Ser memoriosos con lo importante
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«Mirá de cerca el presente
que estás construyendo,
sin descuidar
el futuro que
siempre soñamos»
Alice Walker.
«Funes el memorioso», el maravilloso cuento de Jorge Luis Borges, relata la historia, en 1944, de Irineo Funes un gaucho uruguayo que había quedado tullido a sufrir un serio accidente al caer de su caballo, a pesar de ello, esto le significó a Funes el termino de memorioso que, con marcada soberbia usó el beneficio causado por el duro golpe que, novelescamente, le permitía recordar absolutamente todo.
La introducción peca de exageración, simplemente es para ejemplificar e ir directo al tema. También los dirigentes políticos y en menor medida la sociedad en su conjunto debería tener esa cualidad de ser memoriosos.
Estamos a cinco meses de fin de año con el significado que tiene el que viene, 2023. Año impar, año de elecciones y nada menos donde se juega todo: desde la presidencia de la Nación al último consejero escolar suplente y en cada año electoral como una mala práctica se detienen las decisiones de fondo que la dirigencia pudiera entender que acarrean el famoso “costo político”. Cualquier discusión profunda se demora a la espera del próximo año par.
En honor a la verdad Necochea y Quequén estéticamente se ven mejor desde la base de cálculo muy baja. Aun así hay un sinfín de materias pendientes para que realmente ésta sea la nueva Necochea que la comunidad espera. Cuando señalamos esto nos referimos a los cambios que se demandan desde hace años porque hay suficientes razones para afirmar la necesidad de dar un giro de 180 grados en ciertos temas que son tabú.
Jardín de Rocas, parque «Lillo», frente costero
Vamos a usar una frase que por cierto no nos pertenece: “Dios me puso sobre la ciudad como a un tábano sobre un noble caballo, para picarlo y tenerlo despierto” y con el respeto que su mentor merece nos hemos permitido evocar la memoria del eximio periodista y director del emblemático diario Crítica, Natalio Botana, refiriendo humildemente ese pensamiento a nuestra constante y pertinaz tarea de tocar reiteradamente ciertos temas recurrentes que deben ser transportados en 180 grados.
No es necesario descuidar lo urgente pero que esto tampoco desvíe los temas que darán crecimiento, desarrollo y trabajo en Necochea y Quequén.
Es inadmisible que el Jardín de Rocas sea propiedad de la indolencia y el olvido. Es un estratégico y seductor lugar de la ciudad cara al mar, una esquina más que atractiva Pinolandia y avenida 2 como ninguna dentro del acotado frente costero de ocho cuadras; ese espacio que irrespetuosamente lleva el nombre de jardín y que solo es un cúmulo de piedras allí arrojadas sobre las vírgenes dunas y perdidas entre los sufridos tamariscos. Un lugar de enorme valor económico, una joya de la abuela abandonada a la suerte de Dios
¿A los dirigentes políticos, actuales o los que pasaron desde de la década del 90 al presente nunca le interesó el lugar, nunca se preguntaron qué se podía hacer, cómo hacerlo, y para qué hacerlo?
Por nuestra cuenta decimos con la seguridad que avala la documentación existente que no hay ningún inconveniente, cero controversias para llamar a la inversión privada en ese predio desde el ex complejo casino a Pinolandia. Para ese cambio en algún momento, hubo quienes con actitud positiva, y que se debe rescatar, sentaron las bases para avanzar en acciones concretas participando en el recinto del Concejo Deliberante, instituciones, entidades intermedias, profesionales y vecinos en general llegando con acuerdo legislativo para la urbanización de tan mentado sector. Ya está todo hecho, lo hemos reflejado en estas entregas dominicales y no nos cansaremos de ser reiterativos.
Para sintetizar diríamos que hay que ser memoriosos y desempolvar lo acordado ya que se encuentra abierta la posibilidad de construir allí edificios de hasta cinco pisos, proyectar viviendas compartidas, servicio de hotelería, shopping y mucho más aprovechando, además de su frente, también su interior sin afectar el medio ambiente, ni siquiera tocando un árbol y dejando el paisaje intacto, algo que le brindaría un encanto y escenografía muy especial a todo lo que se pudiera desarrollar. Han pasado 28 años de esa decisión. El Jardín de Rocas tiene todo legalmente habilitado para emprendimientos y proyectos, no hay nada que lo impida, salvo la falta de decisión para avanzar.
Un Jardín de Rocas activado con inversiones desde donde y a pocos metros seguiría la ampliación del frente costero con el mar por un lado como magnifica vista y como fondo el verde del parque «Miguel Lillo», avanzando en realizaciones concretas.
Urge un plan estratégico para el frente costero y parque «Miguel Lillo», no se puede seguir debatiendo concesiones o privatizaciones con el obstáculo de los denominados ecologistas o ambientalistas que pretenden paralizar cualquier intervención en el parque porque entienden que es de todos, pero hay que hacer lo que estos vecinos intransigentes sostienen.
También aquí el Concejo Deliberante tiene una alta responsabilidad, debería pensar con seriedad un plan y convertirlo en ordenanza para que de aquí en más cada vez que alguien proyecte algo en las 647 hectáreas, de hecho ya hay muchas intervenciones como los campings, los molinos y demás, se tengan las reglas claras sabiendo lo que se puede hacer y no.
Aspiraciones grandes para una ciudad que necesita un giro de 180 grados con un plan que cierre definitivamente. Para esto es necesario que los políticos no escondan sus ideas o las digan solo cuando conviene electoralmente.
Lo mismo sucede en Quequén, sabiendo que la máquina de impedir también actúa por esos lados. Hoy ha mostrado un potencial de crecimiento inimaginable porque ha soltado amarras y dando libertad a esa zona costera este que ya es imparable en crecimiento y desarrollo turístico.
La hora de abordar los grandes temas
El domingo 1ro. de diciembre de 2019, sólo basta recorrer el archivo de Ecos Diarios, reflejábamos el comentario bajo el título «Oportunidad de crecimiento» haciendo alusión a la creación de una zona franca en Puerto Quequén, poniendo acento a otra decisión a favor de la misma del Concejo Deliberante período 2000-2001, delimitando una zona donde radicar empresas; ratificado por la legislatura de la provincia de Buenos Aires adhiriendo por unanimidad al pedido formulado por el deliberativo local como una manera de fomentar como objetivo central el comercio y la actividad industrial exportadora a través de la reducción de costos operativos en el almacenamiento de la mercadería, simplificando trámites aduaneros, incentivos fiscales, exención del IVA para las ventas que se realicen desde el territorio aduanero con destino a zona franca, exención de pagos de aportes patronales, subvención estatal de los pagos de la ART y obras sociales como existen en otras zonas franca, caso La Pampa, por ejemplo, donde reduce también el impuesto a las ganancias, impuestos provinciales, entre otras ventajas.
Entre los temas pendientes también se ubica la posibilidad de tercerización de servicios estatales, donde pueden aparecer los privados a los que en muchas ocasiones dan un servicio de mejor calidad y a veces con menores costos y mayor efectividad.
No dejar lo urgente y no abandonar lo importante, ese debería ser el lema y el punto exacto, una cosa no anula a la otra, al contrario, eso significa abarcar a toda la sociedad en el mejoramiento de la calidad de vida, aportando al desarrollo distrital, para eso se necesitan dos cosas vitales: decisiones de nuestros dirigentes y unidad bajo un paraguas que cobije a la Necochea que necesitamos y que toda la comunidad aspira.///