolor, tras la trágica muerte de Manuel Medina y Vanina Tadeo, en un accidente automovilístico cuando volvían de competir en un torneo de fisicoculturismo, en agosto del año pasado. «Fue terrible. Manuel era como un hermano para él” expresó Ana. Y Mariano buscó homenajearlo: «Tomo la decisión de competir a partir de la propuesta de Eva Venegas, que lo haga por Manu y por los chicos. Y tuve la suerte que gané y los pude representar”. Fue una seguidilla de tres torneos a fines del año pasado, con podios en todos ellos en la categoría Men´s Physique, incluyendo un subcampeonato nacional en Córdoba. «Si me meto en esta disciplina es para hacer al 100 por 100 las cosas. A mí me gusta competir y me gusta ganar”, redobló la apuesta Mariano, quien ya se encuentra en plena dieta, con el objetivo de competir en el Campeonato Argentino, y por qué no, en el Sudamericano a fin de año.
Unidos en la ruta
Los hermanos José Ignacio y Lisandro Fernández Guerrero son también buenos ejemplos de constancia y sacrificio en el deporte, que además siempre los ha encontrado unidos, por la pasión por Ministerio en el fútbol y también por las pruebas pedestres, como los dos mejores maratonistas locales de la historia.
Si bien Lisandro había corrido en La Dulce una primera carrera hace 17 años, es José Ignacio quien incursiona primero seriamente a competir cuando dejó el fútbol. Poco tiempo después se sumó Lisandro: «Fue en 2010, por una cuestión de salud, y lo hice en el grupo de Walter Martínez. Fue de a poco, pero correr te va dando desafíos”. Y José, quien por entonces dejaba de competir en pruebas de pista para pasar a distancias de fondo, comenzó a vincularse más. «Tenemos diferencias de edades y de maduración, pero siempre nos apoyamos y acompañamos. En 2013, él me comenzó a entrenar, por lo que estuvimos más juntos aún”, acotó Lisandro quien también analizó que «es emotivo que te entrene tu hermano, pero por otro lado es difícil, porque tenés una responsabilidad doble. Como referente tenía una responsabilidad mayor, la de apuntalarle el grupo. Me dediqué a las carreras de larga distancia, que es lo que más me gusta y el último año, hasta que dejé de correr el año pasado, me dediqué a las pruebas de aventura, porque no quería generar una rivalidad. Me propuse que nunca iba a competir contra mi hermano”.
Ambos quebraron el récord necochense de maratón, sobre 42 kilómetros, varias veces en los últimos años. Y en esas ocasiones estuvieron juntos. En octubre de 2011, Lisandro lo batió por primera vez en Buenos Aires, con 2h45’13”, y volvería a lograrlo en 2014 en Rosario con un tiempo de 2 horas 40’14”. Fue con la emoción especial de compartirlo con su hijo y con su hermano, quien ya era entonces su entrenador. José recordó que «esas 2h40’ son mucho para lo que él podía dar, teniendo en cuenta sus tiempos, su trabajo y su hijo. El entrenamiento era exigente para lo que él podía y se sometió 110 por ciento, no le regale nada, aunque a veces se te trabe la cabeza y te vayas desgastando”.
Y al año siguiente, también en Rosario, José Ignacio le batió el record a su hermano clavando 2 horas 39’ 36” en su primera maratón. Lisandro lo acompañó en bicicleta y no pudo contener su emoción. «Bajaste la marca, me decía, y se largó a llorar” apuntó José. «Yo quería terminarla y listo. Y él estaba emocionado como si él hubiera hecho la marca. En cada carrera lo tengo presente siempre. Siempre sabe lo que significa entrenar una maratón y el sacrificio”. Y para Lisandro aquel momento también fue especial a su manera: «Lo acompañé pero me moría por correr. No quería alimentar el morbo que había para que compitiéramos. Cuando cruzó la meta y había bajado la marca, me emocioné más que él”.
José seguiría superándose desde entonces y volvería a mejorar el récord en septiembre último en la Maratón de Berlín y el mes pasado en el Nacional en La Pampa con 2 horas 32’21”. En esta última carrera, en la que terminó con una marca entre los doce mejores maratonistas del país, José recuerda las palabras de su hermano antes de largar: «Sé egoísta y pensá en vos, me dijo. Eso me queda grabado por siempre. Son cosas personales que podes compartir con un hermano y te entiende lo que vivís y pasas”.
También en Ministerio
Hoy Lisandro está alejado de la actividad pedestre, desde abril del año pasado cuando fue campeón en el Nacional de maratón para veteranos en San Cayetano. Actualmente es el presidente del Club Ministerio de Obras Públicas de Quequén y su energía está puesta en eso, aunque lo fue fácil dejar de correr: «Necesitaba canalizar mi energía después de que me retiré. Me orientaron con ayuda externa porque no podía ver una carrera de 42 kilómetros y no estar ahí. Lloraba y me costaba asumirlo. Es como una adicción”, compartió.
En Ministerio, club del que son hinchas y donde José supo jugar en primera división, también ambos hermanos se encuentran. José es el preparador físico de las distintas categorías. Lisandro anunció que piensa dejar su gestión en el club cuando se cumpla su mandato en 2018, por ser «muy desgastante. Es gratificante pero también muy sacrificado”. Y para el año que viene entonces, el desafío de correr, y hacerlo junto a su hermano, toma fuerza: «Queremos hacer juntos un Cruce de los Andes, representando a la ciudad”, dijo en referencia a la exigente prueba por etapas en la cordillera, entre Argentina y Chile. «Poder correr junto a mi hermano 100 kilómetros, a mi edad, sería un cierre completo”, reconoció Lisandro. Ya sea en el fútbol o corriendo, y principalmente en familia, José concluyó que «necesito estar ligado al deporte. No confío en hacer algo que no esté relacionado con eso”.