Shows en el Concejo
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Con un criterio que se puede considerar de novedoso, y hasta colorido si se quiere, en la sesión deliberativa del pasado jueves apareció en escena el llamado Concejo Cultura, un programa que se piensa repetir antes del inicio de cada reunión
Esta vez fue el tango, a través de un cantante y dos bailarinas, que mostraron su arte ante los concejales y algunos colaboradores presentes, ya que en este marco de pandemia no puede concurrir el público a la sala.
Sin embargo, como ocurre habitualmente, los espectadores a través de Concejo TV, en Youtube, no sobrepasó las treinta personas. Un ínfimo número si se considera la población del distrito.
No es el motivo de este editorial discutir la importancia del arte o la cultura en la vida de una sociedad. Ni siquiera las presentaciones en el recinto del poder deliberativo. Pero en la segunda sesión del año, cuando se supone que deberían plantearse y discutirse infinidad de temas que le hagan mejor la vida a la gente, el show y un par de bancas abiertas se impusieron a un raquítico, por calificarlo en forma benevolente, temario del día. Y está claro que entre la primera sesión y la del jueves no hubo trabajo para al menos interpretar las demandas de la sociedad y esbozarlas en proyectos.
En la reciente apertura del ciclo 2021 de sesiones ordinarias del cuerpo que encabeza Hernán Trigo Gutiérrez, tanto en su mensaje como en el del intendente Arturo Rojas, se instó a un fecundo trabajo en conjunto, respetuoso y colaboracionista, aunque respetando los enfoques y posturas propias, en pos de mejorar el distrito, que sigue teniendo carencias enormes. Al igual que el país, sumido en la pobreza.
Empezamos a transitar un año electoral, donde los primeros movimientos, no solo acá sino en la Argentina, muestran a una clase política solamente interesada en “rosquear, escalar o cuanto menos seguir “manteniendo la quintita” y continuar viviendo del Estado. Y del otro lado una sociedad desolada, angustiada y descreída, que implora que quienes la conducen estén a la altura de la circunstancias.
Recientemente, en un sondeo realizado por Ecos Diarios, se mostró una alta preocupación de los ciudadanos por la inseguridad. Sin embargo, más allá de alguna que otra reunión de las que terminan siendo improductivas, no parece ser de interés para los concejales. Como tampoco se proponen ideas fuerza sobre la desocupación y la falta de trabajo en el distrito. Sólo por citar tres aristas de la complicada realidad actual.
Podrá argumentarse que el Concejo no tiene facultades para solucionar estas problemáticas. Lo que en se parte cierto, pero también la ignorancia de estos temas en la agenda de cada sesión crea malestar y desazón en quienes con su voto pusieron a los concejales en su banca, y con sus tasas aportan para el pago de sus dietas.
El balance de lo actuado por el cuerpo deliberativo el año pasado fue más que discreto. Y por ahora parece que continuará el mismo derrotero, con concejales que siguen pensando en sí mismos, crean bancas individuales ante la menor rispidez con el sector por el cual asumieron; varios que en la semana no concurren a las comisiones y otros que no asisten a las sesiones (hay dos por mes), sobre todo cuando hay espinosos temas que tratar y prefieren “lavarse las manos”. Comportamientos, valga aclararlo, han observado los cuerpos deliberativos de varios años a esta parte, pero cada vez más agudizados. Eso abona el pensamiento de buena parte de la sociedad, que los considera privilegiados que reciben una jugosa dieta mensual por poco y nada a cambio.
Lamentablemente parece que nada ha variado en el Concejo, más allá de los shows de apertura. Y con el año electoral como telón de fondo es probable que sigamos teniendo sesiones de pobre nivel, donde las chicanas políticas se pongan por delante de los temas que realmente deberían interesar a los integrantes del deliberativo.///