“Siento alivio a tanto dolor”
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Reflexionó Marisa Astudillo, quien se enteró de la ratificación de la condena a 24 años de cárcel para el expolicía Rubén Ortega
Marisa Astudillo continúa con su etapa de recuperación, un tratamiento prolongado que lleva mucha paciencia y dedicación. Ella sabía de todo esto después de sobrevivir a semejante ataque a tiros.
“Estoy muy contenta con este resultado”, expresó la mujer acerca de la decisión de la Sala III del Tribunal de Casación provincial de confirmar la sentencia recaída sobre su exmarido, Rubén Ortega.
En pocas palabras, expresó su sentimiento en este momento que le toca vivir y reconoció que “tuve todo el apoyo de la Justicia y le agradezco a la jueza Mariana Giménez y al fiscal Eduardo Núñez”, titular de la UFI Nº 10 de la temática de violencia de género, quien investigó el caso y llevó a juicio al expolicía de la Departamental de Necochea.
Marisa Astudillo también valoró el desempeño de “mi abogado Julio Razona y, de esta forma, siento un poco de alivio a tanto dolor”.
Prefirió no dar otras declaraciones ante la requisitoria de Ecos Diarios, tras conocerse la decisión de los jueces de Casación bonaerense de confirmar la pena impuesta a Rubén Ortega.
La mujer, sí se mostró muy agradecida por el respaldo en general que recibió y sigue con su proceso de rehabilitación en su vivienda de nuestra ciudad.
Un fallo inédito
El fallo del Tribunal Criminal Nº 1 no solo es inédito por la condena de 24 años de prisión para el ex funcionario policial de la Departamental de Necochea, sino que se tuvo en cuenta el maltrato y la humillación que durante años soportó la víctima.
En la misma resolución, la jueza Mariana Giménez sugirió que a partir de este caso la “ley de violencia de género” sea conocida en la provincia de Buenos Aires como “Ley Marisa”.
Y entre los argumentos, se tomaba como referencia lo vivido por la mujer que es madre de dos hijos y sufrió el accionar y los celos de quien fue su esposo.
Rubén Ortega, quien pasó por varias dependencias policiales durante casi dos décadas, la persiguió a Marisa Astudillo, la maltrató con crueldad extrema e intentó matarla de tres tiros a quemarropa y por la espalda.
Con vida, de milagro
Astudillo sobrevivió de milagro a aquel brutal ataque en su casa del barrio 9 de Julio, el 21 de abril de 2017, pero quedó con graves secuelas: perdió la movilidad de las piernas como consecuencia de las lesiones que le provocaron dos proyectiles.
Le quedaron comprometidos los pulmones, el brazo derecho y afrontó varias cirugías.
Con coraje y dispuesta a narrar de manera pormenorizada los padecimientos, la mujer se sentó frente a los “jueces del pueblo” y los colmó de información acerca de cómo fue la relación con su exmarido.
El jurado popular llegó a un veredicto unánime y, posteriormente, la jueza Mariana Giménez aplicó la dura pena a Rubén Ortega, quien tenía 52 años cuando fue sentenciado a prisión de efectivo cumplimiento. ///
Actitudes insólitas que soportó la víctima
“Era celoso, la llamaba permanentemente, desconfiaba de todo», admitió la defensa de Astudillo durante el juicio en la sala del Tribunal Criminal Nº 1. Julio Razona relató que “Ortega llegó a ponerle micrófonos, activar el GPS y otras variantes para saber qué hacía y con quién estaba su mujer”.
El de la mujer dijo que su clienta vivió durante más de 20 años “sometida y vejada, humillada y sin que se la respetara”.
En una oportunidad, Ortega también encerró a su exmujer en una oficina de la Jefatura Departamental de nuestra ciudad, tomó una computadora y le exhibió las grabaciones que le hizo durante la labor que desarrollaba en el buffet de un gimnasio del centro. ///