Elmar Mikkelson en un momento histórico
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El necochense participó en la creación del SAOCOM 1A, puesto en el espacio este mes
Elmar Mikkelson fue parte de un momento histórico para el país. El lanzamiento al espacio del Satélite Argentino de Observación con Microondas (SAOCOM 1A), significó un momento muy esperado después de ocho años de trabajo e investigaciones por parte de los ingenieros de la Unidad de Investigación y Desarrollo del Grupo de Ensayos Mecánicos Aplicados (GEMA), del Departamento de Aeronáutica de la Facultad de Ingeniería de La Plata.
Este equipo de trabajo se encargó de impulsar el proyecto y hoy siguen el minuto a minuto del aparato espacial, considerado el más complejo y ambicioso que se haya construido en el territorio nacional. “Desde la Facultad nos encargamos de los paneles térmicos que tiene el satélite y también de los cálculos térmicos de la antena del radar”, contó Mikkelson.
Los nervios del despegue
“En mi caso, estuve desde doce horas antes del despegue monitoreando las temperaturas del satélite. Uno tiene comunicación con el aparato a través de los umbilicales, que son cables que van enchufados al cohete pero, cuando el satélite se desprende, dejas de tener visibilidad de los parámetros” contó el necochense.
Pasaron unos cuatro minutos de mucha tensión hasta que el instrumento se puso en órbita y empezó a transmitir datos de manera autónoma por primera vez desde el espacio. “Ahí fue el mayor festejo porque sabíamos que estaba ‘vivo’ y en buen estado. Después vino la parte del despliegue, porque de acá sale hecho un paquete y hay que abrirlo, que también fue otra etapa complicada que salió bien”, relató.
A pesar de que los minutos de espera se hicieron eternos, a la media hora de que había salido, el satélite ya estaba arrojando datos y avisando a sus creadores que todo estaba tal como ellos habían estipulado que estaría. “El satélite tiene una variación de temperatura muy importante porque allá arriba los variantes térmicos son grandes y oscilan ente 300 y -300 grados”, manifestó Mikkelson, quien estuvo en noviembre de 2017 en nuestra ciudad dando charlas en escuelas técnicas.
La colaboración del equipo de la UNLP no terminará con este satélite, sino que ya se han puesto manos a la obra con el SAOCOM 1-B, el gemelo que se lanzará en 2019.///
Hasta ahora, todo en orden
Según contó Elmar Mikkelson a Ecos Diarios, actualmente se encuentra haciendo los cálculos con las temperaturas relevadas del satélite en órbita para ver si lo que se predijo está en orden con lo que se midió previamente.
“Hasta ahora están dando bien, gracias a que se trabajó mucho acá en ensayos. Aún quedan entre seis y ocho meses de ensayos para que el satélite se pueda usar para sus verdaderos propósitos. Uno puede hacer mil ensayos acá en la tierra pero allá el ambiente es muy distinto”, manifestó.
El aparato de tres toneladas de peso y una antena radar de 10 metros de largo, se encuentra a unos 650 kilómetros y cumplirá la función de anticipar inundaciones, desastres naturales y crear mapas de desplazamiento de glaciares. Además, ofrecerá servicios al agro para el monitoreo de crecimiento de cultivos y para analizar si es necesario fertilizar o no.
“Es muy gratificante para mi y para toda la gente que ha pasado por la Facultad y por el proyecto en estos ocho años, porque todos aportaron su granito de arena”, concluyó Mikkelson.