“Siempre doy la posibilidad de probar los sabores auténticos, sin matices”
Paula Navarro. Es cocinera. Con su emprendimiento unificó su pasión y la familia, siendo un pilar fundamental en su vida
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Por María Cecilia Gotta
Redacción
Paula Navarro, desde que estaba en la panza de su mamá, paseaba entre cocinas, ollas, recetas y diferentes menús gastronómicos. Sus padres tenían un restaurante y la pasión por la cocina siempre estuvo presente. “Siempre doy la posibilidad de probar los sabores auténticos, sin matices”, remarcó Paula.
Ella estudió pastelería y cocina en Mar del Plata y señaló “gracias a la vida que me crucé con una profesora que nos hizo un test de orientación vocacional y me salía 100% abogacía, cocina y decoración de interiores y la verdad es que yo me la pasaba mirando programas de cocina”.
De su mamá tiene los mejores recuerdos, “tenía una mamá cocinera, ella era una mujer muy atrevida en la cocina, muy segura de sí misma”.
En este sentido, Paula manifestó que la comida siempre se prestó para el encuentro, la invitación. “La comida era la excusa para juntarnos y es una tradición familiar que yo mantengo firme”, dijo.
En su mente, Paula tiene presente muchos recuerdos de su mamá, “cuando yo tenía 9 años estaba desvinculada del restaurante pero seguía cocinando en casa”, y puntualizó “si tenía que hacer tallarines caseros con cazuela de mariscos para un domingo, empezaba a preparar todo el viernes. Le gustaba la abundancia de la comida, agasajar a otros y es algo que yo también lo hago, es mi forma de demostrar amor a los demás”.
Durante su carrera hizo muchos amigos, y en tdo el trayecto se fue dando cuenta de lo que le gusta y lo que no. “Mi camino creí que era lo salado, que eran las sartenes, los fuegos, esa adrenalina que genera el despache, pero llegué a la pastelería por fuerza mayor y me terminó fascinando”.
Asi nació “La Patisserie”. Paula aseguró que no fue fácil tomar la decisión de hacer su propio emprendimiento, teniendo muchos temores y dudas al comienzo, pero con el tiempo, se afianzó y hoy disfruta a pleno de su trabajo y la maternidad.
“No es fácil dar el primer paso, pero las redes sociales me ayudaron mucho para poder mostrar y hacer visible mi trabajo”, detalló.
Paula disfruta de la pastelería clásica, de preparar una selva negra, “nos vamos a Austria, Alemania cuando preparo una de estas tortas” e indicó “me gusta saber dónde se hizo, la historia de esa torta, cómo surge la receta, etc”.
Contenta con el trabajo realizado desde hace más de diez años, Paula apuntó “en el boca en boca habla la calidad del producto y estoy muy contenta, siempre busco desafíos, uno va conociendo sus propios límites”. Además afirmó que cada torta tiene una historia, un punto de partida.
Roles
Cuando nació su hija Renata, pensó que no podría hacer las dos cosas al mismo tiempo, ser mamá y emprendedora, pero no fue así. “Mi realización llegó cuando me convertí en madre, algo hizo que el camino se allanara y ella es mi motor, tengo muy enlazaba la familia al emprendimiento”, dijo.
Renata y su emprendimiento crecieron a la par. “Pensaba que no podía hacer las dos cosas a la par y fue todo lo contrario. Se puede y los hijos saben entender los tiempos de uno, el trabajo”.
Entre sus metas y sueños pendientes, está abrir su propia casa de té. “Me encantaría poder concretarlo, me gustaría mucho que la gente tenga una experiencia de sensaciones y que no sea solo tomar el té”, finalizó.///
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