Ser testigos de bullying también tiene sus consecuencias
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La intervención no sólo debe dar contención y a la víctima y el hostigador, también al niño espectador, que no debe naturalizar estas situaciones y ser capaz de denunciarlas sin temor a sufrir represalias
Nuestra ciudad no escapa al fenómeno del acoso escolar que se produce a nivel mundial. La preocupación creciente por este tema ha llevado a que en el país figuras del espectáculo inicien campañas contra el bullying, mientras que desde el área de educación se impulsa la realización de jornadas y distintas actividades para informar a los chicos sobre el fenómeno.
Si bien estas campañas se centran especialmente en proteger a la víctima y en contener a los hostigadores para conocer qué los impulsa a ese comportamiento, la mayoría de las veces se desconoce que ser testigos de bullying también tiene sus consecuencias.
Un estudio reciente señala que ser testigos de violencia escolar tiene especial impacto psicológico en niños de 13 años.
Consultada sobre el tema la psicóloga Romina Silva Barni manifestó que en el caso de los testigos, “algunos sólo observan, otros tratan de detener el hostigamiento o hablan con algún docente, pero que eso a veces conlleva a que queden catalogados como delatores y después pueden pasar a ser hostigados”.
“Es una situación compleja a la que hay que darle intervención cuando se detecta”, explicó la psicóloga.
Y también destacó que en estos casos no sólo hay que atender a la víctima, también se debe contener al hostigador. “El niño que está ejecutando o siendo hostigador, también sufre. Hay que darle intervención y entender qué es lo que le está pasando para llevar adelante esas conductas. Algo le está pasando y lo manifiesta de esa forma”.
Un fenómeno preocupante
Meses atrás, la ONG Bullying Sin Fronteras junto a su titular, el doctor Javier Miglino, denunciaron que el bullying o acoso escolar experimentó un crecimiento del 33 por ciento en 12 meses, pasando desde los 2.236 al primero de noviembre 2017 a 2.974 casos graves de acoso escolar denunciados en la justicia y los ministerios de educación al primero de noviembre de 2018. Más de la mitad de los casos se produjeron en escuelas públicas y privadas de la Provincia de Buenos Aires y de la Capital Federal, Santa Fé, Córdoba, Mendoza, San Luis, San Juan, Formosa, Corrientes y Misiones, dijo Miglino.
Como cualquier otra ciudad de la provincia de Buenos Aires, Necochea no está exenta del bullying, por ello los padres deben estar atentos a cualquier actitud que revele que sus hijos estén pasando por una situación de acoso escolar, no sólo como víctimas, también como testigos de estos hechos e incluso como hostigadores.
¿A qué síntomas o actitudes que revelan estas situaciones de estrés deberían estar alertas los padres?
“Muchas veces los chicos lo manifiestan a través del cuerpo. Como un síntoma físico, aparecen dolores de cabeza, dolor de panza, dificultades para conciliar el sueño, para prestar atención en clases, lo que también deriva en dificultades de aprendizaje”, señaló la psicóloga Romina Silva Barni.
También indicó que suelen darse algunos “cambios más psicológicos, por ejemplo, notarlos más tristes, más apagados, se empiezan a aislar o no quieren ir a la escuela”.
Otros síntomas pueden ser tener “miedo de noche, puede aparecer la enuresis, que es hacerse pis en la cama, lo que es una forma de manifestar algo que les está pasando y no lo pueden manifestar en palabras”.
Silva Barni explicó que en el bullying los chicos pueden ocupar diferentes roles, desde el de hostigador, la víctima, el seguidor de quien comete el hostigamiento y también el testigo.
Este último, aunque puede estar fuera de este esquema de acoso, también puede sufrir síntomas de estrés, como lo indica un estudio realizado recientemente.
“Algunos sólo observan, otros tratan de detener el hostigamiento o hablan con algún docente, pero que eso conlleva a que queden catalogados como delatores y después pueden pasar a ser hostigados”, señaló la psicóloga, quien explicó que precisamente por eso “una situación compleja que hay que hay que darle intervención cuando se detecta”.
Señaló que estos niños, a pesar de no ser víctimas directas del acoso, también “pueden sentir ansiedad, dificultades para mantener la atención o presentar síntomas físicos sin una causa orgánica”.
“Muchas veces se genera un manto de secreto que a ellos le cuesta poner en palabras porque se sienten amenazados o tiene miedo de lo que pueda pasar si informan lo que les ocurre”, explicó.
Indicó que la participación de los adulto debe apuntar “no sólo intervenir, sino a hacer prevención”.
Precisó que la intervención es importante, porque los chicos no deben “naturalizar” estas situaciones y se les debe “demostrar que esto no está bien”.
