“Si el niño hace un berrinche cuando le sacás la pantalla, ya le está haciendo mal”
La pediatra Alejandra Jaluf se refirió al uso excesivo de dispositivos en la infancia. Propone establecer tiempos y reglas claras
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Julieta Moreno
Redacción
En tiempos donde los dispositivos electrónicos ocupan un lugar central en la vida cotidiana, el uso excesivo de pantallas en la infancia se ha convertido en una preocupación creciente tanto para las familias como para los profesionales de la salud. Así lo manifestó la pediatra Alejandra Jaluf, integrante de la Sociedad de Pediatría de Necochea, en una entrevista en Punto de Vista, por Ecos Radio.
En este sentido, recomendó rastrear este hábito desde los primeros controles médicos: “No se trata solo de celulares o tablets sino también el televisor, que está prendido como ‘de fondo’ todo el día y también es una pantalla”.
"Lo primero que le decimos a las familias es: cero pantallas hasta los dos años", remarcó Jaluf. Sin embargo, reconoce que esta recomendación está lejos de cumplirse e insistió en la necesidad de cumplir esta premisa. “Lo único que se autoriza antes de esa edad son videollamadas cortas”, si el niño tiene a sus padres separados o a sus abuelos lejos.
En tanto que después de los 2 años se podría permitir la introducción de las pantallas para recreación, música, juegos, pero estableciendo “tiempos de uso” y “reglas claras” desde un comienzo.
Entre los 2 y los 5 años, la profesional sugiere media hora de uso, mientras que de los 5 en adelante podría ser una hora o una hora y media, pero “siempre fijando reglas”.
“Así como se enseña a hablar o a comer con cuchara, también hay que enseñar a usar una pantalla. Esto es alfabetización digital. No es simplemente entregarle una tablet”.
Afecta el desarrollo
Según Jaluf, el uso excesivo de pantallas afecta áreas clave del desarrollo infantil. En el consultorio ven: problemas del sueño, irritabilidad, berrinches, trastornos en el lenguaje, dificultades para desarrollar empatía y hasta alteraciones sensoriales que pueden influir hasta en la alimentación. Todo esto, advirtió, puede tener como origen una sobreexposición a dispositivos desde edades muy tempranas.
Uno de los indicadores más claros de un uso problemático –indicó- es la irritabilidad al retirar el dispositivo. “Si el niño hace un berrinche cuando le sacás la pantalla, ya le está haciendo mal”.
En estos casos, indicó que hay que buscar otros entretenimientos y advirtió: “Los chicos se entretienen con cualquier elemento que puedan tener en la casa”.
Sobre los trastornos del sueño, explicó que es un motivo recurrente de consulta y desaconsejó el televisor en la habitación. Además, sugirió no usar ningún tipo de pantalla una hora antes de dormir.
También, si están muy expuestos a los dispositivos, detalló que los chicos pueden tener inconvenientes a nivel del aprendizaje y repercutir en la atención, la memoria y la hiperactividad.
El rol de los adultos
Más allá de lo que hagan los chicos, la pediatra insistió en el rol ejemplar que deben tener los adultos. “No podemos pedirles a los chicos que no usen el celular si los padres están con el teléfono todo el día. Tiene que haber momentos libres de tecnología: la cena, una merienda, una salida familiar” e incluso dijo que ni siquiera debería estar el celular en la mesa.
Respecto al primer celular, la pediatra Alejandra Jaluf explicó: “Lo ideal sería después de los 12 años, pero hoy lo vemos desde los 8 y los 9”, y agregó la importancia de que los padres estén controlando y acompañando los contenidos a los que acceden a través del celular, los contactos que tienen, las plataformas que utilizan y el entorno virtual en el que se manejan. En este aspecto, advirtió que, si no hay un control, los chicos pueden estar accediendo a contenido de tipo pornográfico o estar realizando apuestas online, sin que sus padres lo imaginen.
En el marco de la entrevista, se dialogó sobre la presión social que existe en torno al celular que hace que los chicos se sientan que quedan afuera si no tienen uno. “Ahí es donde las familias tienen que trabajar en reforzar vínculos reales, invitar amigos a casa y fomentar el juego al aire libre”, expresó.
Tiempo libre y vacaciones
Finalmente, la pediatra destacó que el receso escolar puede ser un buen momento para observar con más atención los hábitos digitales de los chicos y establecer nuevas rutinas. No se trata de prohibir todo. Se trata de regular, educar y acompañar. “Y si algo preocupa, el primer paso siempre es consultar con el pediatra”, concluyó.
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