“Siempre me gustaron las manualidades, crear e innovar”
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Estela Heredia. Hace joyería en metal y esta artesanía la transmite a otras generaciones
Por María Cecilia Gotta
Redacción
Estela Heredia luego de vivir en Capital Federal se radicó en Necochea hace 16 años y desde entonces cambió su vida rotundamente. Acá se dedicó a hacer lo que le gusta y la apasiona como es crear artesanías, puntualmente joyería en metal.
Cuando vivía en Ituzaingó, en la Municipalidad ofrecían cursos gratuitos y ella no dudó en elegir joyería, alambrismo y soldadura. “Estuve dos años y medio aprendiendo técnicas y cuando llegué a Necochea y me presenté en la Fundación Educacional de la Usina les gustó mucho mi propuesta pedagógica”, recordó agradecida.
A lo largo de los años muchos alumnos participaron en sus cursos, tanto chicos como grandes, e inclusive adolescentes. Al respecto remarcó “me encanta enseñar y eso fue lo que más extrañé en pandemia pero hay que seguir remándola”.
Si bien en su familia no hacían ningún tipo de artesanías, ella pasó por el bordado, telar y se quedó con joyería. “La artesanía siempre me gustó, al igual que las manualidades, me gusta crear e innovar”, destacó.
Estela también incursionó en telar pero tenía que encontrar alguna artesanía que le reditúe con pocos materiales y en el menor tiempo posible de elaboración. “El telar lleva mucho tiempo, es hermoso pero es mucho más trabajo, sumado que a los productos artesanales no se los paga como corresponde”, indicó.
Para Estela al igual que otras personas practicar joyería es algo muy terapéutico y también es una disciplina elegida por personas que concurren al Hospital Neuropsiquiátrico y también discapacitados.
“Hubo un momento en mi vida que pensé en mí y en hacer algo para mí, como fue la artesanía, yo soy muy inquieta”, destacó.
Al estar casada y con un hijo, lo hacía en sus ratos libres pero nunca dejó su pasión. “Buscaba mis tiempos para hacerlo, cuando empezaba alguna actividad de la casa dejaba, pero luego retomaba y así fui avanzando hasta tener más tiempo a disposición”, señaló.
Estela mientras desplegó su manto sobre la mesa explicó que la joyería incluye anillos, collares, colgantes, pulseras, y ahora está trabajando sobre acero quirúrgico, para las personas que son alérgicas al cobre o a la alpaca.
Feria
La Feria de Artesanos de la plaza San Martin en la Villa Díaz Vélez es su lugar de trabajo desde hace varias temporadas. “En el verano me encanta estar al aire libre y en la feria tengo muy buenos compañeros, compartimos muchos momentos en la plaza”, dijo.
En sus inicios estuvo como visitante, después estuvo en la feria que estaba ubicada en calle 85 entre 2 y 4, hasta que pudo tener su puesto fijo y hoy tiene muchos años de trayectoria como sus colegas.
Ahora se encuentra preparando material para la feria de verano y proyecta poder viajar a alguna otra feria dentro del país.
“Me encantaría viajar a Merlo, San Luis y participar de esa feria que es muy linda y está lleno de turistas”, expresó.
Aunque también mencionó el sur, “es tan bello también, esos paisajes te quedas grabados en la retina” y destacó que dedicarse a la artesanía le permite viajar a diferentes lugares y de esta forma puede conocer el país.
Con la llegada de la pandemia, le quedó un viaje pendiente a San Luis y espera poder concretarlo este año en el mes de marzo. “Fue muy difícil atravesar la pandemia pero gracias a la tecnología generamos un grupo de Whatsapp y de esta forma nos dábamos fuerza, fue una gran compañía mantenernos conectadas con las alumnas”.
Al momento de señalar los productos que más busca la gente detalló que las piedras energéticas y péndulos son los preferidos. “Los eligen por sus significados, colores, signos del zodíaco, dolores en el cuerpo, como así también para atraer buenas vibras. El mundo de las piedras es fascinante, no puedo vivir sin mis piedras, a mí en particular me gusta mucho la amatista”.
RETRATO
En busca de mejor calidad de vida
Estela es mamá de Fabián, quien la hizo abuela de Martin, Juan Ignacio y Fausto. Cuando llegaron a Necochea su hijo tenía 19 años. Terminó el colegio, consiguió trabajo y afirmó “nos cambió la vida a todos”, “era bastante jorobado vivir en Capital, mi hijo sufrió robos, lo han querido tirar de un tren y vivir así no se puede”.
Asimismo, su marido tenía que ir caminando nueve cuadras hasta la estación de tren, luego tomar un colectivo, “yo también lo hice durante mucho tiempo cuando iba a trabajar como administrativa, pero no quería saber más nada de eso”.
Estela aseguró que en Necochea están todos tranquilos. Su primera vez en nuestra ciudad fue cuando ella tenía 15 años, “me acuerdo del Casino que era divino y ver actualmente esa postal es algo que no puedo creer el deterioro”.
Su hijo vino una vez con el grupo Boy Scout y su marido conocía la ciudad siendo un niños cuando realizaron las primeras vacaciones con su familia.
“Teniendo en cuenta que nos gustaba el mar, pescar y queríamos un lugar tranquilo, Necochea fue la opción y se dio”, comentó Estela.