Los riesgos de ser testigos
Para los estudiantes de nivel medio, ser testigos de violencia escolar puede ser igual de malo que ser víctimas de acoso, sugiere una investigación reciente.
Un equipo internacional de investigadores encontró que los jóvenes testigos podrían tener muchos de los mismos problemas más adelante que los que son víctimas directas de la violencia en la escuela. En particular, los testigos tienen un riesgo más alto de problemas sociales y académicos cuando están en el segundo año de la escuela secundaria.
En el estudio participaron 4,000 estudiantes. Los investigadores deseaban saber cómo ser testigos de la violencia a los 13 años de edad afectaba a su conducta social y académica. El estudio observó el consumo de drogas, la delincuencia y el rendimiento escolar de los estudiantes, además de su bienestar emocional dos años más tarde.
Los investigadores también compararon los efectos a largo plazo de ser testigos de la violencia con los de experimentar la violencia directamente.
El estudio, publicado en una edición reciente de la revista Journal of Epidemiology and Community Health, encontró que la mayoría de los estudiantes habían observado violencia en la escuela.
Los que habían visto ataques físicos o a alguien que llevaba armas en octavo curso tenían un riesgo más alto de consumo de drogas y delincuencia más adelante, encontró el estudio. Lo mismo sucedió con los que habían sido testigos de robos y vandalismo, lo que los investigadores describieron como violencia oculta o velada.
Además, la exposición a actos menos graves, como amenazas e insultos, se asoció con un aumento en el consumo de drogas, la ansiedad social, los síntomas de depresión y una menor implicación en la escuela, anotaron los investigadores. Pero solo se observó una asociación, no un vínculo causal.
El equipo de la investigación dijo que las intervenciones posteriores a la violencia deben fomentar la preocupación por los demás y la intolerancia ante las faltas de respeto.
De acuerdo a los últimos datos de la ONG Bullying Sin Fronteras en la Argentina creció un 30% los casos de bullying identificados, y se lo considera el causante directo de más de 200 muertes, ya sea por homicidio o por inducción al suicidio cada año. Además, enferma a miles de estudiantes que abandonan sus estudios o los sobrellevan con angustia y cansancio como si se tratara de una cotidiana tortura.
Síntomas e intervención
La psicóloga Ana Cavalcanti señaló que los padres deben estar atentos cuando los niños “presentan síntomas de no integrarse”.
“Hay casos en que los han cambiado de escuela y el niño deja de tener inconvenientes conductuales o de aprendizaje”, precisó.
“Hay que estar atentos y consultar si se detecta alguna incomodidad en los chicos. También introversión, enfermedades seguidas, quejas y falta de motivación”, afirmó.
“Porque si el niño en otros contextos no presenta inconvenientes es probable que pudiera estar sufriendo esa situación”, dijo Cavalcanti.
Mientras que Barni Silva repitió que también es necesario ayudar al hostigador. “También es un niño que sufre. Hay que darle intervención y entender qué es lo que le está pasando para llevar adelante esas conductas”, afirmó.
“Muchas veces es hostigador en la escuela, pero es hostigado en su casa”, concluyó.
Causas de bullying en chicas:
Belleza 45%
Rendimiento escolar superior 25%
Defectos físicos 15%
Rendimiento escolar inferior 10%
Rendimiento deportivo inferior 5%
Causa de bullying en chicos:
Belleza 20%
Rendimiento escolar superior 25%
Defectos físicos 10%
Rendimiento escolar inferior 10%
Rendimiento deportivo inferior 35%
El bullying en la Argentina
Desde el año 2013 junto al Equipo Multidisciplinario de Bullying Sin Fronteras, conformado por médicos, psiquiatras, psicólogos, psicopedagogos, educadores, abogados, periodistas, padres de chicos que han padecido bullying y colaboradores, lleva adelante el Informe Nacional de Bullying en nuestro país.
“Es un trabajo maratónico donde la información va llegando y es menester recopilarla y ponerla a disposición de ministerios, universidades, medios, institutos de enseñanza públicos y privados, docentes, padres y estudiantes”, dijo Javier Miglino, titular de la ONG.
“Todos los años hay un crecimiento importante en las cifras pero el hecho de que hayamos pasado de 2.236 casos a noviembre de 2017 a casi 3.000 en noviembre 2018 (2.974), nos habla de una situación alarmante”, dijo Miglino.
“Las conclusiones del Informe 2018 de bullying son preocupantes porque a la vez que tenemos más casos denunciados, también pudimos establecer que hay más violencia, con al menos 120 intentos de suicidio entre niños de primaria, adolescentes de secundaria y jóvenes universitarios, que ya no podían soportar la tortura cotidiana del acoso escolar”, dijo Miglino.